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Un Barcelona ‘desnaturalizado’

El Barcelona cumplió en Vigo para llevarse un empate que le mantiene como invicto en esta liga y que le hace haber podido rotar a todos los titulares salvo Ter Stegen para la final de Copa de este sábado. Pero lo hizo con una alineación en la que por primera vez en 16 años ningún jugador de la Masía era de la partida, lo que deja clara la nueva política de una directiva desnortada desde el aterrizaje del presidente Bartomeu.

El Barcelona, sin canteranos pero con jugadores pagados a base de talonario, fue zarandeado por un Celta que cuando Iago Aspas y Wass están en buena forma es un equipo temible, sobre todo en Balaídos. Así la primera parte el Barcelona se sostuvo sólo por el gran estado de forma de su portero, y por un Coutinho que parece que es el único empeñado en justificar que sí fue acertado su fichaje por el Barcelona pese a su alto precio.

Aún así el Barcelona se puso por delante con ese alma en pena que vaga por el campo llamado Dembélé, que pese al gol sigue dejando muestras preocupantes de desconexión y de apatía. Tras el descanso al que se llegó con justicia con 1-1 con gol de Jony, llegó el momento Messi. Durante los diez minutos en los que entró y que el Barcelona se mantuvo con 11, el Celta se vio sobrepasado totalmente por la figura de un jugador que cambió a todo el equipo e inició la gran jugada colectiva que terminó con el 1-2 de Alcácer (aunque el gol es 99% de Paulinho ya que su tiro iba dentro y Alcácer la toca en la línea para asegurar).

Pero entonces llegó el momento de Aspas, con un desmarque de libro le ganó la espalda a Sergi Roberto y Yerry Mina y el primero lo agarró descaradamente cuando se disponía al mano a mano con Stegen. Roja directa para el recién entrado (que no le priva de la final de Copa) y el Celta que volvió a dar un paso adelante. Empató en los últimos minutos por medio de Aspas, quién si no, con ayuda de su mano de manera involuntaria. Pero el Barcelona dejó claro que cuando se desnaturaliza no tiene norte, y al final los de casas deben arreglar el desaguisado.

Simeone no arriesgó

El Atlético se fue del Bernabéu este domingo con la sensación de que en sus mejores minutos su entrenador dio un paso atrás. Tras el buen gol de Cristiano Ronaldo, los de Simenone dieron un paso adelante para empatar a los cuatro minutos del gol local, y tener en la siguiente jugada la victoria en los pies de Koke, que disparó centrado un mano a mano con Keylor Navas. Y ahí, con el Real Madrid aturdido tras las dos buenas llegadas rojiblancas, fue cuando Simeone rompió a su equipo.

Quitó a Vitolo, el jugador junto con Griezmann más incisivo y peligroso de los atléticos, desestabilizando al equipo y dando un mensaje contradictorio. Y más cuando cinco minutos después y tras haber retirado el Madrid a Ronaldo, quitó a Diego Costa para meter a Gabi. El atlético no volvió a asomarse por la meta blanca lo que quedaba de partido salvo en una acción de superclase aislada de Griezmann. Se tuvo que encerrar atrás por la falta de referencia arriba, y porque con la amplitud de plantilla blanca Zidane introdujo a Modric y Isco de golpe para dar el golpe de gracia a los colchoneros.

Aguantó el Atlético, gracias a un Oblak magnífico una vez más, aunque salvo la falta del último minuto de Sergio Ramos, el Madrid dominó claramente aunque sin ninguna ocasión clara. El Atlético finalizó satisfecho tras dejar a los vecinos a cuatro puntos de distancia, pero con la sensación de que de haber apretado un poco más en sus buenos minutos el botín podría haber sido mayor.

El riesgo del 1-0

El Atlético tenía en mente otro final para el partido del sábado ante el Girona. Se adelantó con un gol de Griezmann y se dejó llevar durante el resto del encuentro en otra tediosa tarde de fútbol para los rojiblancos. El Cholo intentó subsanar la evidente falta de fútbol del equipo desde haca ya varias jornadas alineando un equipo bastante ofensivo, pero ni por esas el equipo era capaz de crear fútbol ni ocasiones a un Girona que sólo tuvo que estar ordenado para no sufrir en exceso ante el Atlético.

