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Esto ya no es futbol

La confirmación de la compra del Newcastle de manera oficial tras la aprobación por parte de la Premier ha confirmado la horrorosa tendencia hacia la que está virando el futbol en estos último tiempos. La conversión del deporte con más aficionados del mundo en un negocio que lucre a unos avispados y deje en la estacada a los principales protagonistas que sustentan el circo que son los aficionados. La preocupación por la falta de interés en el público más joven por el futbol es uno de las grandes preocupaciones de todos los directivos y sponsors, que piensan que lo que hay que dar son más partidos y más espectáculo pensando en beneficios económicos sin tener en cuenta la salud de los futbolistas ni los horarios de los partidos, más pensados para el público extranjero que para los propios aficionados del equipo.

Con el Covid se ha visto que salvo los equipos sustentados por fortunas-estado, han sufrido lo indecible, han tenido que hacer malabares para cuadrar cuentas (en el mejor de los casos) o incluso cerrar ejercicios con pérdidas muy elevadas y ampliaciones de capital para poder afrontar de manera competitivo los siguientes años. Los modelos de fair play que no se respetan por este tipo de equipos-estado gobernados por fortunas inacabables, que verano tras verano revientan el mercado y que han convertido a los jugadores en sobre pagados en muchos casos que han provocado que vivan en una burbuja actualmente insostenible, y que convierten a los jugadores libres sin contrato en una subasta grotesca entre las grandes fortunas del mercado inflando salarios y a través de comisiones sangrantes consiguen la ansiada firma de jugadores mediocres con sueldos de super estrellas. Hasta que no se controle esto de alguna manera el fútbol cada vez será menos interesante.

Eternamente agradecido

No por conocida la noticia de ayer de la retirada de Pau Gasol del baloncesto fue menos dolorosa. Los sentimientos se entremezclan, alegría, nostalgia y cierta añoranza de aquellos momentos vividos a los que la selección y Pau en particular nos acostumbró como algo normal, como si ser campeón de Europa, del Mundo y mirar de tú a tú a la mejor selección estadounidense desde el Dream Team fuera algo normal a lo que pudiéramos acostumbrarnos. No contento con eso nos abrió el camino de la NBA de verdad, triunfando como nadie. Primer rookie del año europeo rompiendo con todos los estereotipos, jugar el All Star como si fuera algo habitual (incluso realizar el salto inicial contra su propio hermano en el Madison Square Garden), llegar a tres finales consecutivas y conseguir dos títulos de la NBA como algo cotidiano, o incluso ser MVP máximo anotador y en el quinteto ideal de todos los torneos FIBA en los que participaba como norma habitual. Pero resumir a Pau Gasol sólo por sus logros deportivos sería simplificar la figura del para mí mejor deportista español de la historia. Lo ha tenido todo, carisma, logos deportivos, no ha tenido una sola polémica política pese a ser catalán, ni una salida de tono con la prensa en ningún momento, incluso forzando su físico y su carrera en más de una ocasión para defender los colores de España pese a las oposiciones de sus equipos de la NBA. Pero su mejor legado sin duda es ser un jugador querido por todos y cada uno de los españoles, incluso idolatrado, admirado por el resto del mundo y siempre con deportividad y compañerismo. Hoy es un día triste para mi niño interno que creció admirando aquel imberbe espigado capaz de machacar nada más llegar a la liga en la cara de Kevin Garnett para hacerse respetar entre los veteranos de la liga, al que vi enfrentarse a un Michael Jordan ya semi retirado, y convertirse en una auténtica estrella de la liga sin discusión alguna y ser uno de los artífices de la transformación de la posición de 4 hacia lo que es hoy en día. Sólo le deseo que sea la mitad de feliz que me ha hecho a mí a lo largo de los últimos veinte años para saber que su felicidad una vez retirado será plena.

