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El Bayern no ha dicho su última palabra

Frustrados. Así es como acabaron los jugadores del Bayern de Munich el pasado miércoles cuando tras hacer un gran partido y generar más de una decena de ocasiones (la gran mayoría clarísimas) se fueron con una nueva derrota ante un Real Madrid que no realizó un gran partido, que no mereció ganar, que no marcó Cristiano Ronaldo, pero que dejó la eliminatoria muy encarrilada y los ánimo de los bávaros muy tocados.

Pero este Bayern no es el de Guardiola o el de Ancelotti, es el Bayern de Heynckess, y el entrenador de Monchedgladbag ha devuelto el espíritu combativo a un grupo que parecía con un cierto estancamiento en lo competitivo. Ha devuelto la confianza a jugadores fundamentales como Müller, Ribéry o Robben que con Ancelotti o no jugaban o no rendían a su mejor nivel, ha sacado al mejor James de nuevo para beneficio del equipo y sobre todo, ha devuelto a Javi Martínez al medio del campo, lo que ha devuelto el poderío físico perdido en medio campo al equipo.

Pese a que tanto Vidal como Neuer y Robben no llegarán a este partido, los alemanes son optimistas en poder al menos igualar la gesta del año pasado en el Bernabéu (donde empataron la eliminatoria con un 1-2) donde sólo el arbitraje privó de completar la remontada al equipo alemán. Saben que lo tendrán difícil, pero saben que si marcan un gol dependen de ellos mismo para llevarse la eliminatoria y eso les hace ser muy peligrosos.

El Madrid obligado a ganar

El ‘Clásico’ llega este sábado con urgencias máximas para el Real Madrid que ve como el Barcelona está a 11 puntos de distancia ahora mismo (con un partido más) y con la tranquilidad de que pase lo que pase seguirá siendo líder destacado del campeonato. El Madrid por su parte tendrá que hacer frente al cansancio que le ha supuesto el Mundialito de Clubes y que puede provocar bajón físico durante el trascendental partido.

El Madrid parte como favorito, tiene la necesidad de ganar, con el público a su favor, y con una plantilla bastante superior a la del Barcelona, por mucho que la clasificación diga lo contrario. Pero en el Barcelona juega Messi, que tiene tomada la medida al Madrid (es el máximo goleador de la hsitoria de los clásicos) y al Bernabéu y puede cambiar él solo el devenir del partido. Pero en condiciones normales el Madrid es favorito total para un partido que puede dejar fuera de la liga al Madrid cuando no se lleva disputado ni la primera vuelta del campeonato. Valverde es muy consciente de eso y alineará a cuatro centrocampistas para intentar hacer frente al poderío blanco en la medular y marcar con especial atención a un Isco que a día de hoy es el elemento diferencial del Madrid con diferencia.

Zidane se guardará la carta de Gareth Bale para la segunda parte para intentar aprovechar el cansancio de los titulares y aprovechar los posibles espacios que puedan aparecer. Valverde perdió a su principal revulsivo arriba que era Alcácer, y Deulofeu se lesionó esta misma semana por lo que unidos a la baja de Dembélé deja con muy pocos efectivos el frente de ataque de un Barcelona que con Messi y Suárez recuperando su mejor nivel tratarán de asaltar por segundo tercer año consecutivo el Santiago Bernabéu y dejar al Madrid fuera de la lucha por la Liga.

Cavani arregla la niñería de Neymar

Ayer se disputó el clásico francés entre PSG y Olimpique de Marsella en un Velodrome hasta la bandera que por momentos pareció intimidar a la constelación de estrellas del PSG. Los marselleses empezaron el partido muy fuertes, con un ritmo de presión altísimo y que a los veinte minutos, mereced a un zapatazo de 30 metros de Luis Gustavo vieron recompensada en ventaja. Así replegaron un poco y bajaron la línea varios metros para confort de un PSG que acechaba pero sin ocasiones claras.

Pero entonces apareció Neymar al borde del descanso para enmudecer al estadio y dejar un partido que se podía complicar mucho para los capitalinos más que abierto. Pero el Marsella aguantó muy bien toda la segunda parte, bien agazapado, y con cambios que funcionaron. Y en un error de Rabiot al intentar sacar un balón, el Marsella volvió a adelantarse cuando quedaban apenas diez minutos de partido. Entonces el show de niño malcriado al que ya nos tiene muy acostumbrados Neymar. Se autoexpulsó en menos de cinco minutos, dejando a su equipo por debajo en el marcador y con uno menos, y con una actitud muy chulesca (sonrisa y aplausos incluidos) ante el árbitro que lo expulsó de manera más que justa.

