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Desastre total

Se confirmó el desastre ayer en Croacia de la selección española. En un partido clave para la disputa de la Final Four del primer torneo de Naciones, valí ganar para clasificarse, o incluso empatar siemrpre que Inglaterra no ganara a Croacia en el siguietne partido. Pero salimos del estadio con el rabo entre las piernas tras el gol en la última acción de Jevdaj, que anotó un doblete, todos a la espalda de un Íñigo Martínez desbordado en el día de ayer.

Luis Enrique empezó su andadura muy fuerte, con sonadas victorias en Wembley y en Elche ante Croacia, pero poco a poco el combinado nacional se ha ido desinflando, con situaciones extrañas como la lesión de Íñigo Martínez en la anterior convocatoria, o la lesión de Alcácer que le ha impedido entrar en esta pero que sin embargo le permitió jugar el clásico alemán ante el Bayern, en el que continuó con su racha anotando el gol de la victoria del conjunto borusser.

Ni la vuelta de Jordi Alba funcionó, ni Isco está a su nivel tras la operación de apendicitis que sufrió y las malas sensaciones que tiene al ser el único jugador del Madrid que sin estar lesionado no ha comenzado de titular ningún partido. Luis Enrique es optimista, sabe que está en una etapa de transición, donde los nuevos deben dar un paso al frente que todavía no dan, pero sabe que deben coger experiencia en situaciones límites como la de anoche para fortalecer el carácter y afrontar así un campeonato tan exigente como una Eurocopa o un Mundial.

Mal de altura del Nápoles

El VAR acabó con las aspiraciones de conseguir el scudetto para el Nápoles este domingo. A los cinco minutos de partido el árbitro acudió al sistema VAR para rearbitrar una jugada dudosa y terminó expulsando al central Koulibali, héroe la jornada anterior con su gol en el descuento a la Juventus. Así el Nápoles fue un muñeco de trapo en manos de una Fiorentina que goleó sin piedad al segundo clasificado sepultando todas sus aspiraciones al título.

Y si hubo un héroe que terminó con los sueños del Nápoles fue Gio Simeone, autor de su primer hat trick en Italia, y que cuajó un partido excepcional. Los de Sarri acusaron la baja del central y apenas inquietaron la meta viola. Las acometidas de Mertens, Insigne y Callejón fueron escasas y casi siempre con poco peligro, lo que hizo que la Fiore se volcara hacia la meta de Reina sin miedo a las posibles contras.

De lo que pudo ser a lo que terminó siendo, el sábado la Juventus salvó el triunfo en el Meazza remontando el 2-1 en los últimos instantes, y el Nápoles desaprovechó la ocasión de meter presión a los juventinos perdiendo en Florencia. Quedan cuatro jornadas y la diferencia es de cuatro puntos, lo que deja casi finiquitada la serie A para los chicos de Allegri por séptimo año consecutivo. Otro año más el Nápoles que se queda a las puertas del título de liga.

Conte sentenciado

Ayer el derbi de Londres entre Chelsea y Tottenham dejó muy tocado al conjunto blue. Los de Conte, que se pusieron por delante en el marcador y fueron muy superiores durante los primeros 45 minutos, vieron como sus posibilidades de disputar la Champions del año que viene prácticamente se esfumaron con esta derrota que los aleja ya a ocho puntos respecto al cuarto clasificado y les deja con la Carabao Cup como único título al que aspirar esta misma temporada.

Ha sido un año complicado para los de Conte, tras ser absolutos dominadores de la Premier el año pasado, igualando el récord de victorias consecutivas de la Premier, el verano fue movido, con movimientos muy poco entendibles, y con decisiones más que discutibles (lo de Diego Costa no hay quién lo entienda, además de las salida de Matic), y rumores constantes de cese de un entrenador al que el presidente ni dirige la palabra, según fuentes cercanas al club.

Este palo de quedarse fuera de la Champions obligará a invertir fuerte este verano por parte de Abramovich, además de la dificultad de retener a todas sus estrellas sabiendo que el año que viene sólo disputarán la Europa League. Una lástima cómo va a acabar el periplo del buen entrenador italiano en el club inglés, en el que tanto ayer como en la eliminatoria de Champions ante el Barcelona mereció más que derrotas. Es lo que tiene el fútbol, que es de todo menos justo.