Dominio a la alemana

Hace ya años se acuñó por parte de Lieneker la famosa frase de que el fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre gana Alemania, algo que se extendió y se hizo real con la soberanía del Bayern y los resultados en Mundiales y Eurocopas por parte de la Mannschaft. Tiempo después Alemania ya no gobierna con sus futbolistas el fútbol con mano de acero como antaño, aunque hay que decir que ganaron el penúltimo Mundial disputado en Brasil. Pero donde ahora han vuelto a dar un paso adelante clarísimo es en los banquillos. Son los más aventajados a día de hoy y en Europa los grandes clubes ya se han dado cuenta de ello. Los banquillos más poderosos han optado por dar la dirección de sus equipos a los entrenadores formados en la escuela alemana dado su superioridad a día de hoy.

La lista se convierte en interminable con los Nagelsmann, Tüchel, Klopp, Flick e incluso Joackim Löw. Entrenadores que adía de hoy son muy superiores al resto y exprimen al máximo plantillas con buenos jugadores pero muy alejadas de las superestrellas que acapararon durante años Madrid y Barcelona y que hicieron dominar con mano de hierro la Champions League al fútbol español. El precursor y formador de esta escuela de jóvenes talentos alemanes es Ralf Rangnick, un entrenador semi desconocido para el espectador no alemán, ya que ha entrenado en su país a equipos no punteros, llevándoles a grandes rendimientos y que instauró una escuela de presión alta, intensidad máxima y juego rápido por bandas que exprimen al máximo todos sus alumnos ahora mismo. Ahora mismo están un paso por encima de todos sus rivales, dando gran ventaja sobre sus rivales y con el colofón de campeón de la Champions para Tüchel que cogió un equipo que con Lampard estaba desahuciado, y que acabó siendo el mejor equipo del año.

Hipocresía en estado puro

Muchas son las voces indignadas ahora con el PSG por sus sonados fichajes y la constelación de estrellas que han formado, pero ninguna de esas voces la levantó cuando Madrid y Barcelona fichaban a golpe de talonario los mejores de cada liga extranjera para juntar super potencias dominadoras. El verano más excesivo que recuerdo fue el de la vuelta de Florentino al Madrid, con los fichajes en el mismo verano de Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema, Xabi Alonso, Carvalho o Arbeloa. Ahí nadie se quejaba de fair play financiero, ni de poderío financiero ni de injusticias. Pero ahora que lo sufren en sus carnes son muchos los ofendidos e indignados.

El Barcelona tampoco se queda atrás, con el fichaje de Neymar como punta de lanza (que a día de hoy sigue sin ser claro cuánto costó), pero se une a los de Fábregas, Alexis, Ibrahimovic o incluso el propio Luis Suárez. Dispendios económicos, fichajes de estrellas a golpe de talonario pese a la oposición de los clubes que nada pudieron hacer ante esto. Pero ahora la situación ha cambiado, las grandes fortunas e incluso estados han adquirido clubes de fútbol y es imposible luchar ante eso, y como ahora hay otro pez más gordo pues empieza la llorera y se llega a hablar hasta de injusticia.

Hay que ser coherentes con lo que se ha vivido, sabiendo que ha habido un cambio de ciclo con la llegada de magnates a las presidencias de los clubes, y esto está provocando que clubes que no han ganado nada y con poca historia ahora dominen el fútbol mundial, hay que recordar que la última final de la Champions era entre Chelsea y Manchester City. Se tendrá que buscar una solución intermedia que favorezca a todos los clubes y beneficie al aficionado, pero la Superliga, donde otra vez los beneficiados iban a ser los mismos de siempre hace que la postura sea de nuevo en su contra e incluso haya cierta alegría por ver cómo se les ha dado la vuelta a la situación que tanto abusaron de ella cuando pudieron.