Se acabó adelantando el equipo de Simeone merced a un gran pase de Thomas a Costa que habilitó a un Griezmann que cada vez interviene menos en el juego y cuya participación cada vez es más inadvertida. Aún así el Girona dispuso de una ocasión clara en las botas de un Portu que fue un dolor de muelas por la banda izquierda para los de Simeone. Y ya con el 1-0 tras el descanso el equipo rojiblanco volvió a dar tres pasos atrás y dejar que pasaran los minutos sin tener ninguna necesidad de tocar el balón ni armar una jugada, algo que esta temporada se está elevando a su máxima expresión.

Así, tras quitar a Costa (por lesión) y a Griezmann se encontró tras una jugada horrorosa en defensa con un gol en contra. El Atlético demostró que su déficit es que no sabe atacar y se encontró con veinte minutos para poder volver a adelantarse en el marcador en los que no fue capaz siquiera de crear una sola ocasión clara ante la meta de Gorka Iraizoz. Fue un paso atrás en las aspiraciones de un Atlético que sigue arrastrando los problemas de cara a portería del año pasado y a los que ha sumado este año una fragilidad defensiva desconocida hasta la fecha.

Cavani arregla la niñería de Neymar

Ayer se disputó el clásico francés entre PSG y Olimpique de Marsella en un Velodrome hasta la bandera que por momentos pareció intimidar a la constelación de estrellas del PSG. Los marselleses empezaron el partido muy fuertes, con un ritmo de presión altísimo y que a los veinte minutos, mereced a un zapatazo de 30 metros de Luis Gustavo vieron recompensada en ventaja. Así replegaron un poco y bajaron la línea varios metros para confort de un PSG que acechaba pero sin ocasiones claras.

Pero entonces apareció Neymar al borde del descanso para enmudecer al estadio y dejar un partido que se podía complicar mucho para los capitalinos más que abierto. Pero el Marsella aguantó muy bien toda la segunda parte, bien agazapado, y con cambios que funcionaron. Y en un error de Rabiot al intentar sacar un balón, el Marsella volvió a adelantarse cuando quedaban apenas diez minutos de partido. Entonces el show de niño malcriado al que ya nos tiene muy acostumbrados Neymar. Se autoexpulsó en menos de cinco minutos, dejando a su equipo por debajo en el marcador y con uno menos, y con una actitud muy chulesca (sonrisa y aplausos incluidos) ante el árbitro que lo expulsó de manera más que justa.

Así el PSG se disponía a sufrir su primera derrota de la temporada, en el clásico francés, y ante un rival que no había conseguido ganarle en los últimos 12 enfrentamientos directos. Pero en la última jugada apareció Cavani, él mismo sufrió la falta, y él mismo se encargó de materializarla con un golpeo excelente, en el último instante que dejó helado a todo el Velodrome. Un final muy cruel para los marselleses que se vieron con los tres puntos y que al final se fueron con un empate que sabe a derrota tras realizar todo un partidazo, merced a un planteamiento táctico de Rudy García que de nuevo se comió al plan de un Emery cuya aportación al equipo cada día es menos visible.

Ziganda con la soga

El empate ayer in extremis de Iñaki Williams en Suecia pudo haber salvado el puesto del “cuco” Ziganda, una vez que los resultados del Athletic están siendo muy malos. Salvo la victoria del fin de semana pasado ante el Sevilla, los leones llevaban una racha de cuatro derrotas consecutivas. Sus opciones en Europa League se esfuman, a pesar de tener un grupo más que asequible, y las alineaciones del técnico están sorprendiendo a toda la parroquia rojiblanca que asiste sin explicación alguna a ver cómo algunas de sus estrellas no cuentan para el técnico.

Sorprende mucho ver en el banquillo constatntemente a jugadores del nivel de Iñaki Williams o Beñat. Ninguno de los dos está contando para Ziganda pese a haber sido fijos los últimos años en el once, y ser de los que más calidad y renombre tienen de la plantilla. Sorprende además que hace escasamente un par de semanas Beñat Etxebarría renovó su contrato con el Athletic tras no estar jugando prácticamente ningún partido. Williams también desechó una suculenta oferta del Dortmund para suplir a Dembélé para seguir creciendo en Bilbao pero tanto el medio como el extremo están viendo los partidos desde el banquillo.

Veremos lo que ocurre este fin de semana pero una derrota podría suponer el fin de Ziganda al frente de los leones, tras poco más de mes y medio de competición. Parece que el ex entrenador del Bilbao Athletic no se ha amoldado al primer equipo y que o mucho cambia la cosa o acabará sin comerse el turrón. Mala pinta esta situación del Athletic que ayer, que empató en el 92, pudo ser incluso peor.

