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Posesión mejor que goles

Después de la exhibición de fútbol total que desplegó el Liverpool anoche, en especial en la primera parte, ante el Manchester City, todos esperábamos con impaciencia las declaraciones de un Guardiola que se vio superado en todo de nuevo por Klopp. Y otra vez más el de santpedor buscó excusas sin fundamento para justificar su pobre planteamiento y su más que discutible decisión de introducir a Laporte y jugar con doble pivote.

En rueda de prensa comentó que el Liverpool llegó tres veces y anotó tres goles, cuando en la primera parte la goleada pudo ser escandalosa, las llegadas del Liverpool se repetían sin cesar y ya en la segunda parte y con la lesión de Salah, jugó con el resultado favorable. Para Guardiola lo más importante fue que su equipo tuvo la posesión, aunque su equipo no disparar ni una sola vez a puerta en los noventa minutos, para él marcar es lo de menos, lo importantes es tener el balón, aunque sean posesiones eternas y sin peligro.

Klopp, volvió a plantearle un partido de alto voltaje, con una presión arriba asfixiante, y con una intensidad que hace tiempo no se veía en Anfield, para ir ya tres a cero antes de la media hora de juego. Un auténtico baño de juego y fútbol que Guardiola, con el mayor presupuesto jamás visto en una plantilla de fútbol, no supo contrarrestar lo más mínimo. Cierto es también que una de las últimas jugadas fue un gol dudosamente anulado a un Gabriel Jesús al que el partido le vino excesivamente grande. Otro nuevo patinazo en partido importante de Champiosn para Guardiola, que sigue sin dar con la tecla cuando no cuenta con Leo Messi en sus filas.

Klopp, la china en el zapato de Guardiola

Anfield, el mítico estadio red, será testigo esta noche de el partidazo con sabor a Premier de los cuartos de final de la Champions League entre Liverpool y Manchester City. Dos de los mejores entrenadores mano a mano en un duelo que promete muchas ocasiones de gol y mucho espectáculo, y en le que se da la extraña circunstancia de que Guardiola se enfrenta al único técnico contra el que tiene balance negativo en sus enfrentamientos directos.

Lo que está haciendo Klopp con el Liverpool es impresionante, se ha sobrepuesto a la marcha de Coutinho, se ha sacado de la chistera el excelso rendimiento de Salah y además ha sido el único conjunto de la Premier que ha conseguido ganar al conjunto citizen. Y todo ello con un fútbol total, con ataques constantes y una presión en la salida de balón asfixiante, que les permite atacar con asiduidad la portería rival.

Ambos se conocen a la perfección desde sus tiempos en la Bundesliga, donde Klopp ya le ganó las dos Supercopas que se disputaron, y ahora en sus enfrentamientos en la Premier. El balance es de seis vicotiras para el alemán, cinco para el catalán y un empate. Nadie puede presumir de esos números ante Guardiola que ya sabe lo que le va a esperar esta noche. Un equipo efervescente y una afición que presiona como ninguna. Partidazo con sabor inglés.

86 millones siguen sin solucionar el problema

El Liverpool sigue teniendo los problemas de siempre. Hoy se ha visto de nuevo su gran talón de aquiles en su duelo ante el Tottenham. Capaz de generar peligro en ataque constantemente e incapaz de saber mantener un resultado gracias a su defensa. Ni con la llegada de Van Dijk que fue titular en este partido se ha solucionado el problema atrás que tiene Klopp, que deberá fichar urgentemente un portero en la próxima ventana de fichajes veraniegos tras demostrarse una temporada más que ni Klavan ni Mignolet están al nivel de un aspirante al título de la Premier.

Aún así el Liverpool sufrió dos penaltis en contra tras sendos piscinazos de Kane, además de uno bien sancionado con amarilla para Dele Alli, que está firmando una temporada más que discreta. Klavan además pudo para una de las dos penas máximas a un enrachado Kane, que volvió a ser el motor del equipo de Pochettino que este año parece más centrado en la Champions que en la Premier, en parte también por la mudanza de su estadio y el hecho de tener que jugar como local en el estadio de Wembley, al que les costó coger el punto (se llegó a hablar asta de maldición para ganar).