Despertarse del sueño

No por conocida la noticia es menos dolorosa, la retirada de la selección del mejor deportista español de la historia junto con Rafa Nadal se ha confirmado tras la derrota en cuartos ante Estados Unidos en un partido extraño, que ha dejado un mal sabor de boca al final tras haber tenido una ventada de hasta 9 puntos durante el segundo cuarto y llegar a la segunda mitad empatados a puntos. Pero toda historia tiene un final y desgraciadamente a ésta le ha llegado. No hay que olvida que ha sido un historia de grandes alegrías y alguna decepción pero que nos ha hecho vivir los mejores 20 años de deporte colectivo de un combinado nacional y que ha sido centralizada en la figura de un Pau Gasol que ya está en el olimpo del deporte nacional y mundial.

Ha sido un partido extraño, con alternancias en el marcador durante la primera mitad, y que en la segunda mitad el combinado de Popovich se ha mostrado intratable con un Durant excelso, que ha castigado en todo momento la bajada del nivel defensivo española en la segunda mitad. El gran debe de esta selección en estos juegos ha sido no saber gestionar las ventajas en el marcador, ante Eslovenia y ante EEUU hemos estado con el partido muy a favor en tramos del partido y no hemos sabido controlar esos momentos y nos han llevado a dos derrotas que nos ha costado algún metal que seguramente hubiéramos merecido sin duda alguna de haber caído en el otro lado del cuadro. Pero para ser el mejor tienes que ganar a los mejores y hoy de nuevo el combinado americano nos gana en unos juegos por quinta vez consecutiva (tras Atenas, Pekín, Londres y Río) convirtiéndose en una auténtica pesadilla para esta selección, que si bien plantó cara y compitió como nunca en Pekín y Londres ganándose el respeto de todos y llegando a los últimos minutos con posibilidades reales, hoy en Japón no ha sido así, y pese a ser el combinado menos «extraterrestre» de todos los combinados estadounidenses que nos hemos enfrentado, no hemos sido capaces de levantar esa última piedra que le quedaba a este equipo para terminar de cerrar su magnífica leyenda. Una pena la derrota y a esperar que este cambio de ciclo continúe con por lo menos la mitad de éxito que ha dejado esta generación.

Reus y la lealtad

Hablar de Marco Reus es hablar de compromiso y amor por unos colores, los del Borussia de Dortmund. El jugador nacido en Dortmund, canterano del equipo negriamarillo, era un apasionado del equipo de la ciudad, el Borussia, desde pequeño siempre iba con su tío al Westfalenstadion, concretamente a la zona del muro amarillo, y era un hincha más del equipo y se prometió que jugaría algún día en el primer equipo.

El camino no fue fácil, tuvo que fogearse fuera, especialmente en el otro Borussia, el de Mönchengladbach, pero ahí se convirtió en el mejor proyecto de jugador. Klopp, por entonces técnico del Dortmund lo repescó para conformar el mejor tridente de la historia del conjunto de la cuenca del Ruhr con Lewandowski y Götze. Fue capaz de llevar al equipo a la Final de la Champions de 2013, donde caerían ante el Bayern tras un gol de Robben a un minuto para el final.

En ese momento era uno de los jugadores más codiciados de Europa, su proyección era imparable, y sus compañeros de equipo y su entrenador estaban saliendo del equipo hacia otros más poderosos económicamente. Todos los grandes conjuntos llamaron a su puerta pero siempre respondió lo mismo, «El amor que siento por el Borussia no se puede comprar, jamás jugaré en otro equipo que no sea este». Nunca quiso cambiar de colores pese a las ofertas mareantes y renunció a ganar más títulos por su felicidad personal, lo que le ha llevado al olvido del aficionado.

Las lesiones además le privaron de conquistar el Mundial de Brasil con Alemania, donde era el mejor jugador de la Mannschaft, pero la rotura de los ligamentos de su tobillo derecho le trajo por el camino de la amargura desde entonces. Pero cuando ha podido tener continuidad ha sido un jugador excepcional que siempre ha marcado la diferencia y que ha sido el mayor dolor de cabeza para un Bayern de Múnich que siempre suspiró por él. Una carrera que merece mención por no elegir el camino fácil pese a que eso le haya llevado al ostracismo de la prensa, pero que ha sido uno de los más grandes en la última década. Que no quede en el olvido.

