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El mayor ridículo visto

Se confirmó la sorpresa definitiva, los San Antonio Spurs perdieron las finales de la NBA ante los New York Knicks, de nuevo tras desperdiciar por quinto partido consecutivo una ventaja de dobles dígitos ante su rival. La serie ha puesto de manifiesto el ridículo manejo de los tiempos y los partidos del equipo texano. Ha sido un despropósito desde el primer partido hasta el último por parte de una franquicia que siempre había acostumbrado a hacer las cosas bien, rozando siempre la excelencia, y que con esto se ha dado un batacazo de campeonato que veremos si no influye en años venideros.

Una franquicia que partía como clara favorita, y más tras ganar con autoridad al mejor equipo de la liga, y que ha hecho aguas en las segundas mitades de todos los partidos. Especial mención a la pérdida absurda con el partido a favor en el segundo, o la pérdida de 29 puntos de ventaja en el cuarto. Un despropósito se mire por donde se mire y donde no se salva nadie, desde Wembanyama, principal culpable de la absurda pérdida y fallo posterior del tiro ganador en el segundo amén de desaparecer en los instantes más calientes de todos los partidos y no querer asumir los momentos complicados con balón, hasta Fox y su absurdo ataque en el cuarto que les costó otra vez un partido más que ganado, sin olvidar por supuesto la pésima gestión de liderazgos y falta de tiempos muertos para afrontar mejores situaciones del entrenador Mitchell.

Un equipo que ha perdido los tres partidos disputados en el Frost Bank Center, con todo de cara, y ante un rival que ya incluso en el quinto y definitivo tuvo con problemas de faltas a Towns y Anounoby, y que aún así, solo con Brunson en ataque supo remontar y cerrar la serie. Mérito de Knicks pero más demérito aún de los Spurs que han hecho todo lo posible para perder todos los partidos y más. No aprendieron nada de cada partido, ya que se repitió el patrón en todos y cada uno de los partidos de la serie, y el único partido que ganaron fue por fortuna de dos tiros mal ejecutados de Castle y Fox que entraron cuando el ataque había sido de nuevo desorganizado y precipitado. Toca recapacitar y dar algo de chance a un equipo joven, pero esto les va a marcar mucho y veremos si no ruedan varias cabezas tras el mayor varapalo que recuerdo en unas finales de la NBA.

Partido clave

Esta madrugada se disputa el cuarto partido de la serie de las Finales de la NBA. Un partido que se antoja fundamental para el devenir de la serie, ya que de ganar los Suns dejarán prácticamente sentenciada la eliminatoria, pero si los Bucks hacen valer el factor campo esta noche se colocarán como favoritos empatando una serie que se les había colocado muy cuesta arriba tras el 2-0 inicial cosechado en Arizona. Habrá que ver si Antetoukoumpo sigue en su nivel intratable, tras acumular dos partidos consecutivos de más de 40 puntos y 10 rebotes, algo que nadie hacía desde Shaquille O´Neal en las finales del 2000 ante Indiana. Parece que los problemas que podía tener tras su aparatosa luxación en la rodilla sufrida ante los Hawks está olvidada, y el griego sabe que esta es la mejor oportunidad de hacerse con su primer anillo y alejar los fantasmas de jugador únicamente de fase regular y no de momentos importantes.

Por su parte los Suns, el equipo más coral de la NBA quiere asestar la puntilla a los de Wisconsin, y tratará de olvida su paupérrima actuación del tercer partido, donde no les salió absolutamente nada y no llegaron ni a competir prácticamente en ningún momento del encuentro. Chris Paul está quizás en su mejor momento, ya recuperado de sus problemas de hombreo y del covid, y Booker está refrendando las buenas sensaciones que ha ido dejando año tras años en la liga. La sorpresa ha sido el rendimiento de DeAndre Ayton, que se ha unido a la causa para que los de Arizona estén cerca del que sería su primer anillo en toda su historia. Mucho que ver en 48 minutos cargados de pura tensión y buen baloncesto que nos dirá si estamos ante una serie larga o una que está lista para sentencia.

Si no es por Durant…

Los Golden State Warriors dejan las serie por el anillo prácticamente cerradas tras asaltar el Quicken Loans Arena de los Cleveland Cavaliers en una actuación extraterrestre de un Kevin Durant que ya fue el verdugo en este mismo escenario, en el mismo partido y de la misma manera el año anterior. Un triple devastador a escasos segundos para la conclusión que daban la victoria a los de la bahía y terminaban de hundir a unos Cavaliers que han sido mucho más competitivos y mucho más fuertes de lo que todo el mundo esperaba.

En el primero y en el tercero han muerto en la orilla, si había algún atisbo de poder remontar la serie por parte de los Cavaliers Durant se ha encargado de aniquilarlo. El de Washington que tuvo un primer encuentro muy flojo, ha despegado con dos grandes actuaciones en el segundo y en el tercero especialmente, que ha valido para que los Warriors puedan llevarse por la vía rápida el anillo por segundo año consecutivo y por tercera vez en los últimos cuatro años, lo que habla a las claras del poderío de un equipo que esta ya entre los mejores de la historia por nombres y por resultados.

De no haber sido por el 35 quién sabe si los Cavaliers de LeBron se hubiesen llevado el tercer encuentro y poner así emoción a la eliminatoria. Estos todopoderosos Warriors pese a contar con Curry sin Durant hubiesen sufrido sobremanera para ganar a estos aplicados Cavaliers y no creo que hubiesen tenido ninguna opción ante los Rockets. Durant ha convertido este gran equipo en una dinastía que todavía no conoce una derrota en serie de playoffs desde que aterrizó Durant procedente de Oklahoma.