Emery y la historia de siempre

Corría poco más del minuto 60 en el Santiago Bernabéu, el PSG tenía el control del partido, que sólo se alteraba con algún arreón del Madrid, más por la presión del estadio que por la ocasión generada en sí, y el entrenador de Irún volvió a mandar un recado contundente a su equipo. Quitó a Cavani, su único 9 de referencia, y metió en el campo a Meunier, un lateral para reforzar la defensa de la banda derecha. Movió a un Mbappé que entre los centrales fajándose pierde todas sus virtudes, y dejó al PSG con la posesión del balón sin ningún tipo de profundidad en ataque.

Por su parte viendo el panorama, y con un Madrid físicamente muerto en los repliegues defensivos, Zidane se la jugó con sus dos agitadores favoritos, Lucas y Asensio y le salió la jugada redonda merced a los rebotes en los goles y a una falta clara en el inicio del 2-1 de Cristiano. Emery al final del encuentro lamentaba las decisiones arbitrales, todas a favor de los blancos, sin reprocharse que de nuevo y un año después de la eliminatoria contra el Barça, que supuso quizás el mayor descalabro de un equipo en la historia de la Champions, volvió a cometer el mismo error de siempre, que hace que nunca haya ganado ni a Madrid ni a Barcelona en campo rival y que evidencia lo grande que le viene un club de esta envergadura.

Tuvo el partido controlado, con un Madrid rendido, con su equipo físicamente un punto por encima, y sólo jugó a llevarse un empate como botín, pudiendo ir a por el oro de verdad. Su estrategia como siempre salió mal, deja muy tocado al PSG que se automotiva diciendo que allí en París remontarán la eliminatoria, pero la realidad es la que es, que Emery sigue siendo un entrenador para partidos mediocres, y que el Madrid sin hacer nada se fue a casa con un 3-1 en el luminoso.

A Marcelino le sale mal el planteamiento

La temporada del Valencia está siendo más que buena. Por fin ha salido el equipo de ese ostracismo que le hacía deambular por la zona media de la tabla sin ningún tipo de aspiración año tras año. Pero desde que llegó Marcelino el equipo es otro. Por fin se ve a un equipo serio, ordenado y que no se viene abajo al primer revés y que de verdad compite contra los equipos grandes.

Y así llegaba el equipo a un tramo más que exigente con las visitas al Cam Nou y al Metropolitano y recibir al Madrid en Mestalla. En los tres partidos Marcelino varió el estilo y el esquema para hacer un partido más pensando en no perder que en ganar y en los tres casos la apuesta le salió mal, ya que perdió los tres. Es cierto que la baja de su jugador más en forma, Guedes, le ha hecho mucho daño al equipo, pero su planteamiento en el Camp Nou en Copa y en el Wanda Metropolitano en Liga fue más para no perder que para ir de verdad a por el partido, y en ambos escenarios se marchó sin realizar una sola ocasión de gol clara.

Pese a esto todavía le queda la vuelta en Mestalla en Copa de este jueves, donde puede dar un giro de 180 grados y revertir esta situación, clasificándose para la Copa, pero lo que está claro es que su objetivo es volver a entrar en la Champions y afianzar un proyecto que por fin parece que tiene futuro. El propietario Peter Lim tendrá que realizar fuertes inversiones para mantener el nivel de la plantilla, ya que tanto Kondogbia como Guedes como Vietto están en calidad de cedidos.

Semana complicada para el Valencia

El Valencia está viviendo su mejor campaña de los últimos años. Pese a la derrota de esta tarde, su temporada sigue siendo bastante buena, pero esa euforia se puede disipar en tan sólo 10 días debido a los fuertes envites a los que se enfrenta en esta semana y media. La diosa fortuna quiso cruzarle en semifinales con el Barcelona, el rival más complicado del sorteo, además de juntarle el partido liguero ante el Madrid y tener que ir al Metropolitano en la jornada siguiente ante un Atlético que no conoce la derrota liguera en su campo.