El mejor no MVP

En la NBA como en casi todos los deportes los premios vienen a raíz de los logros. Con Dwayne Wade no fue un caso distinto, pero quizás la NBA tenga una deuda con él en forma de MVP de la temporada. El de Chicago llegó a la liga a los Miami Heat en la quinta posición del draft en el quizás mejor draft de la historia, el de 2003 junto a sus grandes amigos LeBron James, Carmelo Anthony y Chris Bosh. Y ya en su segunda temporada y tras el fracaso colectivo de los juegos olímpicos de Atenas llegó Shaquille O´Neal a la franquicia de Florida y las expectativas de los aficionados se desataron, dejando al equipo el anillo como única opción.

Pero en el primer anillo no pudieron ganar en la final de conferencia a los Pistons de la segunda época de los Bad Boys, quedando un pequeño poso de decepción. Pero al año siguiente se repetiría las finales de conferencia siendo esta vez los del sur lo que se llevarían el gato al agua y accederían a la final ante los grandes favoritos los Dallas Mavericks de Dirk Nowitzki. Allí para sumarle la dificultad los tejanos se pusieron con un 2-0 favorable al ganar los dos primeros encuentros en su estadio. Y al ir a Miami en el tercer encuentro, sobre el tercer cuarto la eliminatoria parecía sentenciada, los Dallas dominaban el partido por más de quince puntos, pero una remontada histórica de la mano de Wade llevó al 2-1 en la serie. Y a partir de ahí su actuación fue sublime. Su performance en la fina es la mejor que se recuerda de un jugador, mejorando los registros de un tal Michael Jordan con unas medias de 34,7 puntos y 7,8 rebotes.

Tras un intento de asalto más frustrado Shaquille O´Neal abandonaría el equipo quedando Wade como único líder y realizando campañas excepcionales a nivel individual, pero flojas a nivel colectivo lo que le llevó a no ganar nunca un más que merecido MVP. Y cuando era el escolta más dominador del campeonato se reunió con sus amigos James y Bosh en los Miami Heat para devolver el anillo a la franquicia. Tras un primer intento desastroso con derrota en la final ante los Dallas, Wade tomó una de las decisiones más complicadas para una super estrella, echarse a un lado y convertirse en el escudero de LeBron para llevar los siguientes tres años a tres finales consecutivas con dos anillos para los Heat. Tras estos brillantes años el jugador achacó muchas lesiones durante su carrera y su nivel bajó considerablemente, probó suerte en su Chicago natal pero no hubo suerte y tras probar de nuevo con James en Cleveland, volvió a los Heat para retirarse con todos los honores de manera merecida.

Ahora que se ha retirado queda la sensación de poco reconocimiento individual por parte de la liga para quizás con Jordan y Bryant el mejor escolta de la historia de la Liga. Un jugador espectacular, capaz de las mejores jugadas, que instauró junto con Ginobili el famoso euro step en la NBA, un jugador que se crecía en los momentos más difíciles y que reinó en la NBA pese a no tener el reconocimiento total por parte de la organización. Pero para mí siempre será el mejor no MVP de la historia, asique lo ha conseguido.

Historia tras el himno

El 8 de Julio de 1990 se disputó la final del Mundial de Italia en el estadio Olímpico en Roma. El partido enfrentaba a Alemania Federal con Argentina en la reedición de la final del Mundial anterior en México donde los argentinos se impusieron por tres goles a dos. Esta vez la historia sería distinta ya que serían los alemanes los que se impondrían por un tanto a cero. Pero pese a significar el tercer mundial para la mannschaft, la final sería recordado por el incidente durante los himnos con Maradona de máximo protagonista.