Pitos a Bale, Benzemal y Asensio colosal

Partidazo el que se vivió ayer en el Santiago Bernabéu entre Madrid y Valencia. Los dos equipos lo dieron todo y acabaron llevándose un punto pero pudiendo ambos haberse llevado los tres puntos perfectamente. El Valencia volvió a ser un equipo sólido y ordenado por primera ve en mucho tiempo y pudo salir incluso con un botín mayor del estadio del líder, tras ponerse 1-2 a falta de tan sólo quince minutos para la conclusión. Marcelino alineó a los dos nuevos fichajes del equipo y la jugada le salió a la perfección, sobre todo en el caso de Kondogbia que corroboró su partidazo con un gran gol llegando desde la segunda línea.

En el Madrid se le escaparon dos puntos en parte gracias a los fallos inverosímiles de un Benzema que acabó con el partido con algunos pitos. Tuvo hasta tres claras ocasiones mas un palo que pudieron cambiar el final del partido, pero no fue su noche y desperdició de manera increíble todas. Otro que tampoco tuvo su día y acabó más pitado que el propio Benzema fue un Gareth Bale que cada día desentona más en el equipo y cuya aportación cada vez es menor en el juego y todo apunta a que en cuanto Cristiano finalice su sanción deberá ser relegado al banquillo en favor de un Asensio en estado de gracia.

Y por supuesto el nombre propio de la noche, Marco Asensio, que anotó dos golazos y se echó a todo el Real Madrid en la espalda para estar a punto de culminar otra remontada express para los blancos. Parece ya todo un veterano por las decisiones que toma y con el cambio de Isco en el banquillo llevó todo el peligro del equipo en ataque. Fue un dolor de cabeza para toda la zaga che y acabó anotando un doblete. Ahora mismo es quizás el jugador del Real Madrid más en forma y ya ha derribado la puerta de la titularidad en el equipo, creando un serio problema para Zidane que tendrá que ingeniárselas para tener a todos contentos y con minutos.

Simeone reacciona a tiempo

Flojo, muy flojo partido del Atlético en el Bernabéu donde finalmente se llevó un punto y acabó el partido metiendo al Madrid en su campo. Los primeros 65 minutos los rojiblancos fueron una sombra de el equipo que suele ser. Falto de intensidad, sin ambición y con unos problemas muy serios a la hora de sacar el balón, hubo tramos donde acumuló infinidad de ataques seguidos en los que no pudo enlazar dos pases seguidos.

Y así el Madrid, que ya rozó el gol en ,el tramo final de la primera mitad, acabó adelantándose al comienzo de la segunda mitad merced a una falta ridículamente defendida por los de Simeone. Pero a partir de ahí el Madrid que no anda sobrado de fuelle se conformó con la ventaja y se olvidó de atacar. Simeone dio entrada a Correa y a Thomas y quitó a Saúl y Torres. El partido del Niño fue una calamidad, no aportó nada en ataque ni dio ninguna facilidad ni ayuda en la salida de balón a sus compañeros, y en defensa se le vio muy poco solidario y activo con sus compañeros. Además para redondear su negro partido falló un mano a mano tirando al muñeco a los pocos minutos del gol madridista que podría haber cambiado el rumbo del partido.

Con todo esto el Atlético no se rindió y consiguió, tras una brillante maniobra de Correa para filtrar un balón a Griezmann, un empate que visto cómo acabó el partido dejó insatisfechos a los dos equipos. El Madrid se deja así dos puntos en su estadio cuando ya contaba con una victoria segura que le alejara del Barcelona y le hiciese llegar más cómodo a ese difícil duelo ante el Barcelona en dos semanas. Simeone recalcó que su equipo se fue con pesar de sólo sacar un punto, pero si se mira fríamente el partido, los rojiblancos supieron reaccionar a los peores minutos ante el Madrid de la era Siemone.

Mourinho vuelve a las excusas

Decepcionante es la palabra exacta para definir la temporada del Manchester United este año. Un proyecto faraónico en el que los red devils realizaron el fichaje más caro de la historia con Paul Pogba, además de reforzarse con jugadores de la talla de Ibrahimovic o Mkhitaryan. Pero todo esto no ha servido para ver a los de Manchester en los puestos que dan acceso a la liga de campeones ni a verles convencer ante su público, con el del sábado van ya 8 empates ante rivales muy inferiores en su propio estadio.

