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Boston vuelve a sonreír

Van diez victorias seguidas. Diez victorias que significan más que esa cifra redonda, diez victorias que significan un golpe a la mesa y la enésima demostración de ese espíritu que invade a cada jugador que viste la camiseta verde de los Celtics. Tras un inicio desolador, la lesión de Hayward a los cuatro minutos de debutar con el equipo en el primer partido de la temporada, y las dos derrotas con las que comenzaron, hacían presagiar que los Boston podían tener una campaña larga y dura. Pero nada más lejos de la realidad, son el equipo NBA más en forma y se confirman como principal escollo para eu LeBron alcance sus octavas Finales de la NBA consecutivas.

Y todo este “milagro” se debe a dos nombres: Brad Stevens y Kyrie Irving. Stevens sigue demostrando que es el mejor entrenador de la NBA (con permiso de Poppovich) y que tenga la plantilla que tenga, o los golpes que sufra su equipo, siempre es competitivo y con un juego coral y de equipo en el que todos los jugadores son importantes, y lo más importante, cada jugador da su mejor versión jugando par él, algo que sólo está al alcance de muy pocos técnicos.

El otro es Kyrie Irving, el base está en su mejor momento, ahora mismo es el claro MVP de la temporada y el liderar por fin él solo a una franquicia le está sentando muy bien y es el elemento diferencial del mejor equipo de la liga. Los jóvenes rookies están funcionando a la perfección y además, Gordon Hayward ha declarado que quiere debutar esta misma temporada en el TD Grden, con lo que podría llegar a los playoffs reforzando sobremanera a los de Massachusetts. Buenos tiempos para los verdes.

Otro palo más a Boston

Boston Celtics es la franquicia más laureada de la historia e la NBA. Cuenta con 17 anillos en la mejor liga de baloncesto del mundo, y construyó la mayor dinastía ganadora de la historia de los deportes con once anillos en trece años de la mano de Read Auerbach y Bill Russell. Pero también la franquicia ha vivido el lado opuesto de la fortuna. La muerte de Len Bías, considerado el mejor jugador salido de la NCAA desde Michael Jordan, que murió de sobredosis a los pocos días de haber sido drafteado por los de Massachusetts, les hizo vagar por un desierto de malos resultados y ausencias en playoffs hasta la llegada de el siguiente mesías Paul Pierce.

Pero lejos de ser Bias el único, también sufrieron la desgracia de Reggie Lewis. El alero que estaba dispuesto a llevar a los Celtics a la senda más competitiva de nuevo tras la retirada de Larry Bird, también falleció cuando aún faltaban sus mejores años por dar a la tierna edad de 27. Tras estas dos muertes se empezó a hablar incluso de una maldición en los Boston Celtics. Pero con el paso del tiempo y sobre todo con el último anillo de Pierce-Garnett-Rondo esos tiempos ya pasaron.

Con eso llegamos ya a este verano, donde los Celtics volvían a moverse a la perfección en el mercado de agentes, comandados en lso despachos por un Danny Ainge que es un auténtico maestro en esos escenarios. Así llegaron a Boston Kyrie Irving vía traspaso, y Gordon Hayward como agente libre. Las expectativas en torno a la afición eran altísimas de nuevo. Tras haber sido el mejor equipo del Este la pasada campaña y haber llegado a las Finales de Conferencia ante los Cavs de LeBron, se esperaba que con los fichajes el equipo diese un paso a delante y pisase de nuevo las Finales de la NBA.

Y con estas nos situamos en la madrugada de anoche, el esperado partido entre los Cavs y los Celtics en el Quickens Loan Arena de Cleveland, en lo que suponía la vuelta de Irving a su ex casa. Pero a los pocos instantes de comenzar se producía una nueva desgracia. Gordon Hayward se rompía la tibia para decir adiós a la temporada en el primer partido y el primer cuarto con su nuevo equipo. La mala suerte se ha cebado con el de Indiana que ya el año pasado había conseguido ser All Star y se esperaba que siguiese con su curva de evolución como jugador. Los Celtics tendrán que suplir todo el año esta baja y rezar por que el jugador vuelva en las mejores condiciones el año que viene. El resultado fu victoria ajustada de los Cavs por tres, pero eso era lo de menos en una nueva noche más aciaga para los de Boston.

