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Algo debe cambiar

Sufridísma victoria del Atlético en Zorrilla ante un Valladolid que mereció mucho más a lo largo de lo 90 minutos y que volvió a sacar los colores a un Atlético cada vez más frágil en defensa y con un juego cada vez peor. Si antes los del Cholo se caracterizaban por disponer de pocas ocasiones, aprovecharlas y ser inexpugnables en su portería, este sábado dejaron escapar la renta de dos goles con la que se fueron al descanso y sufrieron mucho a lo largo de los 90 minutos con los centros laterales de los pucelanos.

Cuando peor pintaban las cosas Simeone volvió a apostar por esa táctica que no le está funcionando en absoluto y que ya le costó el empate en Bélgica ante el Brujas y ser segundo de grupo en la Champions, que es meter mediapuntas sin sentido y ningún jugador que remate en el área sus desbordes, un auténtico sin sentido.

Aún así en una jugada embarullada Griezmann rescató los tres puntos a última hora en un duelo que nunca debió de peligrar para los rojiblancos tras el 0-2. Ya ha pasado el primer tercio de la temporada y el Atlético sigue sin encontrarse a sí mismo, y está muy lejos del equipo que se esperaba que fuera con los fichajes veraniegos. Lo único bueno es que sigue vivo en todas las competiciones.

Mucho a mejorar

Malas sensaciones se desprendían tras otro empate más del Atlético de Madrid en Butarque. Los chicos de Simeone volvieron a dejar ir los tres puntos tras adelantarse confirmándose así que la solidez defensiva que había sido seña de identidad de este equipo ya no lo es tanto. Si a esto sumamos que el equipo juega cada vez peor y que tiró los primeros 45 minutos de partido deja una lectura clara. Hay mucho que cambiar en este equipo que está muy lejos de su mejor nivel que quizás sólo se vio en algunos minutos de la Supercopa en la reanudación del partido del Dortmund donde tuvo los mejores 20 minutos de la temporada hasta el gol de Guerreiro.

Además, los propios jugadores son conscientes de la situación, y fue el propio Saúl el que al finalizar el encuentro dejó la clave del partido, y fue la falta de ambición tras el gol de Griezmann, en el que el equipo siempre renuncia a atacar tras ponerse por delante, algo que le ha salido muy caro tanto en Mestalla como en la Cerámica y el sábado en Butarque se repitió la historia. Lo grave es que el Leganés era el último clasificado de la liga y no disparó generó prácticamente peligro, y marcó el gol en una jugada a priori inofensiva a balón parado, otrora un aspecto inexpugnable del Atlético y que ahora e suna de sus grandes debilidades.

También las lesiones no están ayudando, pero con las nuevas llegadas que ilusionaron tanto a la afición no se está notando ninguna mejoría. Lemar lleva tiempo sin hacer grandes aportaciones, Rodri sigu pasando el peaje de los recién llegados de Simeone y pese a ser el jugador más en forma del equipo sigue siendo una de las sustituciones obligadas durante cada encuentro. Esto recién ha empezado y el Atlético está en buena posición en todas las competiciones, quizás las expectativas fueron desmesuradas o Simeone está dosificando el equipo para llegar como un tiro a la parte importante de la temporada, pero a día de hoy las sensaciones está claro que no son las mejores.

Momento Vitolo

Con todo el terremoto que supuso la vuelta de Diego Costa y su irrupción en el equipo pasó más inadvertido el flojo año que realizó Vitolo, un jugador deseo expreso de Simeone que todavía no ha sido capaz de entrar en los planes del técnico argentino debido a la poca continuidad que le han dado las lesiones. En su debut como titular en el Metropolitano ya anotó gol en la Copa, desatando la euforia entre los seguidores colchoneros pero el resto de su año fue en picado. Con lesiones que no le permitieron entrar en el equipo y asentarse, sólo destacó su actuación en el Bernabéu donde dio un recital sobre cómo jugar a la contra.

