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Si no es por Durant…

Los Golden State Warriors dejan las serie por el anillo prácticamente cerradas tras asaltar el Quicken Loans Arena de los Cleveland Cavaliers en una actuación extraterrestre de un Kevin Durant que ya fue el verdugo en este mismo escenario, en el mismo partido y de la misma manera el año anterior. Un triple devastador a escasos segundos para la conclusión que daban la victoria a los de la bahía y terminaban de hundir a unos Cavaliers que han sido mucho más competitivos y mucho más fuertes de lo que todo el mundo esperaba.

En el primero y en el tercero han muerto en la orilla, si había algún atisbo de poder remontar la serie por parte de los Cavaliers Durant se ha encargado de aniquilarlo. El de Washington que tuvo un primer encuentro muy flojo, ha despegado con dos grandes actuaciones en el segundo y en el tercero especialmente, que ha valido para que los Warriors puedan llevarse por la vía rápida el anillo por segundo año consecutivo y por tercera vez en los últimos cuatro años, lo que habla a las claras del poderío de un equipo que esta ya entre los mejores de la historia por nombres y por resultados.

De no haber sido por el 35 quién sabe si los Cavaliers de LeBron se hubiesen llevado el tercer encuentro y poner así emoción a la eliminatoria. Estos todopoderosos Warriors pese a contar con Curry sin Durant hubiesen sufrido sobremanera para ganar a estos aplicados Cavaliers y no creo que hubiesen tenido ninguna opción ante los Rockets. Durant ha convertido este gran equipo en una dinastía que todavía no conoce una derrota en serie de playoffs desde que aterrizó Durant procedente de Oklahoma.

Smith arruina el asalto de LeBron

La inexplicable decisión de J.R. Smith de no buscar aro cuando con el partido empatado atrapó el rebote tras el fallo del tiro libre condenó a los Cavaliers a sufrir la derrota en una prórroga donde no les salió absolutamente nada. Los descomunales 51 puntos de un LeBron James colosal llevaron al límite a unos Warriors donde Kevin Durant estuvo totalmente desconocido con unos porcentajes de tiro impropios del mejor atacante de la NBA que es. Los Cavaliers mostraron un nivel de agresividad en el rebote ofensivo que les permitió controlar los contraataques de unos Warriors que sufrieron mucho en estático.

El partido pudo cambiar totalmente cuando Smith resbaló y cayó sobre la rodilla de Klay Thomson, haciéndole un extraño. Cando se retiró del campo a vestuarios con un cojeo ostensible, el Oracle se temía lo peor, pero a los pocos minutos el escolta regresó y no notó el duro golpe acribillando desde el exterior a un Smith y un Korver que necesitan mejorar mucho en su defensa para frenar los triples de unos Warriors que por momentos parecen más jugar un concurso de triples que un partido de las Finales de la NBA.

Aún así hay que alabar el partido de unos Cavaliers que tuvieron el partido para ganar con dos tiros libres de Hill que podían haber cambiado el destino de la serie. Ahora los Warriors afrontan con mucha tranquilidad un segundo partido sabiendo la necesidad que tiene los Cavs ahora de ganar para no irse con un muy contundente 2-0 en contra a Ohio. James dominó el primer partido como ha estado dominando todos los partidos de playoffs, imparable y realizando superproducciones y con el mínimo descanso posible, algo que puede pasarle factura si se alargase esta serie final, ya que hay que recordar que sólo esta temporada James ya lleva 101 partidos disputados de manera consecutiva.

Infinito LeBron James

Otra noche para la leyenda de la carrera de LeBron James. Un séptimo partido en casa de los Boston Celtics que habían ganado sus diez partidos de playoffs disputados en el TD Garden, remontando una serie que comenzó 2-0 desfavorable y que se puso 3-2 en contra. Y lo ha hecho el año que peor rodeado está, con un Kevin Love lesionado desde el inicio del sexto partido, y jugando los 48 minutos de este séptimo y trascendental partido siendo además su partido número 100 de la temporada, jugó por primera vez en su carrera los 82 partidos de liga regular.

Y llega así a su octava final consecutiva, cuatro con los Heat y cuatro con los Cavaliers, y la novena en una carrera cargada de partidos grandioso como el de anoche. Se puso el equipo entero sobre sus hombros para anotar 35 puntos capturar 15 rebotes y quedarse a una sola asistencia del triple doble. Un partido descomunal en el que pese a los cambios defensivos propuestos a lo largo del partido por Brad Stevens nadie puedo con el rey, que mandó a unos combativos Celtics de vacaciones.

