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Escándalo confirmado

Salió por fin la primera sentencia contra el Manchester City por las acusaciones de los 115 casos de financiación y dopaje financiero, y se le ha declarado culpable de 114 de ellos. Todavía se puede apelar por parte del club, que ya ha confirmado que lo va a hacer, pero la sombra de la sospecha se ha confirmado, y ya todos sus títulos aunque casi con seguridad no vayan a ser retirados, van a quedar con mancha para siempre.

Se confirma así que toda la información que aportó en su día el hacker portugués de Footbal Leaks eran ciertas, y la investigación pertinente ha declarado culpable al club de dopar las cuentas y los patrocinios hechos por empresas de las que era dueño el presidente del club para tener más margen de maniobra en el mercado de fichajes. Así siempre iban fichando a los mejores jugadores en cada mercado sin apenas ventas o por precios irrisorios conformando una plantilla que acabaría dominando la Premier con mano de hierro (siendo el primer equipo en ganarla cuatro veces de manera consecutiva).

Ahora queda por ver tras la apelación del club, las sanciones a las que se puede enfrentar, las más lógicas son sanciones de varios mercados sin fichar, multa económica y ya habrá que ver si hay sanción deportiva de puntos aplicable a esta temporada. También se ha hablado de retirada de títulos, expulsión de la Premier League y de la EFL e incluso los clubes que quedaron segundos en las ligas de los skyblues están estudiando la posibilidad de solicitar una compensación provocada por la pérdida de ese título (opción muy poco probable esta última) dejando claro cómo está el ambiente en las islas.

Las sospechas también viran claramente hacia la directiva, con Txiki Beguiristain al frente, e incluso centrándose en Pep Guardiola también, que habrá que esclarecer hasta qué punto eran conocedores del asunto, para el director deportivo se hace difícil pensar que no conocía parte o podía sospecharlo, para el entrenador, en el fono no es su cometido y no debería entrar en esas situaciones. Y también en función de lo que se dictamine el equipo puede sufrir una desbandada importante debido a la gran cantidad de estrellas que acumula, y que actualmente le tienen como líder invicto en Premier League.

Otro despropósito

La temporada recién acaba de empezar y ya parece que se le está haciendo larga a un Tottenham Hotspur que no levanta cabeza. Tras cinco jornadas de Premier League, y un balance de dos empates y tres derrotas, ya están de nuevo en puestos de descenso. Ni siquiera el susto de la temporada anterior, donde se salvó de un descenso que hubiera sido histórico en la última jornada ha espabilado a un equipo que desde que casi toca el cielo en 2018 con la Final de la Champions, no ha vuelto a levantar cabeza. Ni siquiera la inversión veraniega descomunal (todos ellos prácticamente por 100 millones cada uno de euros) ha valido, ni los millonarios fichajes de Tonalli, Mateus Fernandes, Marmoush, Savinho o incluso el denostado Mudryk en los últimos días de mercado, han servido para variar un rumbo de un equipo que incluso ha contratado a de Zerbi en el banquillo, y que ha batido un récord, negativo en este caso, con casi cinco jornadas sin haber anotado un gol en Premier, hasta los dos goles al Aston Villa de la última jornada, ambos en los últimos minutos.

El equipo no da muestras de mejoría, sus partidos son malos, sin ocasiones, sin fútbol y diría casi que con una apatía preocupante para un equipo que por plantilla, y sin disputar competiciones europeas debería de estar peleando los puesto de Liga de Campeones. Con la salida de Daniel Levy y la llegada de la familia Lewis, la inversión no ha parado, pero el rendimiento del equipo ha sido inversamente proporcional, y pese a estar todavía en Septiembre, empiezan a saltar todas las alarmas de un equipo que el año pasado ya jugó con fuego y este año puede quemarse definitivamente como no cambie ya no el rumbo, sino la dinámica que es más difícil. Haber entrado en el bucle de que todo lo que puede salir mal sale, es muy difícil de cambiar. Ni el imponente Tottenham Stadium es ya inexpugnables, ya que desde noviembre 2024, el Tottenham solo ha ganado como local cinco partidos, unas cifras que arrojan luz sobre la situación de un equipo que se desmorona pese a la inversión mastodóntica realizada.

