Saber cerrar círculos

Nuevo borrón en el final de carrera de Cristiano Ronaldo con todo el esperpento que rodeó ayer a su espantada de la concentración de la selección portuguesa de fútbol ayer en Copenhague. Una vez más una pataleta del ya jugador de 41 años que deja un ambiente enrarecido en una selección contendiente por potencial, pero que siempre está rodeada de una polémica inherente al jugador número 7.

Sus ansias de alcanzar el gol 1000 le han hecho dilatar momentos que no deberían dilatarse, saberse retirar también es una virtud, no hay mas que fijarse en los casos de Puyol, Toni Kroos, Paolo Maldini y otros tantos grandes jugadores que supieron cuando decir basta y retirarse a un lado. Cuando decidió marcharse a Arabia, todo parecía encaminado a un adiós tranquilo y pausado, pero nada más lejos de la realidad, cada vez que regresaba a la llamada de la selección, los incendios no paraban de sucederse, en el último mundial incluido, con una campaña de fans suyas llenando de mensajes de odio las redes sociales de el resto de jugadores del cmbinado luso.

Pero lo de ayer ya es una pataleta que difícilmente tiene justificación, no es dar un paso a un lado como nos va a intentar vender, es que por primera vez no te aseguran ser titular si o si de una selección de la que ya debías haberte retirado tras el brutal récord de 6 participaciones en copas del mundo, pero que no lo hiciste pensando en marcar el gol 1000 con la selección en vez de con tu club para intentar dar más mérito a un récord que hasta que se fue a Arabia era descomunal pero que está perdiendo crédito jornada a jornada en una liga muy muy menor.

El que ha sido el mejor goleador de la historia del fútbol ha gestionado tan mal sus despedidas y finales en su carrera que siendo el jugador más importante del Real Madrid no se le recuerda como tal en el club, en la selección, va a pesar más estas rabietas constantes y este final bochornoso que los tres títulos conseguidos con él para Portugal. Es el resumen de una carrera en la que el ego siempre empañó el brillante desempeño de un jugador descomunal que no dejará el recuerdo que merece en ningún lugar que abandonó.

El extraño caso

Por extraño que pueda parecer la dupla Pedri-Dani Olmo son antagonistas en su club y selección. Aunque suene raro de primeras, las prestaciones de Pedri y Dani Olmo son inversamente proporcionales en el Barcelona y en España. Mientras que el canario es el indiscutible amo del centro del campo blaugrana, con temporadas descomunales en lo físico y en lo futbolístico, el de Tarrasa no es capaz de hacerse con un hueco de titular en el equipo de Flick, donde Fermín y los dos monstruos de arriba (Raphinha y Lamine) le tienen cerrado el hueco al once inicial.

Pero es llegar las fechas FIFA y se produce el caso contrario, es vestirse la camiseta roja (con la segunda estrella recién estrenada) y se produce el efecto diametralmente opuesto, es Dani Olmo el indiscutible por méritos propios y Pedri el que no tiene hueco en el once. Tanto es así que la fina del mundial se jugó con Dani Olmo de titular y Pedri entrando al final del partido en los últimos minutos para dar frescura de cara a la prórroga.

Y lo cierto es que viendo los rendimientos de ambos, no extraña que sea así, el Pedri del Barcelona y el Dani Olmo de la selección son quizás el mejor jugador en su puesto, pero es intercambiar las camisetas y su rendimiento se vuelve humano y vulgar, hasta el punto que nadie se extraña de sus suplencias ni de sus titularidades. Un extraño caso, que lo es más ya que ambos juegan en el mismo equipo y la misma selección, una selección por cierto donde hasta siete jugadores son del Barcelona para más inri. Un misterio que nadie va a ser capaz de resolver y que de momento da buenos resultados a ambos conjuntos que dominan con mano de hierro sus respectivas competiciones.

Escándalo confirmado

Salió por fin la primera sentencia contra el Manchester City por las acusaciones de los 115 casos de financiación y dopaje financiero, y se le ha declarado culpable de 114 de ellos. Todavía se puede apelar por parte del club, que ya ha confirmado que lo va a hacer, pero la sombra de la sospecha se ha confirmado, y ya todos sus títulos aunque casi con seguridad no vayan a ser retirados, van a quedar con mancha para siempre.