James aguarda el desenlace de la serie de esta noche entre Rockets y Warriors para ver cuál será su rival por el anillo. Aprovechará estas jornadas de descanso para recuperar fuerzas porque ha habido momentos de la serie en los que se le ha visto muy agotado, pero no ayer, que pese a jugar el partido completo no dio muestras de cansancio en ningún momento. Se anota otro partido legendario más a su carrera y ahora le queda el asalto a un anillo que de conseguirlo se podría considerar una de las mayores gestas deportivas que se recuerdan.

Los Rockets rompen el record

Los Golden State Warriors vieron frenada su racha de 16 victorias consecutivas en el Oracle Arena a manos de unos Houston Rockets que se aprovecharon de las mala toma de decisiones de los de la bahía en los momentos finales del partido. Ni Curry, ni Durant ni Thomson gestionaron bien las dos últimas posesiones del partido cuando con dos abajo no crearon ningún tiro claro ni limpio con el que poder poner el 3-1 en la serie y poder dejarla prácticamente finiquitada.

Y eso que empezaron con un parcial de 12-0 y los Rockets no pudieron anotar una canasta en los primeros cinco minutos del partido. Pero ni con esa ventaja fueron capaces de llegar los Warriors por delante en el marcador al descanso (mucho mérito es espléndido segundo cuarto de Harden con más de veinte puntos). Aún así estos Warriors con un gran Curry realizaron un tercer cuarto apoteósico donde parecía que ponían la directa, pero tras el parón y con el último cuarto en juego parecieron enfriarse y ya no les entraba nada.

Durant estuvo más fallón de lo habitual y Klay Thomson se hizo daño en un lance en la primera mitad, y aunque pudo continuar jugando se le vio más mermado de lo normal. Curry tampoco estuvo del todo acertado desde el exterior, especialmente en los últimos minutos, pero sí tuvo gran impacto con sus penetraciones. Por su parte los Rockets supieron sobrevivir sin grandes alardes y con un Ariza con dos faltas en los primeros tres minutos del partido, y pese a que DÁntoni sigue con su política de rotación con sólo 7 jugadores ha conseguido salir vivo de sus dos partidos en Oakland y ahora de los tres partidos que quedan en la serie dos serán en el Toyota Center de Houston, por lo que anímicamente el equipo tejano ha salido muy reforzado del partido de ayer.

Dirk Nowitzki la leyenda Europea (Parte III)

Nadie contaba con los Mavericks como candidato al anillo, pero llegó la segunda ronda ante los Ángeles Lakers de Kobe y Pau que venían de dos anillos consecutivos y les barrieron con un 4-0 inapelable poniendo fin al último ciclo ganador de Phil Jackson en los banquillos NBA. Pese a este golpe sobre la mesa, nadie confiaba en Nowitzki y sus Mavs, y más teniendo en cuenta que se enfrentaban a sus vecinos de Oklahoma con las amenazas ofensivas de Durant, Westbrook y Harden. Pero los superaron en seis partidos, con un Nowitzki imperial donde realizó en el primer partido una serie de 12 de 15 en tiros de campo y 24 de 24 en tiros libres para un total de 48 puntos, dejando claro que éste era su año y que quería volver a las Finales de nuevo.

Y así llegaron a las Finales con un viejo conocido, los Miami Heat del Big Three, con LeBron-Wade-Bosh como máximo obstáculo para su codiciado y deseado anillo que le diese la gloria que merecía. Los Heat partían como absolutos favoritos de la serie. Y con el 1-0 en el segundo llegaban al último cuarto con una ventaja de 15 puntos. Pero ahí comenzó a cambiar la historia, Nowitzki lideró una de las mayores remontadas nunca vistas en las Finales para acabar anotando sobre la bocina el tiro ganador que empataba la serie. Pese a la euforia y a que la serie viaja a Dallas, los Heat se llevaron el tercer encuentro, pero con lo que nadie contaba era con que los Mavericks se llevarían los tres siguientes duelos para consumar su venganza de hace 5 años y llevar el primer entorchado para la franquicia y convertir a Dirk Nowitzki en leyenda de la NBA y en el mejor jugador europeo de la historia.

Ahora Nowitzki vive su vigésima temporada en la NBA. Ya se ha convertido en leyenda absoluta de la liga y su lanzamiento de fade away está patentado y es imitado por las nuevas generaciones. La figura del cuatro abierto es habitual en todos los equipos y todos los nuevos europeos quieren parecerse a él. Además se convirtió en el sexto mayor anotador de la historia de la NBA lo que da medida de la excelsa carrera que ha vivido el de Wüzburg y del legado que ha dejado para el baloncesto para siempre.

