Archivo de la etiqueta: Rockets

Paul elige Rockets

Ayer saltaron todas las alarmas en la NBA, Chris Paul había confirmado a su franquicia Clippers que ejercería su opción de ser agente libre este verano y se marcharía a los Rockets (algo que le honra ya que así los Clippers han podido sacar algo por el jugador). Este movimiento convierte a los Rockets en el equipo a priori con mejor front court de la NBA, pero sin ningún mimbre más a día de hoy, aunque se habla de la posible llegada o de Paul George o de Carmelo Anthony.

Pero el principal problema está en que si este año se ha visto la mejor versión de James Harden es por su nueva posición de base, posición que ahora ocupará Chris Paul, privando a Harden de la distribución que con tan buen criterio ejerció el año pasado. Habrá que ver como D´Antoni encaja estos dos jugadores y saca el mayor provecho por ellos, pero a priori parce que Harden volverá a su labor de escolta anotador privando al equipo del máximo asistente de la liga el año pasado.

Los Rockets han firmado a un gran agente libre pero quizás han reforzado una posición que no necesitaban y se deberían haber centrado en reforzar su prácticamente inexistente juego interior con un gran pivot de garantías. Parece que Paul no será el único gran fichaje que refuerce a los tejanos pero hasta el momento el equipo está muy cojo. Y no creo que los Rockets a día de hoy sean un equipo con el que Paul pueda por fin aspirar a ese anillo que tanto desea a sus ya 32 años, y por el que nunca ha llegado ni a disputar unas Finales. Y por ello ha preferido los dólares de los Rockets a un proyecto ganador como el de los Spurs, que con su incorporación sí tendrían un equipo de verdaderas garantías para dar guerra en el Oeste a los Warriors.

Ese extraño elemento llamado Horry

Cuando uno piensa en jugaodres con anillos en la historia de la NBA siempre sale el nombre de Bill Russell con sus once anillos en trece años, cualquier miembro de la plantilla de esos Celtics de la época de Russell o los de Michael Jordan o Kareem Abdul-Jabbar con seis anillos cada uno. Pero entre todas esas leyendas de la NBA sale el nombre de un trotamundos que siempre ha sabido estar en el momento y el lugar adecuado, y acertar en el único momento que realmente se le ha requerido. Un hombre que nació no para triunfar (jamás ha sido All Star) sino para ser importante en el momento más importante: Robert Horry.

Horry fue seleccionado por los Houston Rockets en el puesto 11 del draft del 92, y ya con ellos se alzó con los campeonatos de 1994 y 1995, los primeros en la historia de la franquicia. Tras estos éxitos pasó desapercibido un tiempo del radar mediático hasta que fue reclutado por los Lakers de Phil Jackson. Con ellos protagonizó el triple más inverosímil en las Finales de Conferencia Oeste frente a los Sacramento Kings. Un triple que valió el pasaje a la Final para ganar el tercer campeonato consecutivo de los Lakers y el quinto en su cuenta particular.

Pero lejos de conformarse, Big Shot Rob como era conocido por la prensa americana, decidió dar sus últimos servicios a los San Antonio Spurs de Tim Duncan. De nuevo dejó su impronta en el quinto partido de la Final con un triple ganador en la prórroga ante los Pistons que certificaba su sexto anillo, y aguantó dos años más para dejar su cuenta de títulos en siete, superando al mismísimo Michael Jordan. Jamás será una leyenda o será considerado entre los mejores, pero todas las franquicias por las que ha pasado guardan el mejor de los recuerdos de un tipo tan peculiar como decisivo, el gran Robert Horry.

La matanza de Texas

Soberbio partidazo el vivido esta noche en el Toyota Center. Los San Antonio Spurs, sin Kawhi Leonard, barrieron de la cancha a los Houston Rockets y los mandaron de vacaciones. Fue una actuación coral de los del Álamo que recordó a su mejor versión del anillo de 2014. Mucha fluidez, gran movimiento de balón y rotación muy amplia donde todos aportaban en todas las facetas.

Popovich dirigirá su décima final de Conferencia Oeste desde 1999, datos espectaculares que dejan a las claras el poderío y dominio de esta franquicia desde el siglo pasado y que no parece tener un fin cercano. Ahora se tendrán que ver con los temibles Warriors, pero este mismo año de los tres enfrentamientos ante los de la bahía se han llevado dos.

La baja de Tony Parker no ha podido con los Spurs que ahora afrontan estas finales con mucho que ganar y poco que perder, sabedores que el papel de a priori rival inferior les gusta y se sienten muy cómodos en él. No sería la primera vez que sorprenden eliminando al máximo favorito, ya eliminaros tras su threepeat a los Lakers de Shaq y Kobe para llevarse un anillo y esperan este año repetir la historia.

Harden se dimensiona

La posición que siempre le ha fallado en los últimos años para dar el salto cualitativo a los Houston Rockets era la de base, lo intentaron con Lin, y más tarde fracasaron al intentar reconducir la carrera de Lawson, y resulta que el año que han desmantelado todo el proyecto que tenían dejando marchar a Howard a Atlanta, han encontrado a su mejor base en años, James Harden.

