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Barrido a la pantomima

Boston ha ganado por la vía rápida a los Nets. La pantomima que había intentado crear Kyrie Irving durante toda la serie no ha descentrado al ahora equipo más en forma de la NBA. Quién iba a decirlo a los Celtics cuando tras el primera tercio de la temporada eran octavos en su conferencia, y el equipo navegaba a la deriva. Pero con Udoka han revertido la situación de manera increíble, convirtiéndose en la mejor defensa de la liga con diferencia, con Marcus Smart coronado como mejor jugador defensivo de la temporada, y con un bloque que sabe a lo que juega y que a base de defensas asfixiantes puede ganar a cualquiera ahora mismo.

Es cierto que la diferencia total de los cuatro partidos ante los Nets ha sido de 20 puntos (1, 7, 6 y 6), pero en todos ha tenido la situación controlada y la sensación de superioridad sobre su rival. La mejor definición de cómo ha sido la serie ha sido el rendimiento de un Durant que se ha visto incapaz de superar la alternada defensa de los verdes con hasta tres ayudas en momentos determinados. Un trabajo de equipo que ha sabido llevar otro entrenador salido de la mano del gran Pops, un Udoka que ha estado durante muchos años aprendiendo del mejor como tantos otros antes que él.

Ahora queda el proyecto de los Nets muy tocado, con la incógnita de un Ben Simmons que ni siquiera ha llegado a debutar todavía con los de Brooklyn, y del que le quedan todavía varios años de contrato máximo firmado. Un equipo muy veterano, sin grandes piezas de recambio y con nulo margen de maniobra salarial para afrontar un verano que se prevé complicado y que pese a las grandes esperanzas que había en el equipo no se divisa gran futuro. Steve Nash además queda muy en entredicho tras dos años en los que no ha sabido hacerse con un equipo plagado de talento, pero muy poco comprometido en el colectivo, demostrando una vez mas que el talento acumulado sin sacrificio no augura éxito.

Tiempo del Este

Si había una tónica general en la NBA desde la retirada de Michael Jordan allá por 1998 era la de que la conferencia Oeste era la gran dominadora, con los equipos más fuertes del campeonato. Las dinastías de Lakers, Spurs y más tarde Warriors así lo confirman, ya que ningún equipo del Este ha sido capaz de dominar la competición (salvo quizás los Heat de Wade y Lebron, aunque con un balance de 2-2 en las Finales). Pero este año eso parece haber cambiado. Pese a que los Suns son el mejor equipo de la NBA, la batalla por ser primero en el Este ha sido descomunal, con los Celtics, Bucks y Sixers empatados en balances entre la segunda y la cuarta posición, y a tan sólo dos victorias de los líderes Heat. Una carrera de fondo que en la última semana tuvo su punto álgido con hasta Raptors y Bulls con posibilidades de llegar a esa segunda posición.

Pero lejos de quedarse ahí el peligro, los Nets, uno de los favoritos a principios de campaña, ha entrado desde la séptima posición al play in, por lo que tendrá que jugar partidos extra para entrar en los playoffs finales, y ser uno de los cocos para los equipos que han quedado primero. La igualdad entre todos es muy fuerte y las predicciones se hacen muy complicadas, aunque si tengo que poner la mano en el fuego, diría que las Finales de Conferencia serían entre Sixers y Bucks, con ligera ventaja para los de Philadelphia, que tras el trade de Harden han mejorado notablemente sin perder prestaciones de un Embiid que si nada se tuerce se proclamará MVP de la temporada tras convertirse en el único pívot de la NBA en ser máximo anotador de la temporada tras Shaquille O´Neal. Muchos alicientes para no perderse unos playoffs en una conferencia que tras la marcha de LeBron al Oeste ha crecido notablemente para subir el nivel y dar por fin el espectáculo esperado.

Lakers a la deriva

Nuevo traspié de los Lakers, esta vez ante los Miami Heat, con una primera parte desastrosa, y una reacción tardía y poco convencida provocan que el conjunto de LeBron tenga ya récord negativo en una floja Conferencia Oeste. Frank Vogel pende de un hilo más que nunca y lo que se esperaba como el retorno de Anthony Davis a las pistas se ha pospuesto de momento, dejando aún más incertidumbre en el futuro de los de púrpura y oro. Los rumores sobre la figura de Westbrook van a continuar hasta el cierre de mercado, y mientras loas Lakers deben pelear por no quedarse fuera de hasta el play in, algo que sería un fracaso sin precedentes.