Se confirma así que toda la información que aportó en su día el hacker portugués de Footbal Leaks eran ciertas, y la investigación pertinente ha declarado culpable al club de dopar las cuentas y los patrocinios hechos por empresas de las que era dueño el presidente del club para tener más margen de maniobra en el mercado de fichajes. Así siempre iban fichando a los mejores jugadores en cada mercado sin apenas ventas o por precios irrisorios conformando una plantilla que acabaría dominando la Premier con mano de hierro (siendo el primer equipo en ganarla cuatro veces de manera consecutiva).

Ahora queda por ver tras la apelación del club, las sanciones a las que se puede enfrentar, las más lógicas son sanciones de varios mercados sin fichar, multa económica y ya habrá que ver si hay sanción deportiva de puntos aplicable a esta temporada. También se ha hablado de retirada de títulos, expulsión de la Premier League y de la EFL e incluso los clubes que quedaron segundos en las ligas de los skyblues están estudiando la posibilidad de solicitar una compensación provocada por la pérdida de ese título (opción muy poco probable esta última) dejando claro cómo está el ambiente en las islas.

Las sospechas también viran claramente hacia la directiva, con Txiki Beguiristain al frente, e incluso centrándose en Pep Guardiola también, que habrá que esclarecer hasta qué punto eran conocedores del asunto, para el director deportivo se hace difícil pensar que no conocía parte o podía sospecharlo, para el entrenador, en el fono no es su cometido y no debería entrar en esas situaciones. Y también en función de lo que se dictamine el equipo puede sufrir una desbandada importante debido a la gran cantidad de estrellas que acumula, y que actualmente le tienen como líder invicto en Premier League.

Otro despropósito

La temporada recién acaba de empezar y ya parece que se le está haciendo larga a un Tottenham Hotspur que no levanta cabeza. Tras cinco jornadas de Premier League, y un balance de dos empates y tres derrotas, ya están de nuevo en puestos de descenso. Ni siquiera el susto de la temporada anterior, donde se salvó de un descenso que hubiera sido histórico en la última jornada ha espabilado a un equipo que desde que casi toca el cielo en 2018 con la Final de la Champions, no ha vuelto a levantar cabeza. Ni siquiera la inversión veraniega descomunal (todos ellos prácticamente por 100 millones cada uno de euros) ha valido, ni los millonarios fichajes de Tonalli, Mateus Fernandes, Marmoush, Savinho o incluso el denostado Mudryk en los últimos días de mercado, han servido para variar un rumbo de un equipo que incluso ha contratado a de Zerbi en el banquillo, y que ha batido un récord, negativo en este caso, con casi cinco jornadas sin haber anotado un gol en Premier, hasta los dos goles al Aston Villa de la última jornada, ambos en los últimos minutos.

El equipo no da muestras de mejoría, sus partidos son malos, sin ocasiones, sin fútbol y diría casi que con una apatía preocupante para un equipo que por plantilla, y sin disputar competiciones europeas debería de estar peleando los puesto de Liga de Campeones. Con la salida de Daniel Levy y la llegada de la familia Lewis, la inversión no ha parado, pero el rendimiento del equipo ha sido inversamente proporcional, y pese a estar todavía en Septiembre, empiezan a saltar todas las alarmas de un equipo que el año pasado ya jugó con fuego y este año puede quemarse definitivamente como no cambie ya no el rumbo, sino la dinámica que es más difícil. Haber entrado en el bucle de que todo lo que puede salir mal sale, es muy difícil de cambiar. Ni el imponente Tottenham Stadium es ya inexpugnables, ya que desde noviembre 2024, el Tottenham solo ha ganado como local cinco partidos, unas cifras que arrojan luz sobre la situación de un equipo que se desmorona pese a la inversión mastodóntica realizada.