Pero este año, tras haberse perdido el Mundial con España, parecía que podía ser su momento, pero una inoportuna lesión de tobillo le hizo perderse parte de la pretemporada y le hizo quedarse fuera del once que ganaría la Supercopa en Tallin (aunque entraría en la segunda parte). Y el primer partido en Mestalla más de lo mismo, comenzó de suplente pero a los pocos minutos de comenzar una nueva lesión, esta vez en el sóleo le apartó de nuevo de los terrenos.

Así hasta este Martes donde volvió al equipo titular ante el San Andreu, y se vio a un Vitolo que no estuvo muy cómodo sobre el campo, intercambiando la banda con la media punta con un Gelson que se multiplicaba por todas las zonas de ataque y que le cerraba los espacios al canario. Aún así la asistencia del único gol del partido corrió a cargo del canario que empieza a ver la luz al final del túnel y que es muy consciente de que está ante el momento de reencontrarse con su mejor versión y ser un jugador por fin de máxima utilidad para Simeone, que sigue esperándole y cuidando a un jugador cuyas características son las ideales para su estilo de juego.

Campeón al aguante

El Atlético de Madrid se llevó el derbi de la Supercopa de Europa tras llegar mejor físicamente al tramo final de un partido que fue extenuante pese a ser casi de pretemporada. Los dos equipos mostraron sus cartas, con un Atlético que anotó el gol más rápido de la historia de la Supercopa de Europa y que cedió todo el dominio al Real Madrid durante la primera parte en la que los de Lopetegui tuvieron la posesión e hicieron daño moviendo rápido el balón pero que pese al gol de Benzema siguen necesitando con urgencia la figura de un 9 de garantías arriba.

Aún así dio la vuelta al partido el Madrid tras una mano absurda de Juanfran en el área, pero el Atlético, con una exhibición absoluta de Lemar, no se rindió y tras un fallo de Marcelo lo aprovecharon para empatar por medio de un Diego Costa que estuvo en todos lados anoche. El haberse quedado en Madrid con el profe en vez de ir a hacer la gira italiana le ha dado sus frutos y estaba anoche con una velocidad punta superior a culaquiera de sus rivales.

Simeone tras el empate movió su fondo de armario y en la prórroga una obra de arte de Saúl, que sigue con su obsesión de sólo anotar golazos, puso por delante al Atlético que se mostró tremendamente superior en el tiempo extra. El partido lo cerró Koke para llevarse la tercera Supercopa para las vitrinas del Metropolitano y convertir a Simeone en el entrenador más laureado de la historia del Atlético. Pinta muy bien este equipo de el Cholo al que se le va a exigir mucho pero que parece preparado para todo.

Nuevo derbi europeo

La pretemporada llega ya a su fin y comienzan los grandes partidos y el de este miércoles entre Real Madrid y Atlético es uno de los platos fuertes de la temporada. El ganador de la Champions y el ganador de la Europa League se la juegan en un estadio ridículo elegido por una UEFA que debería dar explicaciones por tal designación que hace imposible disfrutar al máximo de este espectáculo y priva a los clubes de su bien más preciado: el apoyo de su público.

Pese a todas las complicaciones de la sede ambos equipos llegan con sensaciones contradictorias, el Madrid tras el palo que supuso la marcha de Cristiano rumbo a la Juve y no haber realizado fichajes de renombre, se sobrepuso a su primera derrota ante el Manchester United y ha ganado sus últimos tres encuentros amistosos con buenas sensaciones y el optimismo impera su expedición. El Atlético por su partía ha formado la mejor plantilla de su historia pero las lesiones y la tardía incorporación de sus internacionales no le han permitido brillar tanto como le hubiese gustado a su técnico Simeone que apenas ha podido contar con Griezmann Costa y Lucas en el equipo.

Será una buena ocasión para ver en partido oficial al fichaje más caro de la historia del Altético, Thomas Lemar, que ha dejado buenos detalles en lo poco que se le ha podido ver. En el Madrid el morbo estará en la portería ya que el fichaje de Courtois y sus posteriores declaraciones han escocido en la parroquia colchonera y su rivalidad con Keylor Navas por el puesto de titular también será la comidilla de cada fin de semana para Julen Lopetegui a lo largo de la temporada, y este partido puede ser el indicativo de su hoja de ruta.