Basta ya

El derbi de Manchester de ayer se tiñó de polémica por la validez del gol de Haaland, tras un clarísimo fuera de juego de Enzo Fernández, que pese a no tocar el balón hace intención de jugarlo por lo que interviene directamente en la jugada. Pero lejos de esta polémica, para mí lo peor del partido fue la acción que condicionó todo el choque, la roja a Foden en el minuto 20 de partido. Una acción en la que Bruno Fernandes hace falta, da una patada a destiempo para provocar y luego finge una agresión que no fue tal. El combo completo de lo que se debe erradicar de un campo de fútbol de manera urgente de una vez. Hasta que no se penalicen estas cosas el fútbol seguirá sin estar completo del todo.

No puede ser que fingir beneficie, que te de premios ser un mentiroso y te beneficie de manera tan evidente. El VAR debería empezar a castigar con dureza todo engaño para acabar con este problema endémico. Se está persiguiendo la pérdida de tiempos en saques de banda y de portero, que me parece bien, pero esto es un problema más profundo y grave. No puede ser que jugadores como Enzo Fernández o el propio Bruno jueguen todo el partido ha hacer acciones ilegales constantemente, ese que llaman algunos «el otro fútbol» es algo que debería erradicarse de manera fulminante, ya que no es pillería, es trampa se mire por donde se mire.

No hay más que ver el lamentable espectáculo de Argentina en la final del Mundial, donde dejaron una imagen más que lamentable ante los ojos del mundo, con faltas sin balón constante, protestas pro todo y luego cada acción que tenían fingir constantemente. Hay que acabar con esa tendencia, con los jugadores que en cuanto notan una sombra se tiran al suelo para sacar faltas inexistentes, esa peligrosa tendencia debería ser prioridad número uno para la UEFA y para la FIFA porque para mí es lo más urgente a erradicar y que las nuevas generaciones empiecen a ver que eso se castiga y no se premia, ya que vienen con la lección aprendida y ya se lo saben y lo ponen en práctica desde el primer día.

Difícil Comienzo

El Liverpool se ha convertido este verano en el gran animador del mercado, con las llegadas de los tres fichajes más caros de su historia (Isak, Wirtz y Ekitike), los red afrontan un año crucial para continuar su dominio en Premier, donde ganaron de manera sobrada el torneo el año pasado, como en Europa, donde una ajustadísima eliminatoria ante el PSG les apeó de la competición en octavos. No se resintieron de la marcha de Klopp, ya que la llegada de Slot fue indolora, con el equipo volando sobre todo los primeros meses de competición.

Pero ahora en el segundo año del técnico holandés, y con el equipo ya ajustado a su estilo, cambiando extremos puros por más imaginación entre líneas el equipo inglés atraviesa un bache importante, con derrotas dolorosas tanto en Premier ante el Palace y Chelsea como en la Champions, donde cayeron en Estambul ante el Galatasaray. Empieza a haber dudas en torno a la integración de ambos fichajes ya que de momento no han brillado como se espera, es pronto todavía, pero entre que no llegan los resultados y que ha cambiado el estilo del equipo, las dudas son lógicas.

También el buen rendimiento de Ekitike, que juega en la misma posición que Isak llena de dudas las alineaciones del equipo. Encajar a ambos con Wirtz por detrás es uno de los objetivos del ex del Feyenord, que está cambiando en cada partido la alineación inicial para intentar dar con la tecla definitiva. Al inicio, se ganaron muchos puntos en los últimos instantes de los partidos, pero eso fue un salvavidas que no dura eternamente. El Arsenal les pisa los talones, y el City, pese a ser todavía irregular también está en la pelea por una Premier más ajustada que nunca y en la que el Liverpool va a necesitar a sus fichajes al máximo cuanto antes.