Las sensaciones no son buenas, los movimientos realizados en verano no funcionan a excepción de Carmelo Anthony, cuyo impulso positivo cada vez se va difuminando más, perdiéndose en esta maraña autodestructiva que son los angelinos este año. Sus fichajes de veteranos muy pasados ya no les ha funcionado, los Ariza, Rondo o Howard están siendo un fracaso estrepitoso, y solo LeBron con alguna actuación sobrehumana consigue alguna victoria para el casillero amarillo. Si Davies vuelve en su versión de 2020, dominante e imparable los Lakers serán uno de los rivales más duros de su conferencia, pero la consistencia del pívot de baja prácticamente desde que consiguiera el anillo y sin recuperar ese nivel todavía el presagio es malo para la franquicia de Jeanny Buss.

En el peor momento

Nunca es un buen momento para que llegue una lesión, y más si es de máxima gravedad como se ha terminado confirmando, pero el momento que atravesaba Ricky era el mejor momento de su carrera. Por fin estaba haciéndose respetar de verdad como base en la NBA, haciendo una temporada espectacular con un equipo mediocre manteniéndolo en playoffs, y con un baloncesto divertido y haciendo crecer a las jóvenes apuestas del equipo, en especial de Evan Mobley, candidato número 1 ahora mismo a rookie del año.

Pero es que Ricky venía de disputar unos Juegos Olímpicos para enmarcar con España, siendo ya el verdadero líder del equipo, y dando una exhibición ante Estados Unidos descomunal. Su madurez había llegado y parecía que en Cleveland había encontrado su sitio tras la decepción de su traspaso de los Suns, que lo mandaron vía Oklahoma de regreso a los Timberwolves. Su ánimo por un nuevo traspaso a los Cavs no era el mejor pero se supo reponer y estaba respondiendo con el mejor baloncesto de su carrera.

En el momento de la lesión además, estaba a una asistencia de conseguir su primer triple doble en la NBA, y lo peor de todo es que esta temporada se convertía en agente libre, era libre de decidir por qué equipo fichar y con el año que estaba llevando a cabo ofertas no le iban a faltar. Toca levantarse, recuperar forma y sensaciones, pero teniendo en cuenta que ya tiene 31 años, la recuperación es muy muy delicada.

Se avecinan curvas

Se avecina megatraspaso a tres bandas en la NBA y puede provocar un vuelco en las aspiraciones de equipos. Los jugadores implicados, en especial Kyrie Irving, puede dar un vuelco total a los favoritismos de la Conferencia Este. A grandes rasgos Kyrie Irving acabaría en Philadelphia, una ciudad donde no es necesaria la vacunación para la entrada al pabellón, a los Nets llegaría Zion Williams, que si está sano puede ser la fuerza interior que necesitan los Nets, y el díscolo Ben Simmons acabaría en la eterna reconstrucción delos Pelicans. Interesantes movimientos que reforzarían a dos de los principales aspirantes al anillo y se quitarían ambos equipos un «peso muerto» que tienen ahora mismo en su plantilla.

El caso de Irving empieza a ser ya insostenible, el jugador sigue negándose a vacunarse por lo que está totalmente apartado del equipo al sr Nueva York una ciudad que cumple el protocolo de sanidad en pabellones. La actitud del base ha cansado a directivos y compañeros como Durant, que ha dado el visto bueno al traspaso, que no aguantaban más la situación así. No es la primera vez que Irving por sus actitudes se carga un proyecto deportivo interesante (los Cavs de LeBron o los Celtics con Tatum y Brown).

El caso de Zion es más para que la NBA lo estudie, un jugador con contrato rookie no puede condicionar de esa manera con sus actitudes y formas a una franquicia, hay que proteger más a las franquicias con los lottery picks. No puede presentarse un jugador con sobrepeso desmesurado y con el condicionante de querer ser traspasado porque está en una franquicia perdedora. Hay que bajar los humos de los recién llegados para proteger a los mercados pequeños y las franquicias en reconstrucción. Dicho esto y si las lesiones le respetan puede ser una incorporación más que interesante para la zona interior de los Nets y poder abrir espacios para tiros exteriores a Durant y Harden, además de aportar rebotes.

Por último, el peso de quitarse un problemón como Ben Simmons para los Sixers y recibir a cambio a Irving es una de las mejores noticias que podría recibir el equipo de Doc Rivers. El mal ambiente generado tras la última eliminación ante los Hawks, con críticas veladas de Embiid y Rivers hacia un decepcionante Simmons, hizo que el base tomara la decisión de no volver a jugar con los Sixers, incluso de no presentarse al trainning camp del equipo en verano, finalmente sí se incorporó más tarde, pero el ambiente con él en la franquicia es insostenible, y la mejor opción para todos es la del traspaso. Habrá que ver si se oficializa este rumor, pero podría cambiar el devenir del anillo de este año sin duda alguna.