Pero el partido volvió a dejar la misma sensación que ronda desde hace ya varias temporadas al club de Anfield, que tiene una delantera letal, a la altura de los mejores equipos del continente, pero que atrás son muy débiles, lo que les condena al empate o la derrota en muchos partidos que deberían de ganar con holgura. Este verano debe ser el de la reestructuración en la portería y en la defensa de un club que ya sí que sí debe ser un aspirante a todo, aunque sólo sea por historia

Klopp se vuelve a doctorar

Hay entrenadores que son capaces de levantar el ánimo y la tendencia de un equipo con su sola presencia. Y así llegó Jürgen Klopp, tras la destitución por malos resultados de Brendan Rodgers. El técnico alemán se encontró un equipo histórico, pero con una larga sequía de títulos (a excepción de la Champions de 2005), sin un rumbo fijo y sin un proyecto claro para trabajar. Pero con su sola presencia, en sus primeros partidos tuvo los mismos números que Rodgers, pero los aficionados veían algo distinto en el equipo, algo que les entusiasmaba.

Poco tiempo después llevó al Liverpool a la Final de la Europa League que perdió ante el Sevilla. Pero clasificó al equipo para la Champions, sacó la mejor versión de un Philippe Coutinho que no acababa de explotar nunca, y se sacó de la manga figuras de la talla de Emre Can, Firmino, Mané, además de recuperar a jugadores como Henderson o Lallana para la causa. Ya el año pasado no perdió un solo partido ante los 6 primeros clasificados de la Premier, dando además auténticas exhibiciones en muchos de los partidos, y este año salvo el 5-0 ante el Manchester City (debido a la temprana expulsión de Mané), la tendencia es la misma.

Pero tras un inicio de temporada con altibajos (las idas y venidas de Coutinho con el Barcelona le han afectado bastante), se presentaba el Manchester City invicto de Guardiola en Anfield. Y tras una primera parte igualada, la segunda parte fue uno de los mayores meneos que se recuerdan a un equipo de Guardiola. Superado en todo, el City no pudo hacer más que ver como los chicos de Klopp los pasaban por encima merced al mejor contraataque de europa, sello que ya firmó Klopp con el Dortmund. En tan solo cinco minutos le endosó dos goles al City mas un palo que dejaron el aprtido sentenciado, y más cuando Salah puso el 4-1. Finalmente el resultado fue de 4-3 merced a la fragilidad defensiva que siempre muestran los reds y que la llegada de Van Dijk tratará de solucionar.

Con todo la exhibición de un hombre que moldea a sus equipos a su estilo como nadie (ya se vio en el Mainz y en el Dortmund) fue exagerada. El Liverpool ya no es un equipo de mitad de tabla, es un rival temible que en Anfield asfixia a sus rivales con su presión altísima y su contraataque veloz. Klopp triunfa de manera merecida dando lecciones de buen fútbol en cada partido y con menos presupuesto que cualquiera de sus rivales por el título de la Premier (a excepción del Tottenham).

Hay vida sin Coutinho

Jürgen Klopp parece que lo ha vuelto a hacer, ha metido al Liverpool en la Champions tras eliminar a un duro Hoffenheim en la ronda previa. En un partidazo muy completo de fútbol de ataque y sin contar con su mejor jugador Coutinho (que sigue sin ser convocado a los partidos por una misteriosa lesión) volvió a demostrar que es un equipo que da gusto ver. Su juego está obsesionado en el ataque, no viven más que para robar el balón y salir en tromba hacia la portería contraria y eso es algo que todo aficionado agradece en estos tiempos de planteamientos más conservadores y de jugar con el resultado y los momentos del partido.

Y si hay alguna figura que deslumbra por encima del resto es Sadio Mané. El senegalés es pura electricidad en el campo, todo la hace a sexta velocidad y a día de hoy parece imparable. Además su relación con el gol ha mejorado desde sus días en el Southampton y se erige como el verdadero líder del equipo. Junto a él está el gran fichaje red del verano Mohamed Salah, el tunezino que fracasó en el Chelsea ha caído de pie en Anfield y ya ha sido máximo goleador del equipo en pretemporada y ha marcado en su debut en Premier League y en su debut oficial en Anfield, casi nada.