Dirk Nowitzki la leyenda Europea (Parte II)

Una vez adquirida la madurez baloncestística, Nowitzki comenzó a hacer de los Mavericks un equipo asiduo a los playoffs (una racha de once participaciones consecutivas) y un contender al título. Pero parecía que nunca llegaba a la lucha por las Finales, hasta que Avery Johnson tomó las riendas del equipo. Llevó a los Mavs a las Finales ante los Heat de Wade y Shaquille y se pusieron con un 2-0 favorable. Pero en el tercer partido desperdiciaron una ventaja de 13 puntos para acabar perdiendo las Finales por 4-2 en una exhibición constante de Wade.

Así comenzaba la leyenda negra de Nowitzki, que al año que viene y sin que le influyese la derrota llevó a los Mavs a la mejor temporada de su historia y a ser el mejor equipo de la liga, un balance de 67-15 así lo atestiguaba. Se llevó el MVP de la temporada que lo atestiguaba como el mejor jugador del momento en la NBA, pero en la que podía ser su temporada fue finalmente su pesadilla. Los Mavs cayeron en primera ronda ante los Warrirors de Baron Davis y Jason Richardson, entrenados por Don Nelson, siendo así el primer equipo que siendo octavo clasificado derrotaba a un primero en una serie a siete partidos.

Esa derrota sepultó toda la carrera de Nowitzki, recibió el premio de MVP de la temporada cuando ya estaba fuera de la lucha por el título y se comenzó a dudar de su liderazgo. Los siguientes años fueron años deambulando por la liga, con buenos número del alemán pero malos en lo colectivo donde ya nadie confiaba en los Dallas Mavericks. Y así se llegó a los playoffs del 2011. Cuban había formado una escuadra con grandes jugadores veteranos pero sedientos de un anillo en sus carreras como Shawn Marion o Jason Kidd y los unió a los Jason Terry y Nowitzki para poder traer el primer anillo a la franquicia tejana. Le dio las riendas del equipo a todo un experto como Rick Carlisle y el resto fue historia.

Anillo o complicarse

Los Warriors han ido comandando las Finales con mano de hierro en su campo. Un 2-0 inapelable sin ningún atisbo de dudas y con unos Cavaliers que no tuvieron ninguna opción en ninguno de los dos partidos. Tras esto la visita a The Q fue más complicada con un primer partido resuelto por una canasta estratosférica de Durant en los últimos instantes salvando un partido que tenían perdido y una derrota abultada en el cuarto muestra del orgullo de LeBron e Irving.

Pero con estas se vuelve al Oracle Arena con la sensación de que todo lo que no sea una victoria por parte de los Warriors será complicarse sobremanera unas Finales que a día de hoy están más que encarriladas. Pero enfrente está LeBron James, ese jugador capaz de hacer de lo imposible cotidiano y de hacer temblar a todo una plantilla casi perfecta como son los Warriors, ya que de perder esta noche se jugarían el sexto partido de nuevo en The Q, y podría llegarse a un nuevo séptimo partido con los Cavaliers llenos de confianza y los Warriors con una presión mayúscula tras haber ido 3-0 arriba y con los recuerdos del séptimo del año pasado.

Pero estos Warriors no parece que vayan a dar opción a los Cavaliers en el Oracle, donde se han mostrado intratables y donde su juego se acentúa si cabe. En los dos partidos en la Bahía los de Tyrone Lue se han visto superado en todas las facetas y no han sido capaces de controlar esos contraataques vertiginosos que casi siempre acaban en un triple abierto. Tienen todo a favor para celebrar con su gente el que sería segundo anillo en tres años para una franquicia que llevaba mucho tiempo vagando por la zona baja de la NBA. Pero ojo que LeBron no está dispuesto a ceder tan fácilmente.

Los Warriors no dan opción

Los Warriors se anotaron anoche también el segundo encuentro de estas Finales de la NBA. Otra noche más no dieron opción a unos Cavaliers que aguantaron al principio pero que no pudieron con el empuje final de los de la Bahía. El encuentro además trajo consigo la buena noticia del regreso a los banquillos de Steve Kerr tras los problemas que le han tenido casi toda la temporada alejado de las canchas.

Curry y Durant volvieron a ser demasiado para un LeBron que consiguió un triple doble igualando con ocho a Magic como jugadores con más triples dobles en unas Finales. Curry con 32 y Durant con 33 se combinaron de nuevo para mantener el inmaculado 14-0 de registro de estos históricos Warriors que van lanzados hacia el anillo. Entre el año pasado y este los Warriors pueden batir los récords de mejor balance en regular season y mejor balance en unos playoffs de la historia.