Bronkic

La NBA siempre se ha caracterizado por intentar dejar una imagen impoluta ante el aficionado. Cada vez que ha habido algún conflicto ha actuado con mano de hierro para cortarlo de raíz, obligando incluso a vender a un dueño del equipo la franquicia incluso (caso de Donald Sterling en los Clippers y el más que posible ahora con Robert Sarver y los Suns). Su cruzada ante la vestimenta estilo gángster que tan de moda puso Allen Iverson a comienzos del siglo XXI también le llevó a imponer gran cantidad de multas y cambiar el estilo y actitud de los jugadores para limpiar la imagen que estaban generando. Casi siempre fueron acertadas, también se ha equivocado alguna vez, muy pocas, como ha quedado demostrado en el fantásticos documental de Netflix Malice at the Palace, donde se desgrana la ya más que famosa pelea entre Pistons y Pacers en Detroit.

También la apertura de la NBA hacia el exterior, que tan bien le ha sentado a la liga (lo últimos tres MVPs de las liga son nacidos en Europa) ha sido un gran acierto. Y ya que va de MVPs la cosa, hay que analizar la sanción por la demencial acción de Jokic anoche ante Marquieff Morris, en un partido sentenciado a favor de los Nuggets, sacando lo peor del pívot. Su brutal agresión sin sentido y con el rival de espaldas y a traición sólo se ha sancionado con un partido para el serbio, cuando debería haber sido una sanción mucho más disciplinaria. No quiero entrar en estilos fuera de la cancha o actitudes, pero en estos casos las sanciones deberían de ser las mismas para todos. Seguramente los megacontratos televisivos habrán influido en la decisión de un Adam Silver que parece estar dando mucha prioridad a los contratos monetarios y al rendimiento económico por encima de códigos de conducta. Espero que sea sólo un desliz esta sanción a Jokic y a partir de ahora se trate a todos los jugadores por igual, porque no creo que en este caso haya habido ningún tipo de igualdad. Y como a parte espero que se tome medidas con la actitud hooligan de los hermanos del pivot presentes en la cancha y que ya han afirmado haber comprado entradas para el partido en Miami para calentar aún más al ambiente.

Hay que ser optimistas

Tras el varapalo de la derrota de ayer y confirmarse los peores presagios con el cruce ante EEUU en cuartos hay que comenzar a ver el lado positivo, el equipo está muy vivo, es más que competitivo, y en su peor partido del torneo pudo ganar fácilmente a Eslovenia donde sólo la caraja de los interiores españoles permitiendo infinidad de rebotes ofensivos permitieron su victoria. El cruce ante EEUU es siempre peligroso, pero es una selección muy mediocre que salvo por Durant (la mayor arma de anotación del baloncesto actual y casi de la historia), Lillard y Tatum son un equipo muy inferior al combinado español, y las reglas FIBA favorecen a nuestro combinado. En el único oro de competición que le falta a Pau con la selección sería magnífico conseguirlo a través de una victoria ante el conjunto estadounidense, casi poético. España tiene que llevar el partido a su terreno, ataques largos con circulación de balón, controlando las pérdidas, ya que cada pérdida es un contrataque fácil para unos jugadores de mayor físico que el nuestro. También hay que provocar faltas de ataque a Durant, que ya se vio en problemas de faltas ante Francia, y que tan bien hizo España en la primera mitad ante Doncic, al que sacó del partido. Las penetraciones e Ricky se antojan fundamentales, es nuestro mejor arma, pero los pívots americanos buscarán el tapón por lo que el pase extra y estar acertados con esa ventaja que genere el del Masnou también serán claves. España sólo ha ganado a EEUU en el mundial de Indianápolis en la lucha por el quinto y sexto puesto y con la selección de EEUU ya sin nada que jugar. Hay que vengar ahora las finales de las Olimpiadas de Pekín y Londres, donde tan cerca tuvo el oro la gran generación de oro del baloncesto español. Es el momento de dar el golpe de gracia, una victoria además supone entrar ya en la lucha por las medallas y pese a este primer duro enfrentamiento la parte buena es que no vemos a Francia, la otra gran candidata hasta la final en caso de llegar ambas. Hay que creer en este equipo que es el vigente campeón mundial y además ya sabe lo que es ganar el Mundial también en Japón en el Super Saitama Arena allá por el 2006.

Exhibición descomunal

Desde la actuación de Pau Gasol en el Pierre-Mauroy de Lille no había visto algo parecido en baloncesto FIBA a lo que ha hecho Luka Doncic esta madrugada, una actuación extraterrestre, de otro planeta, realizada por un jugador de tan sólo 22 años, que se ha merendado él solo a la siempre competitiva Argentina en el partido inaugural de su selección en Tokyo. Tras esta actuación no se sabe dónde puede estar el techo de este jugador que a la vez sigue dominando en la NBA a su antojo, siendo un constante en la carrera por el MVP sólamente frenado por estar en un equipo de la parte media de la competición actualmente.