Así el PSG se disponía a sufrir su primera derrota de la temporada, en el clásico francés, y ante un rival que no había conseguido ganarle en los últimos 12 enfrentamientos directos. Pero en la última jugada apareció Cavani, él mismo sufrió la falta, y él mismo se encargó de materializarla con un golpeo excelente, en el último instante que dejó helado a todo el Velodrome. Un final muy cruel para los marselleses que se vieron con los tres puntos y que al final se fueron con un empate que sabe a derrota tras realizar todo un partidazo, merced a un planteamiento táctico de Rudy García que de nuevo se comió al plan de un Emery cuya aportación al equipo cada día es menos visible.

Klopp no gana para disgustos

Jürgen Klopp está vivendo momentos difíciles en el Liverpool. Tras una pretemporada esperanzadora y un inicio de Premier muy bueno, el partido ante el Manchester City le hizo mucho daño. Fue un partido muy parejo hasta la fatídica expulsión de Sané que decantó el partido para los de Guardiola que les terminaron haciendo una manita. Pero a partir de ahí los resultados han sido muy malos. No ha pasado del empate en ninguno de los partidos de la Champions League, y sólo ha sido capaz de ganar al Leicester desde entonces, alejándose de manera muy rápida de los cabezas de la clasificación.

Este sábado además tiene un importantísimo partido ante el Manchester United, en el clásico inglés, y junto a la mala trayectoria del equipo se le ha unido una pésima noticia. Sadhio Mané es baja para el partido y habrá que ver cuánto tiempo estará fuera de los terrenos de juego (se habla de 6 semanas) ya que estaba siendo el jugador más en forma del equipo. Así reciben a un United invicto y eufórico tras verse líder en la tabla, empatado con el City, y todavía invicto y con un Lukaku en estado de gracia.

Lo único bueno de este periodo ha sido la recuperación de la mejor forma de un Coutinho que había vuelto muy flojo tras su frustado fichaje por el Barcelona. Es lo único a lo que se aferra la afición de Anfield que el año pasado no perdió un solo partido ante los seis primeros y que este año ya ha ganado uno y perdido otro. Y qué mejor partido para cambiar la tendencia del equipo que el clásico inglés.

19 años depués

Han pasado ya 19 años desde aquella final de Ámsterdam donde el Real Madrid se alzó con la séptima copa de Europa frente a una Juventus que disputaba su tercera final consecutiva y que partía como clara favorita ante el Madrid que buscaba la Copa de Europa tras casi 30 años sin ganarla. La temporada liguera del Madrid en aquella temporada fue desastrosa y apostaron todo a la Copa de Europa y finalmente les salió bien la jugada.

Pero la historia ahora es completamente diferente, el Madrid es el vigente campeón de Europa, llega tras alzarse con el título doméstico y es el claro favorito para llevarse el partido. Llega además en un estado de forma óptimo y con quizás la plantilla más profunda y de más calidad que se le recuerda. Su camino a la Final este año sí ha sido un auténtico campo de minas, Nápoles, Bayern y Atlético le han hecho sudar la gota gorda para llegar a la ansiada final de Cardiff y poder convertirse así en el primer equipo que repite título en el formato Champions de la competición.

Pero esta Juventus que llega como tapada está en la posición que más la gusta, sin presión pero con una plantilla y un entrenador que son capaces de todo como ya han demostrado en la competición. El resurgir en su nueva posición de Dani Alves, los goles en semifinales de Higuaín y el peligro constante de Dybala unidos a ese muro defensivo que sólo ha permitido tres goles en toda la competición hacen de la Juventus uno de los rivales más difíciles de superar ahora mismo en el continente.

Pero también es cierto que la Juventus, pese a ser el gran dominador de títulos a nivel doméstico, nunca ha sabido trasladar sus éxitos a la máxima competición, ha llegado ocho veces a las finales y sólo ha ganado dos, la última hace dos años ante el Barcelona. Pero el equipo ha madurado y está ante la última gran oportunidad de que su eterno capitán Buffon, leyenda viva del club y aspirante a balón de Oro, levante el único título que se le resiste y que ya le ha esquivado en hasta dos ocasiones. Veremos si a la tercera va la vencida.