Algo totalmente innecesario

El Real Madrid oficializó a Thibaut Courtois como su último fichaje y realizó el acto protocolario de su presentación. En ella el belga ofreció una serie de respuestas empalagosas y preparadas obviando su pasado rojiblanco y perdiendo el cariño que se había ganado merecidamente de la parroquia colchonera que además no había entendido su fichaje por el Madrid como una traición ni nada por el estilo. Bien es cierto que contar con Oblak en sus filas ha ayudado a digerir mejor este fichaje. Aún con eso el meta no dudo en besar hasta en cuatro ocasiones el escudo madridista.

Pero Courtois con todo, dejó perlas poco amigables y sin rastro alguno de cariño por el club que le dio a conocer en el panorama internacional y del que, pese a su buen rendimiento en el Chelsea, no ha alcanzado cotas de nivel tan alto como con la elástica colchonera. Con ella se convirtió en el mejor portero que había en el momento y desbancó a Cech tras una década como titular del Chelsea para defender la portería de Satamford Bridge durante los últimos cuatro años en los que ganó dos Premier League.

El Real Madrid ficha a un gran portero joven por un buen precio teniendo en cuenta el mercado actual, pero se encuentra con el dilema de Keylor Navas, que tras varios años a gran nivel no va a rendirse y conformarse con ser suplente de Courtois. Sus tres Champions consecutivas como portero titular del Madrid y con actuaciones que han salvado a su equipo le avalan. De momento el destino ha querido que el primer rival oficial del Real Madrid sea el Atlético de Madrid en la Supercopa, donde Lopetegui debe empezar a decidir cuál será su portero de confianza.

Griezmann, el triunfo de lo colectivo

El Mundial de Rusia ha dejado en clara evidencia que el fútbol es un deporte de equipo. No se puede ir a ningún lado con sólo individualidades si no se tiene un bloque compacto que trabaje como uno solo. Así Francia, a la que muchos han criticado durante el Mundial pero que ha dejado en la cuneta a rivales de la talla de Argentina, Uruguay y Bélgica sin necesidad de prolongar los 90 minutos que dura un partido, ha sabido formar un bloque compacto en el qeu sus dos máximas estrellas (Griezmann y Mbappé) han trabajado para y por el equipo como requería su selección.

El Mundial de Antoine Griezmann ha sido una demostración del jugador total que ha moldeado Simeone en el Atlético de Madrid. Un jugador que es el primeo en defender y que no necesita mas que una ocasión para anotar. Su efectividad de goles por disparos realizados es altísima, y su despliegue físico por el campo es enorme. No le tiemblan las piernas si tiene que actuar de lateral cuando su equipo está sufriendo, ni tampoco cuando hay que anotar en una de las escasas aproximaciones al área.

Así ha sido el mejor jugador del equipo campeón de la Europa League (con dos goles y MVP de la Final incluido) y mejor jugador de la selección campeona del mundo (con un gol, dos asistencias y de nuevo MVP de la Final). Nadie tiene un bagaje tan grande como el de Macon que además representa que pese a tener el talento de los mejores se esfuerza como el que más, y ese es el mejor premio que se le puede otorgar a Griezmann.

A Griezmann se le ve el plumero

Ayer la expectación en la concentración de Francia era máxima ya que tras el entrenamiento Steven Nzónzi y Antoine Griezmann, el hombre más perseguido por la prensa hasta el momento, ofrecían una conferencia de prensa. Todos esperaban que el delantero zanjase los rumores sobre su futuro y aclarase si se quedaba en el Atlético de Madrid o finalmente se marchaba al Barcelona a jugar al lado de Messi. Pero antes de aceptar ninguna pregunta ya dejó claro que no iba a responder a ninguna pregunta sobre su futuro, con lo que la rueda de prensa y lo que tenía que contar pasó a un segundo plano.