Su partido es descomunal, 48 puntos y 11 rebotes, poco más se puede decir ante esta muestra completa de dominio del partido, 31 puntos al descanso con un 11/17 en tiros de campo es una auténtica salvajada. Se quedó a pocos puntos del récord de Oscar Schmidt que lo dejó en 55 en Seúl 88. Tras esta actuación, unida las previas para clasificar a Eslovenia en los clasificatorios hace unas semanas, más la derrota de Estados Unidos ayer ante Francia, colocan a la selección balcánica en una de las favoritas del torneo y a Doncic como principal campeonato al MVP. Y esto sólo acaba de empezar, habrá que seguir cada actuación del base porque promete ser histórica.

Partido clave

Esta madrugada se disputa el cuarto partido de la serie de las Finales de la NBA. Un partido que se antoja fundamental para el devenir de la serie, ya que de ganar los Suns dejarán prácticamente sentenciada la eliminatoria, pero si los Bucks hacen valer el factor campo esta noche se colocarán como favoritos empatando una serie que se les había colocado muy cuesta arriba tras el 2-0 inicial cosechado en Arizona. Habrá que ver si Antetoukoumpo sigue en su nivel intratable, tras acumular dos partidos consecutivos de más de 40 puntos y 10 rebotes, algo que nadie hacía desde Shaquille O´Neal en las finales del 2000 ante Indiana. Parece que los problemas que podía tener tras su aparatosa luxación en la rodilla sufrida ante los Hawks está olvidada, y el griego sabe que esta es la mejor oportunidad de hacerse con su primer anillo y alejar los fantasmas de jugador únicamente de fase regular y no de momentos importantes.

Por su parte los Suns, el equipo más coral de la NBA quiere asestar la puntilla a los de Wisconsin, y tratará de olvida su paupérrima actuación del tercer partido, donde no les salió absolutamente nada y no llegaron ni a competir prácticamente en ningún momento del encuentro. Chris Paul está quizás en su mejor momento, ya recuperado de sus problemas de hombreo y del covid, y Booker está refrendando las buenas sensaciones que ha ido dejando año tras años en la liga. La sorpresa ha sido el rendimiento de DeAndre Ayton, que se ha unido a la causa para que los de Arizona estén cerca del que sería su primer anillo en toda su historia. Mucho que ver en 48 minutos cargados de pura tensión y buen baloncesto que nos dirá si estamos ante una serie larga o una que está lista para sentencia.

Vuelve el Kawhi de siempre

La figura de Kawhi Leonard como estrella de la liga es indiscutible, su rendimiento y sus éxitos tanto colectivos como individuales son incuestionables. Pero su carácter ya es otra cosa. El jugador que parecía llamado a marcar una época en los San Antonio Spurs salió por la puerta de atrás de un equipo que siempre se ha caracterizado por hacer bien las cosas y cuidar al máximo esos detalles. Todo el divorcio vino por una extraña lesión de Leonard que se alargó en el tiempo y por la que el alero tuvo serias discrepancias con el servicio médico de la franquicia, y acabó llevando al californiano a Toronto antes de que fuese agente libre el siguiente verano para poder sacar algo a cambio por él.

En Toronto su periplo fue corto, como el César, vini vidi vinci, y ya por fin agente libre para decidir su futuro por él mismo. Los Ángeles Clippers le firmaron por tres años junto a Paul George para formar un equipo que por fin fuese candidato a asaltar el título y clasificar al equipo por primera vez para las Finales de Conferencia, territorio desconocido para la franquicia. Y en su segundo año, el equipo está disputando esas ansiadas Finales de conferencia, pero sin la estrella pudiendo participar. Su lesión ante los Jazz le ha mantenido desde entonces apartado de las canchas, y los rumores apuntan a que el 2 está de muy decepcionado con el personal médico de la franquicia por subestimar su lesión. Recordemos que así comenzó su divorcio con los tejanos, y que este verano Leonard puede salir como agente libre al mercado, opción poco probable ya que de esperar un año más puede optar al máximo salario. De momento está viviendo los decisivos partidos de la franquicia desde la grada en vez de en el banquillo como el resto de lesionados.

Con el ambiente como está ahora, y con la más que posible eliminación ante los Suns lastrados por la baja de su jugador franquicia pueden ser factores a tener en cuenta para que Leonard tome la opción del cambio de franquicia. Ya el año pasado salieron muchos de los problemas internos del vestuario eran contra la estrella debido a sus «privilegios» como que es el único jugador que puede vivir fuera de la ciudad de los Ángeles (vive en San Diego) lo que ha provocado más de un retraso en la salida de aviones debido a los famosos atascos de la ciudad californiana. Además también el pacto con la franquicia para decidir qué partidos puede jugar a lo largo de la temporada ha traído muchos problemas de sanciones a la franquicia por parte del comisionado de la Liga. Veremos en qué acaba el nuevo culebrón de Leonard, pero está claro que es ta n buen jugador como intratable de carácter.