Comienza la NBA

Esta madrugada vuelve la mejor competición de basket del planeta, o lo que es lo mismo vuelve la NBA. Con uno de los veranos más movidos que se recuerdan en la competición, varias franquicias han dado un salto cualitativo y aspiran a romper el binomio Warrior-Cavs de los últimos tres años. Los propios Cavs han sido de los que más variaciones han tenido, con la pérdida de Kyrie Irving tras pedir a la franquicia ser traspasado, los Cavs se acabaron reforzando con Crowder, Thomas, Rose y Wade, para aspirar a vengarse por las derrotas del año pasado de unos Warriors que mantienen ese bloque que a día de hoy parece invencible si las lesiones le respetan.

Los Thunder, con Sam Presti como ya ganador de mejor ejecutivo del año por goleada, se han reforzado con Paul George y Carmelo Anthony que se unen al MVP Westbrook y al siempre cumplidor Adams para formar un quinteto muy interesante. Los Rockets han dado un paso adelante con la contratación de Chris Paul, pero se han quedado cortos en la carrera por hacerse con la tercera estrella, lo que les aleja de la pelea del anillo a meno que D´Antony repita el milagro del año pasado. Los Celtics con las llegadas de Irving y Hayward son el principal y casi único (con permiso de Washington) rival de los Cavs en el Este, y este año si parecen preparados para hacer de la Final de Conferencia una auténtica batalla.

En el Oeste también quedan los simpre combativos Spurs, que pese a no reforzarse de manera significativa siguen siendo el mismo bloque que el año pasado llegó a las Finales del Oeste y que hasta la lesión de Leonard estaba barriendo en el primer partido a los Warriors. Los Timberwolves deben dar el paso adelante que se les requiere desde hace un par de temporadas y este año parece que será el suyo, con grandes refuerzos como Crawford y Buttler. Y los Pelicans deben ser por fin el equipo que esté a la altura de su jugador franquicia Anthony Davis o los rumores de traspaso se comenzarán a centrar en New Orleans.

Irving, el traspaso del verano

Se acabó el culebrón Kirue Irving para los Cavaliers, tras anunciar el base que quería cambiar de equipo en busca de nuevos retos alejado de la larga sombra de LeBron James, los Cavaliers han aceptado la oferta de los Boston Celtics en la que a cambio reciben a Thomas, Crowder, Zizic y la ronda del draft de Brooklyn de este año. Parece que al final han sabido sacar algo por un jugador que estaba más fuera que dentro del equipo y deja a la franquicia muy tocada y confirmando con este movimiento que LeBron no continuará al año que viene en la franquicia que ha dejado de ser todo lo competitiva que le gustaría al Rey.

Para Irving el traspaso es un paso adelante, llega a la franquicia más laureada de la historia de la liga, bien dirigida por Brad Stevens en los banquillos y con Hayward y Horford para formar un potente big three. Boston vuelve con este movimiento a se máximo candidato en el Este para llegar a las Finales y se prevee que las Finales de Conferencia frente a los Cavaliers vayan a ser de gran tensión por este traspaso. Tendrá además así el reto de asumir el liderazgo de una franquicia sin el paracaídas de LeBron detrás, y de momento ha demostrado que no está muy preparado viendo los partidos en los Cavs antes de que llegase LeBron y una vez con LeBron cuando este ha faltado.

Este movimiento además dejará en muy buena posición a los Celtics de cara al siguiente verano donde habrá de nuevo varios nombres propios como agentes libres y con un equipazo así será muy jugoso para algún nombre importante. De momento veremos si de verdad están listos para desbancar a LeBron como rey del Este siete años después.

Marc Gasol debe ser el objetivo

Boston Celtics no se queda quieto tras la contratación como agente libre de Gordon Hayward y espera apuntalar un equipo aspirante al anillo definitivo. Tras el barrido en la final de conferencia del año pasado ante LeBron James y sus Cavs, los Celtics con mucho margen salarial debían aprovechar este mercado. Y cuando parecía que Hayward iba a ser la única buena noticia final del equipo parece que de nuevo Danny Ainge vuelve a dar un toque de magia al mercado y puede traer al pequeño de los Gasol a la franquicia de Massachussets dotando así a la franquicia de un quinteto temible.

Marc Gasol es la pieza que falta al equipo para tener un quinteto compensado y con calidad por todos los poros. Con Thomas-Smart-Hayward-Horford-Gasol Brad Stevens puede optar a la lucha por el anillo sin problemas. Sería un quinteto muy del estilo Boston, fuertes en defensa, sobrios en ataque y con un potencial interior difícil de igualar, donde todos los jugadores se implican en sus tareas sin pensar en sus número personales, todo por el beneficio del equipo.