Por tanto puede verse con dos derrotas consecutivas en liga (tres, si sumamos la que cosechó en Las Palmas) y la eliminación de la Copa del Rey, algo que haría que la euforia en torno al equipo y las aspiraciones de conquistar algún torneo se esfumen de manera ipsofacta. Pero esto es poniéndonos en el peor de los casos, en la otra vertiente, la de pasar de ronda en Copa eliminando al actual tricampeón de Copa y ganar a los del Cholo en su casa les harían volver a dar un puñetazo sobre la mesa, además de convertirse en máximos favoritos para el título de Copa de manera ipsofacta, ya que en el otro lado del torneo estarían el Leganés y un Sevilla muy falto de regularidad.

Veremos cómo se va desarrollando la semana, pero durante el partido ante los Zidane que perdieron 1-4, sufrieron la mala noticia de unas molestias de su jugador más en forma, Guedes, y que podría dejarle sin participar durante esta trascendental semana y media. Veremos cómo recompone el equipo Marcelino, y cómo sabe reaccionar cuando las cosas no les salen de cara, ya que esta temporada todavía no se han visto en situaciones de máxima exigencia.

Sólo jugó Thomas

Mal partido del Atlético ayer que vio como se le escapó el empate en su campo en el último minuto. Fue un partido malo del cuadro de Simeone en el que sólo jugó a su nivel (que últimamente es brillante) Thomas. El resto del equipo fue una sombra de sí mismo y estuvo a merced de un Chelsea que marcó el ritmo desde el primer minuto hasta el fatídico último minuto que dejó a todo el estadio cabizbajo y con la sensación de que no se pueden permitir más tropiezos en la competición tras el empate en el Olímpico y la derrota de anoche.

Y todo a pesar de que se puso por delante e incluso en la última jugada del primer tiempo Saúl, que está siendo una sombra de sí mismo en este inicio de liga, desperdició un rechace de Courtois que podría haber supuesto el 2-0 para los rojiblancos. Sin haber creado ninguna ocasión el equipo de Simeone estaba por delante del marcador, pero las sensaciones no eran buenas y Morata y Hazard hacían lo que querían ante la defensa atlética. Así hasta que el madrileño conectó un cabezazo perfecto ante el que nada pudo hacer Oblak. Una vez empatado y tras desperdiciar Cesc al minuto del empate una ocasión clarísima, los de Simeone no fueron capaces de enlazar dos pases seguidos, con un Griezmann especialmente fallón en cada acción que realizó. Ni siquiera los cambios pudieron mejorar la situación de los locales hasta que finalmente, y tras un despropósito de defensa en la última jugada, vieron como el Chelsea se llevaba los tres puntos.

Pero este partido sirve de lección. En Europa los errores se pagan y se debe tomar como una lección para aprender. Hayq eu ver el lado positivo también que jugando el peor partido del Atlético en la competición que se le recuerda estuvo a punto de empatar ante el Chelsea sin hacer prácticamente nada. También es cierto que venía de unas jornadas de máxima exigencia con la visita a San Mamés, el partido ante el Sevilla y el Chelsea anoche. Tres envites muy fuertes en una semana. Ahora solo queda seguir su buena racha en liga ganando su partido del sábado ante el Leganés para espantar posibles fantasmas.

El Feyenoord retrasa su alirón

La última jornada de liga en la Eredivise va a ser de infarto. El Feyenoord, que se podía haber proclamado campeón esta última jornada, perdió contra todo pronóstico 3-0 ante el Excelsior, en un partido en el que a los de Van Brockhost no les salió nada y dieron una pésima imagen ante un equipo en mitad de tabla que no se jugaba nada.

Esto supuso un duro palo y les deja a los de Rotterdam sin margen de maniobra en esta última jornada ya que el Ajax se ha puesto a un sólo punto del líder. Ya el año pasado el propio Ajax perdió la liga en la última jornada en favor del PSV al no ser capaz de ganar su último partido, por lo que en Ámsterdam confían en que este año se repita el desenlace, esta vez a su favor.

El Feyenoord ya se sobrepuso a un palo similar al ver como le ganaba el Ajax hace escasas jornadas y ha aguantado bien la persecución, pero tras esta derrota las dudas se pueden adueñar de los jugadores y dejar otro año más al Feyenoord sin título liguero. Su último título fue en 1999 y la expectación en Rotterdam por el partido del sábado era máxima, como máxima fue la decepción. Lo único positivo es que siguen dependiendo de sí mismos para hacer historia de nuevo en la Eredivise.