Lo cierto es que era un gran momento para zanjar todos los rumores sobre su futuro y aclarar definitivamente dónde jugará el año que viene. Pero el francés sigue con su juego de despiste y esperará hasta antes del sábado, que es cuando juega su selección el primer partido, para hacer oficial su decisión. Esta absurda espera no tiene más sentido que espera que el Barcelona iguale definitivamente la oferta de más de veinte millones anuales que le ha propuesto el Atlético. Griezmann quiere ir al Barcelona, pero quiere ir con un sueldo lo más alto posible y por eso está apretando las tuercas al máximo, y en caso de no ver un cambio de oferta de los azulgrana parece que aceptará quedarse en el Atlético.

Las cosas están así, ya que ayer reconoció el de Caen que tiene la decisión ya tomada. por lo que esperar a comunicarla es un absurdo sin sentido que sólo se justifica con que está a la espera de un último movimiento por parte de la directiva azulgrana. Y esta no parece que vaya a producirse ya que el Barcelona confía en el atractivo de los títulos que pueda ganar en el club condal y la motivación de jugar junto a Messi por lo que espera impaciente, por eso le reservó el 7 la temporada pasada, que el galo anuncié un cambio de aires y deje el Atlético de Madrid.

Simeone revierte el problema

Nadie a principio de temporada podría augurar una temporada tan digna del Atlético. Segundo en Liga y ganador de la Europa League cuando en verano no pudo reforzarse con ningún jugador, con un cambio de estadio que obligó al equipo a jugar las tres primeras jornadas de Liga de manera consecutiva en campo rival, con el culebrón de Diego Costa sin terminar hasta bien entrado Octubre y con la mayor sequía de cara al gol de Griezmann jamás vista en el Atlético.

Pero unos meses después y tras haber superado todo tipo de infortunios, sobrevivir a una plantilla de 17 futbolistas para las tres competiciones, se alza con el título con el que comenzó su andadura en el Atlético y que está marcando la mejor época de el conjunto rojiblanco. De coger un equipo desahuciado, coqueteando con el descenso a ser número dos actualmente en el ranking FIFA. Quizás a principio de temporada fuese un título menor para este equipo (y ahora mismo lo es), pero el hecho de haber sido máximo favorito desde que participó y la solvencia que ha mostrado para ganarlo hacen que este Atlético continúe siendo un grande.

Ahora sólo queda por ver cómo afrontará la temporada que viene, si Griezmann se va o se queda, y todo con la final de la Champions en su estadio. Simeone sabe de la dificultad pero es un experto ante los retos, y con este Atlético lo fácil y lo complicado se difuminan de tal manera que le convierten en un equipo imprevisible y sobre todo y es de lo que más orgulloso se tienen que sentir todos los Atléticos, es el equipo al que nadie quiere enfrentarse en ninguna competición ni en ningún torneo.

Simeone no arriesgó

El Atlético se fue del Bernabéu este domingo con la sensación de que en sus mejores minutos su entrenador dio un paso atrás. Tras el buen gol de Cristiano Ronaldo, los de Simenone dieron un paso adelante para empatar a los cuatro minutos del gol local, y tener en la siguiente jugada la victoria en los pies de Koke, que disparó centrado un mano a mano con Keylor Navas. Y ahí, con el Real Madrid aturdido tras las dos buenas llegadas rojiblancas, fue cuando Simeone rompió a su equipo.

Quitó a Vitolo, el jugador junto con Griezmann más incisivo y peligroso de los atléticos, desestabilizando al equipo y dando un mensaje contradictorio. Y más cuando cinco minutos después y tras haber retirado el Madrid a Ronaldo, quitó a Diego Costa para meter a Gabi. El atlético no volvió a asomarse por la meta blanca lo que quedaba de partido salvo en una acción de superclase aislada de Griezmann. Se tuvo que encerrar atrás por la falta de referencia arriba, y porque con la amplitud de plantilla blanca Zidane introdujo a Modric y Isco de golpe para dar el golpe de gracia a los colchoneros.

Aguantó el Atlético, gracias a un Oblak magnífico una vez más, aunque salvo la falta del último minuto de Sergio Ramos, el Madrid dominó claramente aunque sin ninguna ocasión clara. El Atlético finalizó satisfecho tras dejar a los vecinos a cuatro puntos de distancia, pero con la sensación de que de haber apretado un poco más en sus buenos minutos el botín podría haber sido mayor.