A día de hoy sólo se está tanteando este movimiento con los Grizzlies, pero el hecho de haber vendido a Randolph y Tony Allen dan a entender que la política de la franquicia va a ser la de reconstrucción, y Boston puede ofrecer jugadores jóvenes interesantes a cambio de un Marc que ya cuenta con 32 años y no estaría muy cómodo viviendo una nueva reconstrucción. En los próximos días se verá cómo han ido las negociaciones entre Celtics y Grizzlies por uno de los tres mejores pivots de la NBA sin duda.

Boston saca su orgullo

La serie entre Bulls y Celtics está siendo de largo la mejor de la primera ronda. Con unos Celtics azotados desde unas horas antes del partido uno con la noticia de la muerte de la hermana de Isiah Thomas en un accidente de tráfico, perdieron los dos partidos en el TD Garden, que había sido un auténtico fortín durante la temporada regular, y en el que había cimentado el primer puesto de toda la Conferencia Este por encima incluso de los Cleveland Cavaliers de LeBron James.

Tras la enrarecida situación alrededor del equipo, y con unos Bulls que habían recuperado la mejor versión de un viejo ídolo de la afición verde, Rajon Rondo, se postulaban como favoritos ay en la serie tras los dos primeros zarazos, pero entonces algo de fortuna con esa lesión en el dedo de Rondo y un paso adelante a base de orgullo del equipo han llevado a la serie al 2-2 y volver a presentarse como favoritos de nuevo.

En la semana más dura de la vida de Isiah Thomas (que no se perdió ni el primer encuentro) está promediando 25,5 puntos por noche y como el mismo ha reconocido ahora mismo no está al 100% involucrado en la serie, está ausente y si se sustenta el equipo es por sus compañeros. Es la clave de Boston, nunca se sustentan de un sólo hombre, se trata de un bloque con unos jugadores que dan la vida por esa camiseta y ante las situaciones más adversas se crecen y vuelve a resurgir. No son la franquicia más laureada de la historia por casualidad. Gran resto de serie nos espera.

“The Defeat”

Los Angeles Lakers son quizás la franquicia más glamurosa de la NBA. Siempre ha contado con grandísimos jugadores que además han explotado su imagen y la de la franquicia de sobremanera. Los éxitos casi siempre han acompañado a los de púrpura y oro, pero si hay algún momento que tienen atravesado a lo largo de su historia es quizás ese 5 de Mayo de 1969, ese día se conoce como the defeat (la derrota) por el público de la NBA en general y todavía a día de hoy sigue levantando ampollas entre los que lo vivieron.

Para ponernos en escena hay que recordar que estamos hablando del séptimo partido de la Final de la NBA, partido en el Forum y que enfrentaba a los Lakers contra los Celtics. Esos Celtics ya habían ganado hasta en cinco finales a los angelinos, la tiranía de un Bill Russell, que llevaba diez anillos en doce años de carrera, les tenía maniatados. Pero ésta era la última temporada del center como profesional, ya estaba algo más lento y no era tan determinante como antaño. Esto unido a que ese año los Lakers habían conseguido fichar a Wilt Chamberlain hicieron que las esperanzas angelinas se llenaran y más con el séptimo aprtido, el que definía el título en su casa.

Por aquel entonces el dueño laker era Jack Kent Cooke, y estaba tan seguro de la victoria que había llenado el techo del pabellón de globos con una red para soltarlos en cuanto se pitara el final del partido para celebrar, además había llenado los asientos de panfletos sobre el recorrido que iban a hacer para celebrar el título por las calles de Los Ángeles en cada asiento del Forum. Pues bien, esos panfletos llegaron a las manos de los jugadores Celtic, que se conjuraron para aguar la fiesta angelina.

Y efectivamente así fue, los Celtics derrotaron a los Lakers por sexta vez, aguaron la fiesta a Jack Kent Cooke y cerraron así una hegemonía ganadora de once anillos en trece años, la dinastía más ganadora del deporte estadounidense. De nada sirvió el magnífico triple doble de Jerry West en ese partido, que además le valió para ser MVP de las Finales, la primera y única vez que un jugador del equipo perdedor se lleva el trofeo. Los Lakers tardarían mucho tiempo en cobrarse la venganza de aquella derrota, una derrota que como reconoce Jerry West a día de hoy, todavía no ha superado mentalmente.

Importante victoria Celtic

Anoche se jugaba uno de los duelos decisivos en la Conferencia Este. Los Celtics recibían a los Washington Wizards en un duelo directo por la segunda posición. Los Wizards venían como uno de los equipo más en forma de los últimos meses, con una recuperación del equipo espectacular (que llegó a estar entre los tres últimos a principios de competición) y que se encontraba además con unos Celtics en los que Isiah Thomas venía de dos partidos fuera por un golpe en la rodilla.

