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La jugada de Auerbach con McHale

Kevin McHale, un icono de la historia de los Boston Celtics protagonizó, sin ser el consciente, una de las maniobras más hábiles en la historia de la NBA. Como no podía ser de otra manera la maniobra fue llevada a cabo por Red Auerbach, el gurú de los Celtics y posiblemente el mejor manager de la historia de la liga (con permiso de R.C. Bufford).

Para ponernos en situación corría el año 1980 cuando Kevin McHale se presentaba al draft. Venía de la universidad de Minesota (donde él nació) y los Boston Celtics tenían el número uno de ese draft. Red Auerbach y el entonces entrenador Celtic Bill Fitch tenían muy claro que querían a McHale para su equipo pero no tenían claro que quisieran gastar un número uno del draft en él. Por ello hicieron creer a todo el mundo que irían a por el que era el objeto de deseo de los equipos Joe B. Carroll, pero que en la franquicia de Massachussets no convencía en absoluto.

Sin embargo los Golden State Warriors, poseedores de la sexta elección de ese draft deseaban a toda costa contae con Carroll en sus filas a toda costa. Por lo que Auerbach en una maniobra de auténtico genio cambió su número uno del draft por esa sexta posición y el pívot del equipo californiano, un tal Robert Parish, con lo que conformaría así la pareja interior que llevaría a tres anillos a la franquicia verde en una sola noche y con un simple pero fácil engaño.

Como después reconocería Bill Fitch “Jamás se nos pasó por la imaginación optar por Carroll, aunque hicimos creer al mundo que sí. Nos gustaba McHale por su defensa, intimidación, capacidad de rebote y su tiro tras media vuelta cerca del aro, pero no lo suficiente como para ponerlo de número 1, por eso buscábamos una operación de traspaso”. Se completaba otra maniobra de genio del auténtico rey de los despachos y se volvía a colocar a los Boston Celtics en la lucha por el título tras los 11 en 13 años de la época de Bill Russell.

Boston saca su orgullo

La serie entre Bulls y Celtics está siendo de largo la mejor de la primera ronda. Con unos Celtics azotados desde unas horas antes del partido uno con la noticia de la muerte de la hermana de Isiah Thomas en un accidente de tráfico, perdieron los dos partidos en el TD Garden, que había sido un auténtico fortín durante la temporada regular, y en el que había cimentado el primer puesto de toda la Conferencia Este por encima incluso de los Cleveland Cavaliers de LeBron James.

Tras la enrarecida situación alrededor del equipo, y con unos Bulls que habían recuperado la mejor versión de un viejo ídolo de la afición verde, Rajon Rondo, se postulaban como favoritos ay en la serie tras los dos primeros zarazos, pero entonces algo de fortuna con esa lesión en el dedo de Rondo y un paso adelante a base de orgullo del equipo han llevado a la serie al 2-2 y volver a presentarse como favoritos de nuevo.

En la semana más dura de la vida de Isiah Thomas (que no se perdió ni el primer encuentro) está promediando 25,5 puntos por noche y como el mismo ha reconocido ahora mismo no está al 100% involucrado en la serie, está ausente y si se sustenta el equipo es por sus compañeros. Es la clave de Boston, nunca se sustentan de un sólo hombre, se trata de un bloque con unos jugadores que dan la vida por esa camiseta y ante las situaciones más adversas se crecen y vuelve a resurgir. No son la franquicia más laureada de la historia por casualidad. Gran resto de serie nos espera.

Boston debe apostar por Hayward

Los Boston Celtics están siendo una de las sorpresas más gratas de esta temporada, su juego de equipo, su solidaridad y sobre todo la figura del menudo Isiah Thomas (recordemos que mide 1’75) les hacen ser el tercer equipo del Este y sin nada que perder, lo que les hace muy peligrosos. Gran parte de este mérito es de su entrenador Brad Stevens, que ha llevado a este equipo joven y sin una super estrella a ser un rival más que incómodo para cualquier contrincante.
Entrar ahora mismo en el juego y la dinámica Celtic no es para nada fácil, hay que tener características concretas, y quizás el que mejor las cumple de la NBA es Gordon Hayward, el alero de los Jazz cumple todos los requisitos de la filosofía de los de Boston además de un dato esencial. Ya estuvo entrenado por Stevens en Buttler y ambos llevaron a la pequeña universidad a la Final de la NCAA dos años consecutivos, por lo que se conocen a la perfección y estarían encantados de volver a juntarse.
Y lo bueno es que Hayward es agente libre este verano y los Celtics tienen masa salarial libre suficiente para acometer su contratación sin problemas. Sería un fuerte golpe sobre la mesa y un fichaje que les haría dar un buen salto cualitativo a la plantilla y al equipo además de hacer crecer a un jugador que está muy infravalorado en un mercado tan pequeño como el de Salt Lake City. De momento Hayward va a concluir la campaña con los Jazz en principio a menos que éstos busquen un traspaso antes de quedarse sin su estrella sin nada a cambio. Podemos estar ante el principio de un reencuentro que promete dar muchas alegrías a los Celtics de producirse.