Junto a ellos el bloque sólido del año pasado con los Henderson, Firmino, Can y la irrupción de Arnold en el lateral derecho. El Liverpool no tiene equipo para pelear de verdad por alzarse con la Premier o con la Champions, pero con el fútbol planteado por su entrenador pueden dejarnos otra gran temporada de un gigante que hasta hace bien poco parecía dormido. Y ojo con la vuelta de Coutinho, o en caso de venta a quién fichan con el dinero. Corren buenos tiempos por Anfield.

Klopp vuelve a ganarse el respeto

Jürgen Klopp ha vuelto a ser protagonista estos días tras el frustado fichaje de Draxler por el Liverpool en favor del PSG. El entrenador germano ha acusado al extremo de falta de carácter y que sólo le ha movido el dinero en sus decisiones. Klopp además confirma que el Liverpool no hará con él al frente locuras millonarias y que sólo quiere jugadores que deseen jugar en el club de Anfield por la historia del club y no por contratos millonarios exclusivamente.

No es la primera vez que Klopp realiza este tipo de declaraciones, también quitó hace poco hierro al sunto de la borrachera de Rooney en una concentración de Inglaterra, dando a entender que para él la prensa y sus titulares no influyen, otra muestra más del carácter y la personalidad de este genio que está devolviendo con su vertiginoso fútbol al Livepool al lugar del que nunca tuvo que salir.

Estoy completamente de acuerdo con él y apruebo su filosofía de preferir los retos difíciles con equipos más modestos que elegir la opción fácil de los equipos millonarios y ya grandes. Klopp imparte lecciones en cada rueda de prensa y su estilo está haciendo que se haya ganado el corazón de la hinchada del club más importante de Inglaterra (no hay que olvidarlo pese a que lleve tiempo sin ganar la Premier) y sin ninguna duda el mío también.

Anfield decide

Este sábado se va a disputar un partidazo por todo lo alto en la Premier League. Segundo contra tercero, o lo que es lo mismo, Liverpool contra Manchester City. Anfield acogerá el partidazo entre dos equipos aspirantes a ganar la liga y que decidirá quién queda como perseguidor de un Chelsea que hace tiempo que metió la directa (11 partidos consecutivos ganando y sin intención de parar). Un City que últimamente vive más de resultados que de juego visita a un Liverpool que mandaba con mano firme en la clasificación hasta la lesión de Coutinho, y que tras dos partidos de desconcierto a vuelto a ser ese equipo fiable y goleador que es precioso de ver.

Klopp y Guardiola se respetan muchísimo mutuamente además de conocerse de sus enfrentamientos en la Bundesliga. Klopp no ha parado de alabar a Guardiola esta semana y el de Santpedor estuvo espiando al Liverpool en su última victoria ante el Stoke, lo que dice mucho del respeto que tiene por el técnico germano, y denota la importancia que da a este partido crucial que puede dejar casi sin opciones de título a uno de los dos contendientes.

Lástima que no pueda disputar el partido el mejor jugador de la Premier, Philippe Coutinho, pero al menos ya ha comenzado a volver a tocar balón y su regreso está cerca, algo que alivia tras ver las imágenes de su lesión y temer lo peor para el jovencísimo extremo. Aún así Klopp ha sacado este año la mejor versión de Lallana y la movilidad y polivalencia de Firmino y el gran rendimiento de Millner como lateral hacen del Liverpool algo más que un rival incómodo, y más jugando en Anfield, donde se ha convertido el equipo en una auténtica trituradora. Será bonito ver la primera visita de Guardiola al templo red y ver si es capaz de salir vivo y con opciones de título.