Vuelta al pasado

La vida vuelve a ser la misma para el Real Madrid en la segunda etapa de José Mourinho al frente del banquillo. Lo de ayer, por muy clara que fuera la roja de Kang In, es una vuelta a la peor versión del técnico portugués, que llevaba ya años denostado de los mejores banquillos europeos, y un intento de tapar los agujeros que siguen vigentes en el equipo pese a la inversión veraniega realizada. No se puede tapar con la acción de la roja no pitada un partido nefasto por parte del Madrid, que viene de tres salidas en Liga con dos derrotas, Betis y Atlético, y una victoria in extremis ante el Elche.

El partido de ayer del equipo, fue una muestra más de lo que todo el mundo ve, tiene excesiva pólvora arriba, nada de creación en el medio pese a tener mucho músculo, y atrás hace aguas se mire por donde se mire. Solo Courtois impide que haya más derrotas, y que las que hay, sean por menos goles de los que se debería. Ya contra el Inter pese a ganar el partido, hubo pitada fuerte visto lo visto en el campo, y ya ayer la crisis toca fondo, ya que el Barcelona se va a seis puntos en siete jornadas ligueras, mucho para tan poco tiempo.

Además ya está creando un ambiente y una narrativa en la que la Liga está en su contra, que se favorece en exceso a Barcelona y Atlético, una narrativa donde el Madrid es víctima de arbitrajes no la compra ni Netflix, y que el narrador principal sea él tiene no tiene nada de veracidad. Lo que si tiene que mirar es que vino para meter mano a una plantilla acomodada, con poco compromiso, y que sigue igual o peor tras su llegada y todos sus fichajes solicitados cumplidos. Las excusas han sido siempre el principal aliado del portugués, y desviar todo hacia todos lados menos hacia él también. Cuando parecía que había una nueva versión de Mou, vuelve a la más casposa y hasta cómica de sí mismo.

Maquinaria en marcha

Se acercan las votaciones a Balón de Oro y la maquinaria del Real Madrid ya está en marcha y a pleno rendimiento. Sólo este equipo es capaz de intentar convencer a la gente de que un jugador suyo es merecedor al premio Balón de Oro sin siquiera haber levantado un solo título en toda la temporada, así de fuerte es su altavoz mediático, donde están intentando colocar a Kylian Mbappé entre los candidatos a ganar un premio al que no debería ni optar con cordura el delantero francés.

Ya le dieron el altavoz de la rueda de prensa previa al debut ante el Inter en Champions para que dejara sus impresiones, y dejara patente que su ego lejos de mejorar con el tiempo y viendo como ha ido en la separación Mbappé-PSG, ha crecido más. Dejó perlas como que no ha sentido que ninguno de los ganadores salvo Messi y Cristiano se lo mereciera más que él, en estos solo están Benzema, Modric y Dembélé, es decir dos leyendas del club al que ahora pertenece (menospreciando a jugadores con mucho más currículum actual que él) y a un compañero suyo de selección y supuesto amigo.

Sus argumentos no son muy sólidos para presentar candidatura salvo si juegas para el Real, porque no ha ganado ningún título colectivo con su equipo, su argumento de los goles, ha sido pichichi por segunda temporada consecutiva en la liga española, tampoco ya que ha quedado tercero en la lucha por la bota de oro y por tanto no presenta nada para optar a ese galardón. Es de las campañas más vacías que recuerdo para optar a un premio, y recordemos que en los últimos 30 años solo dos veces se ha ganado este premio sin haber ganado ningún título colectivo con su equipo o selección, Luis Figo en el año 2000 y Cristiano en 2013, y curiosamente adivinen con qué camiseta lo levantaron ambos.

Basta ya

El derbi de Manchester de ayer se tiñó de polémica por la validez del gol de Haaland, tras un clarísimo fuera de juego de Enzo Fernández, que pese a no tocar el balón hace intención de jugarlo por lo que interviene directamente en la jugada. Pero lejos de esta polémica, para mí lo peor del partido fue la acción que condicionó todo el choque, la roja a Foden en el minuto 20 de partido. Una acción en la que Bruno Fernandes hace falta, da una patada a destiempo para provocar y luego finge una agresión que no fue tal. El combo completo de lo que se debe erradicar de un campo de fútbol de manera urgente de una vez. Hasta que no se penalicen estas cosas el fútbol seguirá sin estar completo del todo.