Un nuevo desastre

Da igual cuando leas esto en los última década, siempre se refiere al ManU, y siempre hay un escalón más abajo para la situación de este histórico club, Es inconcebible como una entidad de la magnitud y los recursos del Manchester United se encuentre en la situación en la que está, desde hace tanto tiempo y dispendiando una obscenidad de dinero por jugadores que no son más que descartes a los pocos meses. Ni siquiera intentar enderezar el rumbo y darle continuidad al holandés Ten Hag a final de la temporada pasada ha servido para una campaña decente, ni el cambio de rumbo con fichaje millonario de entrenador con Ruben Amorim al frente tras su buen trabajo en el Sporting de Lisboa han podido frenar esta caída a los pozos más profundos de su historia.

Se está consumando la peor temporada en la era premier para los red devils, con números sólo superiores a temporadas de descenso, sin rumbo, con deudas e hipotecados hasta el fondo con contratos y fichajes tóxicos y de muy poco rendimiento, que condicionan además las nuevas llegadas y contagian y embarran el ambiente hasta límites ya paranormales. Los casos de Sancho o McTominay son claros, pero incluso el de Antony, con solo un mes en el Betis ya ha puesto de manifiesto que el problema en Old Trafford es más profundo, y que se requiere paciencia y una limpia importante para poder volver a arriba a este equipo.

Amorim ya lo está comentando en ruedas de prensa, la movilidad financiera del club no es grande, pero va a haber movimientos, sin tener en cuenta nombres i peso en el equipo, nadie es imprescindible en un conjunto que tras el descalabro ante el Tottenham de este domingo ya solo tiene la Europa League como competición posible de competir (está a 13 puntos de los puestos europeos en Premier), y que es su única vía para disputar la Champions el año que viene, una utopía a día de hoy. Este verano se presenta como una oportunidad posible de rearmarse y volver a los puestos del big 6 al que hace tiempo dejó de pertenecer.

Lo esperado

Vuelta a la realidad para un Joao Félix que hace mucho dejó de ser promesa a ser uno de los fracasos más sonados de la historia. Un jugador que nunca ha despegado en ningún club, que su propio personaje y su actitud entre indolente como de niño mimado han terminando devorando al jugador que apuntaba a ser y que le han condenado al ostracismo más absoluto y ya sin paraguas en forma de entrenador que tenía, pasando en el último año por hasta cinco clubes sin destacar en ninguno.

Su club actual (aunque es en forma de cedido) el A.C. Milán, ya sabe lo que es Joao Félix. Su seña de identidad es la de siempre, ilusión en su fichaje, gol en su debut y críticas y desaparición al tercer partido. Esto ya lo habían vivido el Atlético, el Chelsea (hasta en dos etapas), el Barcelona y ahora el equipo lombardo. Un club en llamas que ya ha puesto su punto de mira en el de Viseu, al que se le han agotado ya todas las oportunidades y esperanzas de éxito por parte de cualquier directivo.

Una nueva derrota dolorosa del Milán, tras el fracaso de la Champions ante el Feyenoord, donde ya Joao escuchó los primeros pitos, esta vez ante el Torino en otro partido para el olvido desató todas las hostilidades de seguidores como de periodistas que cubren al equipo. Ya no hay excusas, no ha triunfado en un Atlético huérfano de Griezmann tras su espantada, no hay cuajado en la reconstrucción de un Chelsea con necesidad de alegrías y caras nuevas, no ha triunfado en el peor Barcelona que se recuerda en cuanto a plantel y nombres, y por supuesto no ha triunfado en un Milán carente de toda calidad en la plantilla y con un entrenador de nuevo entregado a su jugador, al que de nuevo ha dejado mal.

Lo peor de todo es que al ser solo cesión volverá al Chelsea donde se marchó en esta ventana al no tener minutos por la competencia en su puesto, sin venir reforzado y sin nada con lo que reivindicarse el ocaso de un jugador de 25 años es más realidad que nunca. Una historia que nadie quería ver pero que se ha hecho más que realidad y que ha dado a muchos la razón y ha dejado en mal lugar a un jugador que sin Jorge Mendes a cargo de su carrera no habría llegado tan lejos ni habría tenido tanta repercusión, porque jamás llegó a demostrar ni la mitad del importe de los traspasos que generó.

Nuevo Klassiker

Partidazo el que nos espera este sábado en Alemania, primero contra segundo, el Leverkusen recibe al Bayern en el que quizás sea el último tren para reengancharse a la pelea por la Bundesliga de este año. Los ocho puntos de ventaja que los separan pueden ser definitivos tras este partido, o acortarse para volver a ver a los de Xabi Alonso peleando de nuevo por el título.