Para ponernos en antecedentes, las semifinales para Argentina habían sido ante la anfitriona Italia, en Nápoles para más inri. Allí venció la albiceleste en los penaltis en un estadio dividido entre los napolitanos que apoyaban a Maradona y los italianos que iban con la azzurra. Tras el partido Maradona, que anotó uno de los penaltis en la tanda, se convirtió en el enemigo número uno para toda Italia. De ahí que en la Final, con el estadio lleno de italianos locales, fuera silbado y abucheado todo el himno de Argentina.

Como consecuencia de aquello, y con las cámaras grabando como suele ser habitual uno a uno a los componentes del combinado nacional, al llegar a Maradona que era el último integrante al ser el capitán, se le vio exaltado y lanzando todo tipo de improperios hacia todo el público de manera muy vehemente. Una imagen icónica y bochornosa que escenificó a la perfección el fin del ciclo de Maradona en el país transalpino donde ya no volvió a levantar cabeza y fue más protagonista por los juicios extra deportivos que por pisar el campo donde fue sancionado.

Un genio devorado por su figura

Diego Armando Maradona falleció ayer a causa de un paro cardíaco. Una noticia que no por esperada deja de ser sorprendente y triste. Se va uno de los mejores jugadores de la historia (sino el mejor) con la sensación de que su figura fuera del campo, especialmente después de su retirada, ha empañado su brillante carrera futbolísitica. Desde su debut con Argentinos Juniors con tan sólo quince años ya apuntaba maneras de ser un grande. Tras fichar por Boca y ganar todo lo posible en sudamérica se marchó como un mito de la Bombonera rumbo a Barcelona como el fichaje más caro de la historia. Allí en Barcelona pese a dejar buenas actuaciones, quedó la impresión de que el equipo se quedó corto en los logros, las lesiones (con la mítica entrada de Goikoetxea) y sus aireos nocturnos con la figura de Julio Alberto (al que se le atribuye la iniciación en las drogas el pelusa) hicieron que el club condal dejara ir al Nápoles a un jugador al que no acabaron de comprender.

En Nápoles confluyó su figura a mito. Allí, fue el primer jugador que llenó un estadio entero sólo en su presentación, cambió la dinámica de toda la serie A, siempre los equipos poderosos eran los norteños (Juve, Milán e Inter), y fue capaz de conquistarla en dos ocasiones (las dos únicas de la historia de los partenopeos). También ganó una Copa de la UEFA (cuando la disputaban segundos equipos de las ligas, teniendo mucho más valor que el actual trofeo), y fue capaz de llevar a su selección a la cima en el Mundial del 86 en México, pero empezó a verse al Maradona más puro. Se relacionó con la mafia, con la familia Giuliano, que le proveía de todo tipo de necesidades que tuviera (mujeres, drogas, coches…) y llegó su momento de máxima tensión. El partido de semifinales de Italia 90 entre Italia y Argentina. Los organismos italianos no estuvieron hábiles y designaron jugar ese partido en San Paolo (la casa del Nápoles) donde Maradona era un dios para ellos, en aquel partido toda Italia estaba dividida, Napolitanos contra el resto en un partido de máxima tensión que se resolvió en los penaltis con gol de Maradona en la tanda incluido. A partir de eso Diego se convirtió en el objetivo número 1.

Aunque los gritos, los abucheos y los titulares comparándole con el mismísimo diablo hacían el ruido, por debajo, los italianos estaban gestando la verdadera venganza. De pronto, Diego Maradona fue objetivo de la policía y de los servicios de inteligencia que lo cazaron en comprometidas conversaciones telefónicas sobre drogas y prostitutas con la Camorra. La paradoja es que la relación entre Maradona y los Giuliano causó también un problema para la Camorra, a la que no le gustaba operar bajo la mirada de todo el mundo. Empezaron a sentir el aliento de los investigadores en la nuca y por eso lo dejaron solo. Maradona fue a juicio por tráfico de drogas y fue declarado culpable por la Fiscalía. Aunque pagó la multa y saldó su deuda con la justicia, no ocurrió lo mismo con el orgullo de los ultras napolitanos, que también consiguieron que le sancionasen dos años por dar positivo en una prueba de dopaje.