Brad Stevens se gradúa

Los Boston Celtics ya están terceros en la Conferencia Este gracias a un bloque competitivo donde no destaca ninguna súper estrella, quizás el único que se pueda considerar estrella en el equipo sea Thomas, pero en el que todos saben muy bien su papel y qué hacer en cada momento. Y todo ello es gracias a Brad Stevens, un entrenador jóven que en su ya tercera temporada al frente de los orgullosos verdes los está llevando a lo alto de su conferencia y haciendo gala de los valores que han hecho grandes a los Celtics, competitivos, aguerridos y siempre incómodos.

Cierto es que la Conferencia Este es mucho menos competitiva, que es más fácil estar ahí arriba, pero con la plantilla de la que dispone Stevens está haciendo maravillas, demostrando porqué confiaron en él cuando era entrenador de la Universidad de Butler, a la que llevó a dos finales consecutivas sorprendiendo a todo el país. Sus balances desde que llegó además no han hecho más que mejorar año a año, siempre sacando el máximo rendimiento de una plantilla que no es ni de cerca de las mejores de la NBA.

Se sobrepuso al traspaso de Rondo, y ha estado moldeando a un grupo de jóvenes (Sullinger, Smart, …)que han ido respondiendo poco a poco a las exigencias de un Stevens que se ha convertido por méritos propios en el mejor entrenador jóven de la NBA actualmente. Y en las últimas semanas se ha hablado mucho de rumores para reforzar la zona, quizás la zona más frágil del equipo, y teniendo en cuenta el espacio de masa salarial libre de los de Massachusetts pueden optar a algún premio gordo durante la temporada o esperar y apostar fuerte en el mercado de verano. Se avecinan buenos tiempos para Boston y todo gracias a un nombre Brad Stevens.

Las puñaladas de Pierce

Que Paul Pierce es uno de los mejores aleros del sigo XXI está fuera de toda duda, su calidad y su juego así lo demuestran. Pero no todo ha sido felicidad y alegría para el alero de  Inglewood, California. Corría el año 200 0 y Pierce era una promesas de los siempre orgullosos Celtics, y se dirigía hacia una discoteca con su compañero de equipo Tony Battie y el hermano de éste. Una vez allí Pierce al ser reconocido por casi todos los presentes decidió dirigirse hacia un lugar más reservado del local, donde comenzó a hablar con dos jóvenes que parecían muy interesadas en el jugador. Pero tras poco de hablar con ellas un joven de color le comenzó a increpar acerca de hablar con las chicas de las que afirmaba ser primo de una de ellas.

Pierce sin verlo venir vio cómo tras recibir un fuerte empujón de este desconocido (más tarde se supo que se trataba de William Rangland), y  recibió un botellazo en el rostro, a partir de ahí se abalanzó sobre Pierce una furiosa multitud. Éste acabó recibiendo  once puñaladas divididas entre el pecho, su cuello, su cara y su espalda. Tras esto Rangland abandonó el club y Tony Battie llevó a su compañero de urgencia al hospital. Battie recuerda que entre sollozos Pierce balbuceaba “¿Voy a vivir? ¿Voy a vivir?”. Algo esperpéntico.

Pero a partir de este suceso, por el que los médicos aseguraron que por haber llevado una chaqueta de cuero que no permitió que las puñaladas fueran tan profundas como debieran haber sido, Pierce forjó un carácter de hielo por el que luego sería conocido como The Truth (la verdad). Un jugador al que los momentos más difíciles del partido se crecía y que acabaría siendo campeón de la NBA en el año 2009, donde no pudo reprimir las lágrimas y acordarse de aquel momento en el que por estar en el sitio y momento adecuados casi se queda sin lo que más ama, el baloncesto.