GRA384. TURÍN (ITALIA), 05/10/2016.- El defensa de la selección española de fútbol Gerard Piqué, durante la rueda de prensa de hoy en Turín, previa al segundo partido de clasificación para el Mundial 2018 que el equipo disputa mañana frente a Italia en el Juventus Stadium de la ciudad italiana. EFE/Juanjo Martín

Piqué se pasa de la raya

Nunca ha sido santo de mi devoción Gerard Piqué, ni como jugador (me parece que está bastante sobrevalorado desde hace mucho tiempo) ni como persona. Su intento de ser siempre noticia a través de redes sociales y motivos extradeportivos en vez de serlo por lo que se dedica, que es el fútbol, hacen que se gane muchos enemigos innecesarios, gente que ya está harta de él no por ser del Barcelona o por ser defender la independencia de Cataluña sino por ser una persona inoportuna y cobarde.

La última perla ha sido con la sanción de Messi, ha intentado desviar la atención e intentar tildar de injusticia un hecho evidente acusando de corrupción a toda la cúpula del Real Madrid. No es una acusación cualquiera ni alguna pequeña provocación como nos suele tener acostumbrados, esta vez es algo grave y alguien debería meter mano en el asunto. El Real Madrid no va a entrar en el juego Piqué pero bien podría denunciarle por acusaciones falsas y por intentar desprestigiar su imagen públicamente sin ningún fundamento.

Y como digo todo viene a raíz de la sanción más que merecida a Messi, en la que insulta reiteradamente a un linier durante un partido. No entiendo qué esperaba Piqué que sucediese, no sancionar a Messi sí sería una injusticia enorme. Lo más triste además es que en el Barcelona esta vez han apoyado al central y sus declaraciones dejando en muy mal lugar la imagen del club y dando sensación de rabieta de niño pequeño con todo este embrollo. Y todo por Piqué otra vez, que tío más pesado.

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