La barba está haciendo un inicio de campaña descomunal, ya acumula más de seis partidos con catorce o más asistencias (más del doble de toda la liga junta), sin bajar sus registros anotadores estratosféricos. La nueva versión de Harden es un jugador mucho más implicado en la creación, y con una visión del juego que no se había visto hasta ahora, justo cuando se había dado por perdida esa posición en el equipo de Texas.

Los Rockets ya no son ese proyecto dominador del oeste que eran hace un par de temporadas, la carrera de Howard allí fue más que decepcionante, y eso ha provocado un paso atrás en una plantilla que no hace mucho se codeaba contra los Warriors en las finales de conferencia Oeste. Harden que el año pasado había bajado un poco su rendimiento, se ha reconvertido en un base anotador pero sobre todo pasador, que se ha colocado en lo más alto de la lista de asistencias por noche de la temporada. La defensa sigue siendo su gran agujero negro, pero esta nueva dimensión de Harden lo convierte en un arma ofensiva imparable.

El doble número de Barry

Hablar de Rick Barry es hablar de un jugadorazo con mayúsculas de la historia de la NBA. Sus logros hablan por sí solos y si algo le caracterizaba a parte de su fuerte carácter era su mítico dorsal 24 que vistió durante toda su carrera tanto en la NBA como en la ABA. Tras una larga carrera en los Warriors (donde consiguió el único anillo para la franquicia hasta la llegada de Curry) y un paso intermedio por la ABA disputó su última temporada profesional en los Houston Rockets.

Allí Barry se encontró con el problema de que la máxima estrella del equipo era un tal Moses Malone, y su dorsal era el 24. Entonces Rick, que tenía en el dorsal 24 su dorsal de la suerte, decidió realizar una de las peticiones más extrañas a la liga. Pidió jugar todos los partidos de casa con el dorsal 2 y todos los partidos de fuera de casa con el 4, portando sutilmente el dorsal 24 de manera indirecta durante toda la temporada.

La liga accedió a la petición y Rick Barry se convirtió en el único jugador en tener distinto número de local que de visitante en la historia de la liga. Años más tarde cuando fue preguntado por esto dijo que ni se planteó pedir a Malone el dorsal 24 (las historias de los dorsales en jugadores NBA tienen siempre un halo de misterio y superstición que traspasa muchas veces el entendimiento humano), pero el pívot durante toda su carrera llegó a utilizar hasta ocho número distintos. Es probable que le hubiera cedido a Barry el dorsal ahorrándose toda la parafernalia del doble número, aunque nos hubiese privado de una de las historias más curiosas de la NBA.

Howard en el mercado

La carrera de Dwight Howard pende de un hilo después deque los Houston Rockets se hartaran del polémico pívot. Su bajo rendimiento unido a los pobres resultados del equipo ha provocado que la franquicia opte por ponerlo en el mercado.

Howard nunca cumplió las expectativas puestas por la franquicia en él, se suponía que iba a ser ese pívot dominante que hiciera que los tejanos lucharan por el campeonato, pero Harden le pasó como un avión para ser el centro del proyecto. Nunca supo adaptarse y tras su marcha de los Magic sólo se ha visto una versión pobre del center, muy alejado del nivel al que nos tenía acostumbrados.

El caso de Howard es el clásico caso de un jugador superdotado físicamente pero que no ha sabido evolucionar en sus fundamentos, claves para poder triunfar cuando el físico comienza a fallar. Sus porcentajes de tiro fuera de la pintura son pésimo en todos sus años, y el hack a Howard es un clásico visto su efectividad desde los libres. El salto que dio desde el instituto a la NBA hizo que no fuese formado por la universidad, y una vez en la liga se dedicó sólo al gimnasio.

No queda ni rastro de aquel dominante pívot que llevó a los Magic a se segunda final de la historia, de ese jugador que dominaba los aros desde la defensa y que prefirió ganar dinero con traspasos a lo largo de su carrera que el formarse y ser una super estrella de la liga.

Estratega McHale

Jugándote la eliminación y perdiendo de 19 puntos para el último cuarto sólo un técnico con tremenda personalidad puede sentar al mejor jugador ofensivo de la temporada durante todo el último cuarto para ganar el decisivo partido y llevar la serie a su estadio de nuevo para el definitivo partido.

Es cierto que Harden estaba cuajando un mal partido en cuanto a porcentaje de tiro, pero es difícil ver en la NBA  a un entrenador que siente a su jugador franquicia en los minutos decisivos. Una estrategia que le salió redonda pero que si no llega a salir bien podría haberle costado el puesto. Hecho que da más valor a la decisión del legendario ala pivot de los Celtics.

La serie vivirá su partido decisivo en el Toyota Center con los Rockets muy subidos de moral tras esta remontada, pero para mi los Clippers siguen siendo favoritos por potencial de equipo y experiencia en séptimos partidos. Pero para siempre quedará esta decisión de genio para la posteridad. Parece que McHlae sigue haciendo magia incluso sin el balón en sus manos.