El partido era decisivo para ambos, ser segundos garantiza no cruzarte con Cleveland hasta la Final de Conferencia, además de el factor campo favorable en un previsible crce entre capitalinos y los de Massachusetts. Así el partido fue muy igualadao, pero la asfixiante defensa Celti, con Crowder, Horford, Thomas y Bradley ahogaron a unos Wizards en los que Wall y Beal estuvieron muy solos. Gortat estuvo muy desaparecido en la zona merced a una nueva gran defensa diseñada por el joven Brad Stevens, que sigue sorprendiendo campaña a campaña como el mejor entrenador del momento, con permiso de Poppovich claro.

Los Wizards querían aprovechar los momentos de irregularidad que estaban viviendo los Celtics pero tras esta derrota se alejan a dos partidos y medio de sus rivales que con la vuelta de Thomas y tras esta importante victoria pueden volver a coger ese ritmo que los llevó a esa segunda plaza que cada vez es menos sorprendente viendo su baloncesto. Bonita lucha nos queda en este intento de ganar el factor campo para unas posibles semifinales de conferencia que se presentan durísimas visto lo visto en el partido en el TD Garden.

Boston debe apostar por Hayward

Los Boston Celtics están siendo una de las sorpresas más gratas de esta temporada, su juego de equipo, su solidaridad y sobre todo la figura del menudo Isiah Thomas (recordemos que mide 1’75) les hacen ser el tercer equipo del Este y sin nada que perder, lo que les hace muy peligrosos. Gran parte de este mérito es de su entrenador Brad Stevens, que ha llevado a este equipo joven y sin una super estrella a ser un rival más que incómodo para cualquier contrincante.
Entrar ahora mismo en el juego y la dinámica Celtic no es para nada fácil, hay que tener características concretas, y quizás el que mejor las cumple de la NBA es Gordon Hayward, el alero de los Jazz cumple todos los requisitos de la filosofía de los de Boston además de un dato esencial. Ya estuvo entrenado por Stevens en Buttler y ambos llevaron a la pequeña universidad a la Final de la NCAA dos años consecutivos, por lo que se conocen a la perfección y estarían encantados de volver a juntarse.
Y lo bueno es que Hayward es agente libre este verano y los Celtics tienen masa salarial libre suficiente para acometer su contratación sin problemas. Sería un fuerte golpe sobre la mesa y un fichaje que les haría dar un buen salto cualitativo a la plantilla y al equipo además de hacer crecer a un jugador que está muy infravalorado en un mercado tan pequeño como el de Salt Lake City. De momento Hayward va a concluir la campaña con los Jazz en principio a menos que éstos busquen un traspaso antes de quedarse sin su estrella sin nada a cambio. Podemos estar ante el principio de un reencuentro que promete dar muchas alegrías a los Celtics de producirse.

Rondo se queda sin tren

Rajon Rondo, hace no mucho era el mejor base puro de la NBA, era la estrella indiscutible de unos Celtics en los que estaban Pierce, Garnett o Allen. Él era el futuro de la franquicia de Masachussetts, donde todo el mundo le idolatraba y adoraban su filosofía de trabajo duro y esfuerzo. El equipo se desmanteló (Danny Ainge buscó una reconstrucción rápida que no salió), pero el 9 Celtic seguía dando el mejor nivel y siendo el máximo asistente del campeonato y haciendo de los Celtics un equipo competitivo.

Pero llegó su grave lesión del ligamento cruzado de la rodilla y todo se vino abajo para Rondo. Tras perderse la temporada volvió a vestirse de corto para al poco tiempo cambiar de aires a unos Mavericks que intentaban su enésimo proyecto ganador. Pero no resultó, parece que el amor de Rondo por el basket y en especial por defender (reconoció que en su última temporada en Boston ni se esforzó en defender) había muerto y sus problemas con Rick Carlisle le hicieron que fuera apartado del equipo texano.

Como era agente libre salió al mercado, pero los equipos no confiaban en un jugador que pese a su juventud parecía pasado de vuelta ya, y sólo apostaron por él los Sacramento Kings (el equipo más inestable de la NBA desde hace años) y le firmaron por un año. El proyecto no salió bien y juntar el carácter de Rondo con el de Cousins sólo hizo crear mal ambiente en la plantilla californiana. Pero tras otro verano los Chicago Bulls quisieron darle las riendas tras la venta de Rose, pero tras un inicio de campeonato decente, Rondo ha vuelto a su irregularidad e individualismo, provocando que en la franquicia del viento ya estén intentando traspasarlo. Parece que la carrera en la élite de Rondo ha muerto definitivamente, una pena cuando hace escaso tiempo era el mejor base de todo el campeonato.