Enfadar a Messi no es buena idea

Llegaba el Barcelona herido a un Santiago Bernabéu abarrotado y engalanado como merecía la cita. Dejar finiquitada la liga estaba en la mano de los madridistas y el público olía la sangre de su enemigo. La baja de Neymar además animaba a confiar plenamente en los suyos, que llegaban con la moral por las nubes tras la eliminatoria ante el Bayern. Y comenzó el partido como un tiro el equipo de Zidane, con un posible penalti sobre Cristiano en el minuto 2 y con un Barcelona encerrado y sin oler siquiera la pelota.

Pero en esas Marcelo soltó el codo en una jugada con Messi que mereció la roja, y lo dejó en el suelo sangrando por la boca. Esto cambió el semblante y la actitud de un Messi que no llegaba a la cita con las mejores sensaciones. Este incidente provocó que Messi afrontara el partido de otra manera, en modo agresivo, cosa que hacía tiempo que no se le veía. Y vaya si se notó, primero provocando la que debería haber sido segunda amarilla a Casemiro (es inexplicable que este jugador haya acabado tantos partidos librándose de tarjetas más que evidentes) y para hacer el empate a uno en una maravillosa maniobra dentro del área que dejó a todo el Bernabéu en silencio.

Pero ahí no acabó todo, cada vez que cogió la pelota el público notaba el peligro y enmudecía de manera evidente consciente de lo que se le venía encima, en ese momento ya no había quien lo parara y fruto de esa frustración y tras el golazo de Rakitic Sergio Ramos hizo una entrada criminal al argentino. La justificación de algunos es que no le toca pero para mí la roja no tiene discusión, es entrada temeraria a una altura que nos busca la pelota y que por poca parte en dos la pierna del argentino. Pero lejos de acabar ahí tras el gol de James que parecía definitivo apareció en el minuto preferido de los madridistas para aguarles la fiesta y celebrar el gol con una dedicatoria bastante chulesca hacia la grada blanca fruto de la rabia acumulada de los palos y entradas de todo el partido. Lo dicho mala idea despertar a la bestia.

El Barelona por encima de las normas

Esta noche se juega un clásico que será decisivo para el campeonato liguero y el Barcelona no podrá contar con Neymar, una de sus estrellas de ataque, por la sanción que se le impuso tras su expulsión en Málaga y los aplausos y feos al cuarto árbitro posteriores. Eso era algo ya sabido desde hacía más de una semana pero parece que en el Barcelona las normas deben hacerse de otra manera.

Tras no presentar recurso el viernes antes del cierre del TAD como estrategia debido a una especie de vacío legal, la directiva culé lo presentó a las cuatro de la tarde, previendo que no se reunieran y poder contar así con el brasileño. Hasta el jugador estaba convocado en la expedición para el partido, pero el TAD advirtió al conjunto catalán de que si le alineaban incurrirían en alineación indebida.

Tras varios tiras y aflojas parece que el Barcelona se ha rendido a la evidencia y no ha convocado a Neymar para el partido. Deberá someterse a la normativa como el resto de clubes de la liga, no son un club especial , son uno más y las normas son las mismas para todos por mucho que les cueste asimilarlo. Neymar se equivocó gravemente en la Rosaleda y paga las consecuencias ni más ni menos y pese a que siempre estoy a favor de que los mejores deben jugar me parece que el Barcelona no ha actuado como lo que se presupone que es un club grande.

El clásico de Europa

Quizás sea el mejor partido posible en Europa entre los dos clubes más potentes e históricos del viejo continente (salvando al AC Milán). Y tendremos un año más ración doble de este encuentro que por potencial y por repetido se ha convertido por derecho propio en el clásico de Europa sin ninguna duda. Dos auténticos trasatlánticos con muchas cuentas pendientes entre sí y que nos brindarán una vez más una eliminatoria a la altura de la mejor competición de clubes del mundo y el que consiga superar la eliminatoria se convertirá en máximo favorito al trofeo inmediatamente.