Tras un ben inicio, el Leverkusen pasó por un pequeño bache que superó con creces siendo el equipo más en forma hasta su derrota en el Metropolitano. Pero se ha rehecho, y vuelve a tener al equipo engrasado y listo para un nuevo asalto ante el todopoderoso Bayern de Kompany. En la ida en el Allianz ya dio muestras el equipo de la aspirina en saber contener a su rival con un empate, que dejó frío a los muniqueses.

Además el Bayern ha tenido que jugar jornada semanal de Champions al quedar fuera de los ocho primeros contra todo pronóstico, aunque ayer encarriló mucho la eliminatoria al vencer a domicilio al Celtic en Glasgow, mientras que el Lervkusen ha podido preparar toda la semana la cita bien descansado. Wirtz, objetivo número uno del Bayern para el año que viene estará en el punto de mira ya que es el faro al en el que se apoya todo su equipo, y de su estado dependerá en gran medida el resultado.

Mucho trabajo por hacer

El Chelsea sigue instalado en su pesadilla particular de la temporada pasada en este nuevo inicio de Premier League. Al empate de la primera jornada en Anfield con buenas sensaciones, le ha llegado la primera y dolora derrota del curso, ante sus vecinos del West Ham, y con un rival con un jugador menos más de media hora. Todo lo que podía salir mal salió mal para los londinenses. Un penalti errado por Enzo Fernández, un horroroso debut de Moisés Cicedo en la segunda parte, autor del penalti que sentenció el partido para los de David Moyes, y una sensación que ya se ha dado durante la pretemporada y en Anfield, y es la falta absoluta de gol de un equipo que genera, crea ocasiones, pero no las materializa, con la figura de Mudryk como especial cara de la falta de gol en este inicio de temporada.

Pochettino abandonó incrédulo el London Stadium, contrariado por otro partido que se le escapa a su equipo y que o empieza a carburar o corre serio peligro de colapsar de nuevo y entrar en una temporada autodestructiva como la anterior. La sensación ahora es distinta a la del año pasado, donde los últimos partidos fueron una tortura para los londinenses, pero los resultados no acompañan, y las descomunales inversiones realizadas por algunos jugadores están metiendo una presión muy excesiva para un equipo que es demasiado joven en todas las líneas para ser capaz de revertir una situación así. Sólo Thiago Silva superaba la treintena y la gran mayoría del once titular no superaba los 25 años.

Mientras el mercado siga abierto el Chelsea seguirá siendo una amenaza, la necesidad de un 9 de garantías, ese bien tan preciado en este mercado, está más difícil que nunca y según lo pagado por Caicedo el fichaje que se acometa no a a bajar de las tres cifras. Boely no parece convencido del todo con la plantilla y parece que intentará dar a Pochettino lo que necesita. veremos si es el impulso necesario o si tendrá que afrontar la temporada con toda la responsabilidad en Nicola Jackson como 9 titular de este equipo.

Escasez de 9s

Si algo ha dejado claro este mercado veraniego de fichajes es la escasez de delanteros centros de garantías en el mercado actualmente. La figura de un delantero centro que asegure cifras por encima de la veintena de goles se cuenta con los dedos de la mano, y los grandes equipos han tenido que rebuscar bien por todas las ligas y mercados para arriesgar con la decisión, o, en otros casos, pagar cantidades desorbitadas para hacerse con el jugador deseado. El caso más claro es el de Harry Kane. Si algo quedó patente la temporada pasada del Bayern es la necesidad de un referente arriba, tras haberse malacostumbrado a la «normalidad» de casi media centena de goles por temporada de Lewandowski, el primer año sin él con la apuesta de Mané como sustituto salió rana, y si no es por el descalabro en la Bundesliga del Borussia Dortmund en la última jornada no hubieran ganado ningún título en la temporada. Esto llevó a peinar el mercado y la mejor opción, por encaje, adaptación y garantía de goles era Harry Kane. Uno de los mejores delanteros de la actualidad, con números que hablan por sí solos pero que con 30 años sus años de esplendor y amortización del fichaje suponen un riesgo. Además el presidente del Tottenham, Daniel Levy, ha exprimido la necesidad del Bayern haciéndoles desembolsar más de 100 millones por un jugador que el año que viene era libre de firmar por quién quisiera. Una auténtica locura que en el Allianz esperan que no les salga cruz esta vez.