El United sale vivo de Anfield

El partido de anoche en Anfield puso de manifiesto el estado de los dos equipos más importatnes del fútbol inglés. Mientras el Liverpool llegaba enrachado con cuatro victorias consecutivas, el United convive con la irregularidad de manera contínua. El clásico inglés podría dejar al Manchester muy descolgado de la cabeza de la liga y además recibiendo en la siguiente jornada al Chelsea como colofón. Y los red devils salieron controlando el partido, sin mucho peligro pero sin sufrir ninguna ocasión de los de Kloop. Ander Herrera fue la sombra de Coutinho toda la primera parte y cumplió de sobra su cometido anulando al fantástico jugador brasileño.
Pero en la segunda parte Kloop movió ficha y dio entrada a Lallana liberando de la banda a Coutinho para que incidiera más por el medio, y a partir de ahí el Liverpool fue un vendaval, al que sólo detuvo De Gea con varias intervenciones estratosféricas, especial una a disparo de 30 metros de Coutinho a mano cambiada cuando todo Anfield cantaba ya el gol. El partido fue malo en general pero si alguien intentó llevárselo de verdad ese fue el Liverpool que parece que este año sí que cuenta con esa regularidad que tanto tiempo se ha echado en falta en este equipo que recordemos que pese a ser el más laureado de Inglaterra nunca ha ganado una liga en formato Premier League.

Sonríe Coutinho sonríe Liverpool

El pasado fin de semana comenzó la Premier League, una de las más apasionantes de los últimos años por la vuelta a la super élite competitiva de equipos como Chelsea y United, los refuerzos del City, y el proyecto ya con pretemporada de Klopp en el Liverpool. Por plantilla es más que probable que los reds no aguanten en la cabeza, pero su victoria por tres a cuatro en campo del Arsenal, con actuación soberbia del jugador con más talento de toda la Premier, invitan al optimismo. Coutinho realizó una actuación descomunal, el media punta brasileño siempre ha sido una de mis debilidades y él solito finiquitó a un Arsenal que otro año más (este año antes de lo previsto) decepciona.

El partido fue vibrante con un Liverpool con un estilo más novedoso que el que puso en práctica el año pasado con Coutinho , Firmino por y Mané como puntas para salir como flechas y hacer daño con una presión alta al rival y una movilidad constante en ataque. Aun así comenzó perdiendo el partido tras el gol de Walcott (que previamente había fallado un penalti), pero se sobrepuso gracias a una obra de arte en forma de falta lazada por Coutinho que ponía las tablas en el descuento de la primera parte (se está especializando además en goles psicológicos en estos minutos). Y ya el comienzo de la segunda parte fue un vendaval de fútbol total por parte de los de Klopp en los que Lallana, Coutinho de nuevo y Mané pusieron en clara ventaja a los del Mersey.

Pero tras la lesión de Coutinho (esperemos que no sea para mucho tiempo ya que se trata del mejor jugador de la Premier) el Arsenal se estiró un poco y ,unido a la otro año más pobre defensa del Liverpool, pudo acercarse hasta el tres cuatro final que no fue más que un espejismo de un equipo que otro año más no parece preparado para el asalto a una Premier que promete estar más cara que nunca. Y el Liverpool si mejora defensivamente y Coutinho se aleja de lesiones e irregularidades estará peleando por puestos Champions y quien sabe si por algo más.

El dedo de Gerrard

La trayectoria de Steven Gerrard es conocida por todos, uno de los mejores centrocampistas de la Premier de los últimos veinte años, quizás la mayor leyenda para el equipo con más historia de la Premier como es el Liverpool, canterano que se ganó a la afición consiguiendo la Uefa y la Champions para los reds y del que fue durante muchos años de su carrera su capitán. Todo esto motivado, reconocido por él, tras perder a su primo de diez años en la ya famosa tragedia de Hillsborough.

Pero toda esta leyenda en torno a Gerrard bien podía haber quedado en nada por un fortuito accidente cuando era sólo un crio. Jugando en el césped de un vertedero, que los niños de la zona lo consideraban su Anfield particular, se coló el balón entre unos arbustos con hortigas. Gerrard fue a sacar el balón dándole una patada y un rastrillo que estaba oculto se le clavó en el dedo meñique atravesándolo. Los médicos indicaron inmediatamente la amputación, pero la decisiva intervención de Steven Heighway, director de la escuela del Liverpool, logró convencerlos de un tratamiento conservador y menos invasivo, salvando de esta forma la carrera de un niño de nueve años que acababa de cumplir su primera temporada con los reds y que acabaría convirtiéndose en jugador bandera del club.