No puede ser que fingir beneficie, que te de premios ser un mentiroso y te beneficie de manera tan evidente. El VAR debería empezar a castigar con dureza todo engaño para acabar con este problema endémico. Se está persiguiendo la pérdida de tiempos en saques de banda y de portero, que me parece bien, pero esto es un problema más profundo y grave. No puede ser que jugadores como Enzo Fernández o el propio Bruno jueguen todo el partido ha hacer acciones ilegales constantemente, ese que llaman algunos «el otro fútbol» es algo que debería erradicarse de manera fulminante, ya que no es pillería, es trampa se mire por donde se mire.

No hay más que ver el lamentable espectáculo de Argentina en la final del Mundial, donde dejaron una imagen más que lamentable ante los ojos del mundo, con faltas sin balón constante, protestas pro todo y luego cada acción que tenían fingir constantemente. Hay que acabar con esa tendencia, con los jugadores que en cuanto notan una sombra se tiran al suelo para sacar faltas inexistentes, esa peligrosa tendencia debería ser prioridad número uno para la UEFA y para la FIFA porque para mí es lo más urgente a erradicar y que las nuevas generaciones empiecen a ver que eso se castiga y no se premia, ya que vienen con la lección aprendida y ya se lo saben y lo ponen en práctica desde el primer día.

Así duele más

Partido trampa el vivido por el Atlético en San Mamés, donde dominó la primera parte con buen juego, ocasiones claras con hasta dos palos y sin sufrir por parte del rival, todo pintaba bien para los colchoneros que venían en buena dinámica tras la exhibición de fútbol en el Pizjuán. Pero al minuto de la reanudación todo se torció, un rechace mal defendido acabó con gol de Nico Williams, y del saque de centro del gol encajaron otro, con lo que la vuelta de vestuarios para los colchoneros empezaba con una losa insalvable de dos goles fruto de la mala concentración con la que entraron.

Esto es un problema recurrente en el Atlético, los momentos de desconexión son muy graves y repetitivos en el club desde hace tiempo, y la seguridad defensiva que siempre hacía gala el equipo con Simeone, hace ya años que no se ve. El último espejismo fue hace dos temporadas con el último Zamora de Oblak, más pro demérito del resto que por mérito colchonero, pero lo que antes era seguro de acabar con la puerta a cero, ahora es una utopía. En cuatro jornadas de liga han encajado seis goles, y con esos números se ha conseguido siete puntos de doce, la mitad prácticamente.

Es cierto que la derrota duele más después de ser superior al rival y tener el partido controlado en una buena primera parte, pero las carencias y fallos evitables que supusieron los dos goles dejan la sensación de vuelta al pasado que tantas decepciones y amarguras trajeron consigo para los colchoneros. Aún así se pudieron ver brotes verdes, el triángulo Kang In-Baena-Barrios puede dar mucho fútbol y alegrías a los Atléticos, y Julián jugó y participó más que en su único encuentro, con lo que la vuelta a la normalidad y que el equipo pueda jugar con un 9 deberá dar un paso adelante y no perdonar las ocasiones en ataque como sucedió, porque luego lo pagas caro.

La realidad de Julián

Una semana para el cierre de mercado y el caso de Julián Álvarez sigue candente todavía. La postura del Atlético es clara, sólo vende a equipos de fuera de la Liga, y el Barcelona sigue esperando que la situación se ponga a su favor tras haber pedido al jugador que haga lo posible por forzar su salida. El caso se ha enconado por culpa del Barcelona, su estrategia de negociación en plena campaña pasada con dos eliminatorias directas contra precisamente el Atlético, eliminatorias que por cierto ganó el Atlético, no gustaron nada, pero la estrategia final de intentar depreciar al jugador y hacer ofertar irrisorias a la baja han colmado la paciencia de un Gil Marín que ya no va a dar su brazo a torcer ante semejante calamidad.