El primer duelo será en el Allianz Arena, donde no olvidan la última visita del Rela Madrid que les endosó un doloroso 0-4 cuando los bávaros se daban por claros favoritos en la eliminatoria. Nadie en el Bayern ha olvidado ese día y puede ser un arma de doble filo, ya que la sobreexcitación muchas veces lleva a cometer más errores de la cuenta por lo que el Madrid puede aprovechar ese factor. Pero tampoco hay que obviar que el Bayern llega como un tiro a este tramo final de campeonato y el Madrid sin embargo llega con la gasolina muy justa y sus jugadores claves (Modric, Bale o Ronaldo) en un estado de forma muy alejado del ideal.

El Bayern al que desde hace dos semanas no paran de llover noticias de lesiones, parece que finalmente no tendrá problema alguno en contar con toda su plantilla salvo Hümmels que se lesionó el lunes en el entrenamiento. Mientras que en el Madrid hay alerta roja en los centrales. Con Pepe y Varane lesionados y con Ramos a una amarilla de perderse el encuentro de vuelta la situación es crítica en los blancos en esa zona. Y si encima el que les va aponer a prueba es Robert Lewandowski, que en su penúltimo partido oficial contra los blancos les endosó nada menos que cuatro goles en un partido, la situación es desesperada para Zidane. Con todo el paso adelante de Thiago en el centro del campo y los puñales en la banda que son la vieja guardia Robben-Ribéry dan un poco de favoritismo a mi entender a los muniqueses. Pero el Madrid, experto en aprovechar debilidades sabe que el Bayern sufre mucho con sus centrales e intentará hacer sangre.

Domingo de clásico inglés

Este domingo se juega en Old Trafford el clásico inglés por excelencia. United y Liverpool se enfrentan en el mejor momento casi de ambos, con los locales con una racha en liga de seis victorias consecutivas y los reds tras ganar al City en casa y seguir segundos tras la estela de un Chelsea que hasta el momento no ha dado opción a ningún perseguidor.

Los de Mourinho llegan al clásico fuertes, con un Pogba que va siendo más reconocible, con su gran despliegue físico y sus llegadas de segunda línea constantes, con un Ibrahimovic que ya ha recuperado su mejor versión y ha vuelto a ver arco con facilidad tras una mala racha de cara a gol, y el juego en general de los red devils ha mejorado bastante, dando la manija a un Ander que sabe mover rápido el balón para que funcione la maquinaria. Además cuentan con la recuperación de un Mkhitaryan que tras un inicio difícil vuelve a ser el media punta desequilibrante que era en el Dortmund.

El Liverpool por su parte llega como el equipo que más ocasiones genera, que más disparos ejecuta, que más llegada al arco rival tiene, pero en defensa sus problemas siguen siendo grandes, lo que en más de una ocasión le ha costado puntos vitales en esa lucha por la Premier. La baja además de Mané por la Copa de África será muy sensible, pero la vuelta del mejor jugador de la Premier como es Coutinho tras su fuerte lesión será recibida como agua de Mayo por Klopp y los suyos. Será un partidazo por todo lo alto con dos equipos en plenas rachas positivas que dejarán un espectáculo puramente inglés sobre el césped.

El United sale vivo de Anfield

El partido de anoche en Anfield puso de manifiesto el estado de los dos equipos más importatnes del fútbol inglés. Mientras el Liverpool llegaba enrachado con cuatro victorias consecutivas, el United convive con la irregularidad de manera contínua. El clásico inglés podría dejar al Manchester muy descolgado de la cabeza de la liga y además recibiendo en la siguiente jornada al Chelsea como colofón. Y los red devils salieron controlando el partido, sin mucho peligro pero sin sufrir ninguna ocasión de los de Kloop. Ander Herrera fue la sombra de Coutinho toda la primera parte y cumplió de sobra su cometido anulando al fantástico jugador brasileño.
Pero en la segunda parte Kloop movió ficha y dio entrada a Lallana liberando de la banda a Coutinho para que incidiera más por el medio, y a partir de ahí el Liverpool fue un vendaval, al que sólo detuvo De Gea con varias intervenciones estratosféricas, especial una a disparo de 30 metros de Coutinho a mano cambiada cuando todo Anfield cantaba ya el gol. El partido fue malo en general pero si alguien intentó llevárselo de verdad ese fue el Liverpool que parece que este año sí que cuenta con esa regularidad que tanto tiempo se ha echado en falta en este equipo que recordemos que pese a ser el más laureado de Inglaterra nunca ha ganado una liga en formato Premier League.