Pero lo peor no son las sensaciones extrañas que deja el equipo, ayer hay que recordar que ni Ibra ni Pogba ni Mata pudieron jugar, sino la actitud de Mourinho tras acabar el partido, que puso de nuevo en el disparadero a toda su línea ofensiva diciendo que sin Ibrahimovic nadie es capaz de asumir la responsabilidad. Cargó contra Martial, Rashford, Lindgaard y el armenio Mkhitaryan, haciéndolos responsables del paupérrimo empate a cero cosechado en su estadio ante el West Bromwich Albion. Además la actitud del portugués en zona mixta fue muy agresiva contra el periodista dejando claro que no le sentó nada bien desaprovechar el pinchazo del Chelsea.

Ahora mismo parece que la vía más factible de clasificarse para la Champions del año que viene es vía Europa League, ya que si la gana (es máximo favorito en el torneo) tendría acceso a disputar la Champions. La fiabilidad de este equipo deja mucho que desear y sólo su calidad individual puede arreglar el enésimo fracaso de asaltar los puestos de Champions, teniendo en cuenta que este miércoles juegan el Manchester City frente al Chelsea, y que todavía tiene un duelo pendiente ante sus rivales de Manchester se puede decir que dependen de sí mismos pero con el rendimiento que nos están brindando últimamente a ver quién se atreve a apostar por ellos.

El United sale vivo de Anfield

El partido de anoche en Anfield puso de manifiesto el estado de los dos equipos más importatnes del fútbol inglés. Mientras el Liverpool llegaba enrachado con cuatro victorias consecutivas, el United convive con la irregularidad de manera contínua. El clásico inglés podría dejar al Manchester muy descolgado de la cabeza de la liga y además recibiendo en la siguiente jornada al Chelsea como colofón. Y los red devils salieron controlando el partido, sin mucho peligro pero sin sufrir ninguna ocasión de los de Kloop. Ander Herrera fue la sombra de Coutinho toda la primera parte y cumplió de sobra su cometido anulando al fantástico jugador brasileño.
Pero en la segunda parte Kloop movió ficha y dio entrada a Lallana liberando de la banda a Coutinho para que incidiera más por el medio, y a partir de ahí el Liverpool fue un vendaval, al que sólo detuvo De Gea con varias intervenciones estratosféricas, especial una a disparo de 30 metros de Coutinho a mano cambiada cuando todo Anfield cantaba ya el gol. El partido fue malo en general pero si alguien intentó llevárselo de verdad ese fue el Liverpool que parece que este año sí que cuenta con esa regularidad que tanto tiempo se ha echado en falta en este equipo que recordemos que pese a ser el más laureado de Inglaterra nunca ha ganado una liga en formato Premier League.

Zidane peca de inmadurez

El partido de ayer en Dortmund del Madrid dejó algunas conclusiones para el análisis, el Madrid mejoró su imagen de los últimos dos partidos y sobrevivió a las bajas de Casemiro y Marcelo, pero se le escapó una victoria que no merecía en absoluto. Los primeros minutos del Dortmund fueron un vendaval y sólo el exceso de regates de Dembélé frenó algún tanto inicial de los alemanes. En ese asedio surgió una contra comandada por un Modric que no se cansa de hacer todo bien y terminó en el gol de Ronaldo tras un rechace.

Sin merecerlo el Madrid se puso por delante del marcador y a partir de ahí gestionó el partido muy bien y a su antojo. El Dortmund tenía la posesión pero no tenía las ocasiones que tuvo con el empate y el Madrid estaba cómodo con sus salidas a la contra (James falló un pase que dejaba a Ronaldo solo con el 0-1 que podía haber matado el partido definitivamente), pero con éstas al borde del descanso una falta absurda de Ramos acabó en el empate del Borussia tras un mal despeje de un Navas que anoche despejó en vez de blocar más balones de la cuenta.

Y con esas empezó el segundo tiempo donde se preveía más de lo mismo de la primera, pero el Madrid controló la salida de los alemanes y consiguió ponerse por delante de nuevo sin crear excesivas ocasiones en un centro perfecto de Cristiano. Y a partir de ahí Zidane se equivocó en todo, metiendo a Kovacic por James nada más adelantarse, y no realizar ningún cambio más hasta el empate de Schürrle en el 87 teniendo a Lucas Vázquez, Morata o Asensio en el banquillo y viendo lo flojos que estaban la BBC en la segunda mitad. Pero quizás la polémica del cambio de Cristiano (al que se vio más activo que otros días) provocó que el galo no quisiese cambiar a ninguno de sus atacantes y acabó pagando el pato. Su equipo se encerró atrás y terminó por ahogarse en un estadio que se le atraganta año tras año.