Ahora la pelota está en el tejado de Julián, sus declaraciones durante el Mundial le han dejado en el vacío porque el Barcelona no ha cumplido su parte del trato de trasladar una oferta interesante al Atlético, y ahora el delantero argentino está en tierra de nadie, su única vía de salida posible es un Arsenal al que no quiere ir de ninguna de las maneras y que es el único club que de verdad apuesta por él. Por primera vez el Atlético se ha mostrado seguro de sí mismo y no ha cedido a la opción de malvender a su mejor jugador, y pese a que la prensa de Barcelona está intentado victimizar a Julián, no van a dar su brazo a torcer.

Ahora solo falta por ver si Julián acepta irse al Arsenal o definitivamente se queda en un club rojiblanco que ha hecho lo que tenía que hacer, contar con su mejor jugador y no malvenderlo por interés de un club que solo ha malmetido por detrás para pescar en río revuelto, una táctica por la que el club colchonero ya le ha denunciado ante la FIFA y al Liga. La propaganda de victimismo por parte del club catalán es incesante estos días, aunque saben que no tienen el presupuesto para pagar al delantero ni afrontar la operación a día de hoy.

Infantinada a la vista

El mundial de fútbol celebrado en USA, Canadá y México, puede haber sido el origen del mayor cisma jamás visto en el mundo del fútbol. Ahora parece ser que el cuñado de la hija de Donald Trump, lidera un grupo de inversores muy potente que quieren comprar el 20% del derecho comercial del Mundial para explotarlo y lucrarse con ello. Un panorama que dejaría la esencia de lo que ha sido el mundial por más selecciones clasificadas para que haya más partidos (bajando enormemente el nivel de los mismos), pausas de hidratación innecesarias para poder meter anuncios, más descansos largos para actuaciones y shows que den dinero, encarecer las entradas para los partidos para hacer más dinero, más palcos VIP para hacerse fotos e historias que colgar en redes por parte de famosos e incluso como ya se especula, acortar el periodo de cuatro años entre mundial y mundial para poder sacar más dinero.

Todo esto liderado por Donald Trump en la sombra, con quien Infantino ha hecho una estrecha relación, con su punto más álgido tras la retirada de la tarjeta roja a Balogun por petición expresa del mandatario estadounidense. Un esperpento de magnitudes monstruosas, que además trae consigo la creación de una empresa dentro de la FIFA, para poder gestionar esta venta del 20% de los derechos comerciales, y que se asegurarían que liderara Infantino una vez que en 2031 acabe su mandato como presidente de la FIFA. Todo está fríamente calculado, como que Trump haya propuesto a Infantino como presidente de la ONU, cómo no lo va a proponer si le concede todo lo que le pide, para mayor gloria del hombre que pretende hacer suyo un deporte milenario y un evento que es el más seguido por el planeta tierra.

La UEFA ya se ha posicionado contra esta aberración, intentando hacer fuerza para que este acuerdo, que sembraría un precedente muy peligroso ya no solo para el Mundial, sino para todo el deporte como tal, no se lleve a cabo. El fútbol es un deporte por y para el aficionado al fútbol, no una reunión de clase alta a la que no le interesa el evento sino darse protagonismo y poder presumir de su ostentoso nivel de vida ante los demás. Dejando al verdadero aficionado sin la posibilidad de ver en directo el partido y bajando la calidad del evento cada vez más, generando calendarios asfixiantes para unos jugadores que ya no pueden más, que llegan a finales de temporada con lesiones o lejos de su 100% y que se nota en la intensidad de los partidos. Trump va a intentar salirse con la suya una vez más, hay que tener en cuenta también que el empresario que lidera esto (además de hermano del nuero de Trump) es hijo de Charles Kushner, un magnate inmobiliario que debería haber cumplido condena en prisión por contribuciones ilegales a campañas políticas, evasión fiscal y manipulación de testigos. Todos cargos gravísimos y en los que llevaba las de perder hasta que el presidente le indultó sin motivo alguno evidente para salvarle el cuello.

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