Tras esto ya jamás se recuperaría, su fichaje por el Sevilla donde ya se le vio que no era el jugador que recordábamos, los excesos realizados por el jugador que llegó a reconocer tiempo después en declaraciones Fútbol de jueves a domingo y coca de lunes a miércoles, se habían llevado a por delante al futbolista. Su último servicio fue en el Mundial de Estados Unidos donde tras dos partidos dio positivo y fue excluido del torneo. Un final previsibl y triste tras sus últimos años vividos y que se acrecentaron para peor con el paso de los años. Las imágenes de un Maradona ebrio hasta no poder caminar, en estadios y eventos han dejado un poso que empañan un jugador que pudo tenerlo todo, pero que tomó muchas decisiones erróneas a lo largo de su carrera. También esas decisiones han engrandecido una carrera que ha pasado ya desde ayer de leyenda a mito. Y mientras Argentina y Nápoles lo llorarán eternamente.

23=23?

LeBron James lo ha vuelto a hacer. Ha ganado de nuevo el campeonato de la NBA consiguiendo un hito jamás realizado que es el de ser MVP de las Finales con tres equipos diferentes. Y como cada vez que LeBron bate un récord o consigue un hito más en su carrera las comparaciones con Jordan son más que evidentes. Son los dos jugadores más grandes de la historia del baloncesto, dos dominadores natos de la liga que además han sabido desarrollar su juego a lo largo de los años en la liga llegando a ser imparables en ambos lados de la cancha y una capacidad de comprensión del juego y de los partidos al alcance sólo de los elegidos. Pero la duda es ¿quién es mejor?.

Está claro porque las estadísticas así lo demuestran que LeBron es más completo que Jordan. Un jugador que promedia a lo largo de su carrera casi un triple doble, ganador de cuatro MVPs de la temporada regular y que este año ha sido capaz de jugar de base de su equipo siendo el máximo asistente de la liga dan muestras de la evolución en el juego del de Akron. Además con su físico es capaz de defender con éxito las cinco posiciones en la cancha y que sólo un robo en las votaciones le privó de ser el mejor jugador defensivo del año en favor de Marc Gasol. Pero ya no sólo eso, LeBron ha superado el ser el jugador más odidado de la liga tras sus primeros fastuosos años de shows ridículos que realizaba antes de los partidos y su documental sobre su decisión de fichaje acrecentó su mala fama para el público. Pero tras su regreso a Cleveland y ser capaz de competir y remontar un 3-1 en contra en las Finales ante el mejor equipo de la historia en temporada regular hizo cambiar de opinión hasta los más escépticos. Ahora ha sido capaz de alzar de nuevo a los Lakers a empatar a 17 títulos con los Celtics como máximos galardonados de la historia de la NBA.

Si tras estos hitos no es considerado el mejor de la historia es porque se le compara con otro monstruo de este deporte. El jugador que llevó la NBA a lo más alto, quizás el deportista más icónico de la historia, un jugador que convirtió en unánime las conversaciones sobre el mejor jugador de la historia cuando el debate entre Bird y Magic era irresoluble. El mejor anotador de la historia de la liga, cinco veces MVP, ganador en el mismo año del MVP de la liga, MVP del All Star y el premio a Mejor Defensor de la Liga. un jugador capaz de retirarse año y medio tras ganar tres títulos seguidos y volver a someter la liga otros tres años más a su antojo. Un jugador que cuenta todas sus apariciones en las Finales con victorias y un aura de imbatibilidad y superioridad a la altura del más grande. Quizás Jordan sea el mejor jugador de baloncesto de la historia, pero LeBron James es el único mortal capaz de mirarle a los ojos y soportar las comparaciones sin que suene a ridículo el duelo.