Pero no es el único caso, Osimhen, delantero del Nápoles que por fin trajo el tercer scudetto para los sureños esta temporada, han pedido por él la friolera de 150 millones. Algo fuera de mercado incluso para el PSG, que horrorizado por la petición de de Laurentis han optado por arriesgar con Gonçalo Ramos del Benfica para la responsabilidad de los goles en los parisinos. Un jugador que tras un año bueno y viendo las carencias del mercado ha acabado dejando 80 millones en las arcas lisboetas. El Atlético también ha intentado reforzare en esa posición, pero no ha habido nada a su alcance en el mercado por lo que ha optado por continuar con Morata en sus filas una temporada más. El United también ha desembolsado más de 80 millones por Højlund, una promesa danesa que el año pasado jugó en el Atalanta y que ha acabado encareciéndose ante el interés de otros equipos, haciendo una subasta por un jugador que no ha demostrado valer ese dineral. La escasez de 9 es un hecho y el equipo que más claro lo deja es el Real Madrid que tras el adiós de Benzema ha optado por utilizar a Vinicius y Rodrygo arriba ante la posible llegada el año que viene de Mbappé. Habrá que hacer seguimiento de los fichajes y de futuras promesas, ya que el gol está más codiciado que nunca en Europa.

Confirmado el fracaso

Neymar está a punto de cerrar su traspaso hacia la liga de Arabia Saudí. Con 31 años el jugador carioca pone punto y final a su carrera en europa donde ha dejado más sombras que luces y donde deja una sensación de desperdicio de talento e incluso aroma a fracaso de carrera. Ha sido un jugador descomunal, de los que merece la pena pagar una entrada para ver, lo tenía todo, velocidad, regate, disparo. Peor lo que no ha tenido ha sido un entorno adecuado ni una ética de trabajo para ser jugador diferencial. Se queda como buen jugador cuando podría haber dominado durante unos años de habérselo propuesto. Sus escándalos extradeportivos, sus constantes lesiones, muchas de ellas evitables con un estilo de vida más profesional (y siempre coincidentes con el cumpleaños de su hermana en los que viajaba a Brasil), han dejado ese poso de estancamiento, y de casi fracaso por los pocos logros conseguidos en solitario.

Los éxitos cosechados por Neymar en europa son todos de su época en el Barcelona, donde era el «ayudante» junto a Suárez de Messi. Allí consiguió la única champions de su carrera y poco a poco iba ganando más peso como líder, hasta que le aconsejaron mal y decidió marcharse a París para ser primera espada de un equipo sin historia, en una liga sin emoción, y con un proyecto deportivo basado en dispendios económicos y no en una estrategia deportiva. Nada más llegar y verano tras verano se arrepintió de una decisión que le llenó la cuenta bancaria, pero que lo alejó de los focos deportivos. Allí además se le consintió todo, convirtiéndose en una situación insostenible en mas de una ocasión. Y así le pasó por la derecha un joven Mbappé que se acabó convirtiendo en la estrella y referente del equipo, dejando a Neymar en un segundo plano de nuevo y sin conquistar nada relevante para la carrera de ambos.

Ahora con 31 años, edad en la que la mayoría de grandes jugadores siguen a un nivel alto (véase los casos de Griezmann, Lewandowski o Kroos por poner solo unos ejemplos) él se retira prácticamente del fútbol, para seguir llenando sus bolsillos tras ver como ni con la llegada de Luis Enrique se iba a impedir que nos e contara con él para el proyecto del PSG de este año. El Barcelona descartó su regreso pro su conducta y sus posibles malas influencias en el vestuario y como mal ejemplo para sus jóvenes, que no quieren que bajo ningún concepto adquieran ningún hábito de los de un Neymar que habrá hecho mucho dinero, pero no será recordado como un grande, objetivo principal cuando empiezas en el fútbol.