El Atlético menos reconocible

Mal partido el de anoche para el Atlético. Falló cuando nunca suele hacerlo, y además de una manera extraña y poco habitual. No fue ese equipo intenso que nos tiene acostumbrados, fue superado por el escenario y tiró por la borda una eliminatoria a doble partido que se preveía más igualada. Simeone tampoco estuvo acertado con los cambios y su equipo se marchó del Bernabéu sin haber probado a Keylor Navas en todo el partido. Un bagaje muy pobre para un equipo que pretende alzarse con el trofeo.

El parche de Lucas en la banda además no resultó, el canterano cumplió como buenamente pudo pero se vio muy superado cada vez que lo encararon. Y lo poco que generó de ataque vino de las botas de Carrasco y Griezmann, que están muy solos en ataque sin un nueve de primer nivel. Lo de el delantero en el Atlético comienza a ser preocupante ya que son tres años sin encontrar a uno de garantías. Este año era el año de haber apostado por Diego Costa y no lo hicieron, conformándose con un Gameiro que para nada era petición de Simeone y el resultado a la vista está.

La eliminatoria está sentenciada, por mucho que los jugadores o entrenador crean en el milagro, no les queda otra, pero está claro que otro año más el Atlético va a ser eliminado por el Real Madrid. Un equipo que tiene tomada la medida a los de Simeone, que jueguen bien o mal pierden una y otra vez ante este equipo. La temporada del Atlético de todas maneras ha sido muy buena, caer en Semifinales de la Champions es un buen logro, pero el sabor de cómo se ha producido esta eliminación es lo que empaña otro buen torneo del Atlético.

El Barcelona tira un proyecto ganador

La eliminación del Barcelona de los cuarto de final de la Champions League por segunda temporada consecutiva pone en entredicho la configuración de la plantilla y por ende de la dirección deportiva del club. No se explica cómo teniendo la mejor generación de futbolistas de la historia del club en los últimos 5 años hayan ganado tan solo una Champions después de dominar en Europa los años anteriores ganando dos de las últimas tres ediciones.

La dirección deportiva ha llevado un proyecto claramente ganador a un ostracismo en Europa que les va a costar muy caro. Han dominado con mano de hierro la liga española, pero es cierto que en Europa no han estado a la altura. Incluso en el panorama nacional se le han escapado figuras que por estilo de juego hubieran encajado a las mil maravillas como Isco o Asensio, y han sido adelantados por el Real Madrid de manera abrumadora. Incluso su propia cantera, fuente inagotable de talento en los últimos años, ya ha dejado de producir jugadores de calidad dejando el banquillo del equipo totalmente inservible.

Y ya para rematar la faena llevan años en busca de un central de garantías, antes Puyol tapaba muchos defectos de sus compañeros, pero desde la marcha del capitán, la defensa culé ha sido una auténtica pantomima, los fichajes para reforzarla han sido Mathieu (que realmante es lateral), Vermaelen (que vino con una lesión de un año entero), Mascherano (medio defensivo) o Umtiti (se creía que era una promesa), en el medio la cosa no ha mejorado, sólo se salva Rakitic, ya que los Arda, André Gomes o Denis Suárez han sido un auténtico desastre, y mientras dejaron escapar al canterano Thiago Alcántara por no hacerle jugar diez partidos en una temporada (tenía esa claúsula) algo increíble. Y para cerrar ya el círculo han estado durante tres años para buscar un lateral derecho como sustituo de Dani Alves (que les hizo un favor renovando cuando no pudieron fichar por la sanción pudiendo dejar al Barcelona en paños menores después de cómo lo trataron) para acabar fichando a Aleix Vidal (extremo reconvertido) apartarlo del equipo y poner a Sergi Roberto (medio ofensivo) que como parche biern, pero en los partidos de máxima exigencia se le ha visto con muchísimos apuros

Y ya por si fuera poco en la delantera para dar algún relevo de garantías al ataque los últimos años han sido Munir, Snadro y este año Paco Alcácer. Con unos fichajes así se entiende el descalabro de los últimos años en Europa y lo peor es que no se ven visos de mejora a corto plazo, y ya Messi ha llegado a los 30 años habiendo pasando sus años de plenitud futbolística peor rodeado que nunca y con un equipo descompensado, con un entrenador sin ideas y con la sensación de haber perdido muchos años por una pésima planificación.