Con este panorama los Cavaliers afrontan el primer partido en The Q con la única posibilidad de ganar para poder dar guerra todavía en estas Finales. Los de Ohio se aferran a que así comenzó las Finales el año pasado y pudieron remontarlas, pero está claro que estos Warriors son más poderosos si cabe que el año pasado y no están dispuestos a que se repita de nuevo la afrenta.

Finales: Vendeta o Asalto

Esta madrugada se disputa el primer partido de la Final de la NBA. Una serie que promete ser de las mejores de la historia por ser la primera vez que se enfrentan tres años consecutivos los mismos equipos, con una victoria para cada uno. De aliciente también la remontada histórica de un 1-3 en contra por parte de los Cavaliers, los cruces de declaraciones contrarias entre ambos, un pique constante durante las últimas finales de las dos estrellas de ambos equipos y la llegada de Durant que ya fue barrido hace 6 años de las Finales por LeBron cuando militaba en Oklahoma.

Para los Warriors todo lo que no sea el anillo será un absoluto fracaso, superaron el mejor récord de una temporada en la NBA el año pasado, incorporaron al mejor agente libre que había en el mercado a su equipo y además este año han conseguido llegar a las Finales con un balance de 12-0, algo que nadie había conseguido (los Bulls de Jordan y los Lakers de Shaq y Kobe pero en aquellos años la primera ronda era al mejor de 5 partidos no de 7 como actualmente). Además contarán con factor cancha favorable y con un equipo lanzado tras el regreso de su lesión de Kevin Durant.

¿Pero con todo lo dicho cómo es posible que estas finales estén igualadas?. La respuesta es clara: LeBron James. El jugador más determinante de la NBA y por méritos propios ya en el top 3 histórico de la NBA. Llega en su mejor momento, ha sabido dosificar su temporada regular para llegar lanzado a los playoffs donde se ha clasificado con un balance de 12-1 que habla a las claras de las ganas de otro anillo del Rey. Además las mejores versiones de Irving y de Love han llegado en el mejor momento y los Cavs vuelven a ser un equipo temible con un James que ya es el máximo anotador de la historia de los playoffs y que agranda su leyenda a marchas agigantadas con cada nuevo récord que supera.

Estas Finales se preveen que sean las más vistas de la historia, lo que demuestra las ganas de ver el tercer asalto entre James y el mejor equipo quizás de la historia de la NBA (al menos el que registra más victorias de la historia). Porque este equipo de los Warriors se pasearía sin rival por esta NBA si no llega a ser porque han coincidido en la misma época con el único jugador que ya a día de hoy se puede comparar con Michael Jordan sin que esto suponga ninguna blasfemia, y James quiere sumar otro anillo más a su palmarés en el que quizás sea el mayor desafío de su carrera, y LeBron se agiganta en los momentos más complicados.

LeBron y ya van 8

LeBron James se puso ayer otra noche más el traje de superhéroe en el TD Garden de Boston para llevar a los Cavaliers a su tercera final consecutiva, séptima consecutiva para LeBron y octava en su carrera. Estos datos demuestran el dominio apabullante del de Ohio y que lleva casi una década sometiendo a toda la liga. Y lo hizo además convirtiéndose en el máximo anotador de la historia de los playoffs, con 32 años todavía y quizás en el mejor momento de su carrera.

Tal vez estemos asistiendo al mejor LeBron de siempre y además mejor rodeado que nunca. Pero la cruzada ante los Warriors va a ser titánica, se trata del equipo que batió el mejor récord de temporada regular de la historia, que buscará venganza tras la remontada del 3-1 del año pasado y que se ha reforzado este verano con el mejor agente libre del mercado, todo un MVP de la temporada como Kevin Durant, y que llegan a las Finales con un parcial de 12-0 nunca antes logrado.

Pero LeBron sigue siendo el mejor jugador del plantea a día de hoy, su dominio en todas las facetas es insultante y no ha perdido un ápice de apetito por la victoria y por el anillo. Sabe además de la dificultad de la empresa ya que los Warriors tendrán ventaja de campo de nuevo en un hipotético séptimo partido pero eso a LeBron no le importa como demostró el año pasado. Sólo nos queda esperar a la madrugada del 2 de Junio para poder disfrutar por tercera vez de las Finales entre Warriors y Cavaliers en quizás el mejor momento de ambos y en las que quizás puedan ser las mejores finales de la historia.