Smith arruina el asalto de LeBron

La inexplicable decisión de J.R. Smith de no buscar aro cuando con el partido empatado atrapó el rebote tras el fallo del tiro libre condenó a los Cavaliers a sufrir la derrota en una prórroga donde no les salió absolutamente nada. Los descomunales 51 puntos de un LeBron James colosal llevaron al límite a unos Warriors donde Kevin Durant estuvo totalmente desconocido con unos porcentajes de tiro impropios del mejor atacante de la NBA que es. Los Cavaliers mostraron un nivel de agresividad en el rebote ofensivo que les permitió controlar los contraataques de unos Warriors que sufrieron mucho en estático.

El partido pudo cambiar totalmente cuando Smith resbaló y cayó sobre la rodilla de Klay Thomson, haciéndole un extraño. Cando se retiró del campo a vestuarios con un cojeo ostensible, el Oracle se temía lo peor, pero a los pocos minutos el escolta regresó y no notó el duro golpe acribillando desde el exterior a un Smith y un Korver que necesitan mejorar mucho en su defensa para frenar los triples de unos Warriors que por momentos parecen más jugar un concurso de triples que un partido de las Finales de la NBA.

Aún así hay que alabar el partido de unos Cavaliers que tuvieron el partido para ganar con dos tiros libres de Hill que podían haber cambiado el destino de la serie. Ahora los Warriors afrontan con mucha tranquilidad un segundo partido sabiendo la necesidad que tiene los Cavs ahora de ganar para no irse con un muy contundente 2-0 en contra a Ohio. James dominó el primer partido como ha estado dominando todos los partidos de playoffs, imparable y realizando superproducciones y con el mínimo descanso posible, algo que puede pasarle factura si se alargase esta serie final, ya que hay que recordar que sólo esta temporada James ya lleva 101 partidos disputados de manera consecutiva.

Infinito LeBron James

Otra noche para la leyenda de la carrera de LeBron James. Un séptimo partido en casa de los Boston Celtics que habían ganado sus diez partidos de playoffs disputados en el TD Garden, remontando una serie que comenzó 2-0 desfavorable y que se puso 3-2 en contra. Y lo ha hecho el año que peor rodeado está, con un Kevin Love lesionado desde el inicio del sexto partido, y jugando los 48 minutos de este séptimo y trascendental partido siendo además su partido número 100 de la temporada, jugó por primera vez en su carrera los 82 partidos de liga regular.

Y llega así a su octava final consecutiva, cuatro con los Heat y cuatro con los Cavaliers, y la novena en una carrera cargada de partidos grandioso como el de anoche. Se puso el equipo entero sobre sus hombros para anotar 35 puntos capturar 15 rebotes y quedarse a una sola asistencia del triple doble. Un partido descomunal en el que pese a los cambios defensivos propuestos a lo largo del partido por Brad Stevens nadie puedo con el rey, que mandó a unos combativos Celtics de vacaciones.

James aguarda el desenlace de la serie de esta noche entre Rockets y Warriors para ver cuál será su rival por el anillo. Aprovechará estas jornadas de descanso para recuperar fuerzas porque ha habido momentos de la serie en los que se le ha visto muy agotado, pero no ayer, que pese a jugar el partido completo no dio muestras de cansancio en ningún momento. Se anota otro partido legendario más a su carrera y ahora le queda el asalto a un anillo que de conseguirlo se podría considerar una de las mayores gestas deportivas que se recuerdan.

Los Rockets rompen el record

Los Golden State Warriors vieron frenada su racha de 16 victorias consecutivas en el Oracle Arena a manos de unos Houston Rockets que se aprovecharon de las mala toma de decisiones de los de la bahía en los momentos finales del partido. Ni Curry, ni Durant ni Thomson gestionaron bien las dos últimas posesiones del partido cuando con dos abajo no crearon ningún tiro claro ni limpio con el que poder poner el 3-1 en la serie y poder dejarla prácticamente finiquitada.

Y eso que empezaron con un parcial de 12-0 y los Rockets no pudieron anotar una canasta en los primeros cinco minutos del partido. Pero ni con esa ventaja fueron capaces de llegar los Warriors por delante en el marcador al descanso (mucho mérito es espléndido segundo cuarto de Harden con más de veinte puntos). Aún así estos Warriors con un gran Curry realizaron un tercer cuarto apoteósico donde parecía que ponían la directa, pero tras el parón y con el último cuarto en juego parecieron enfriarse y ya no les entraba nada.

Durant estuvo más fallón de lo habitual y Klay Thomson se hizo daño en un lance en la primera mitad, y aunque pudo continuar jugando se le vio más mermado de lo normal. Curry tampoco estuvo del todo acertado desde el exterior, especialmente en los últimos minutos, pero sí tuvo gran impacto con sus penetraciones. Por su parte los Rockets supieron sobrevivir sin grandes alardes y con un Ariza con dos faltas en los primeros tres minutos del partido, y pese a que DÁntoni sigue con su política de rotación con sólo 7 jugadores ha conseguido salir vivo de sus dos partidos en Oakland y ahora de los tres partidos que quedan en la serie dos serán en el Toyota Center de Houston, por lo que anímicamente el equipo tejano ha salido muy reforzado del partido de ayer.

Dirk Nowitzki la leyenda Europea (Parte III)

Nadie contaba con los Mavericks como candidato al anillo, pero llegó la segunda ronda ante los Ángeles Lakers de Kobe y Pau que venían de dos anillos consecutivos y les barrieron con un 4-0 inapelable poniendo fin al último ciclo ganador de Phil Jackson en los banquillos NBA. Pese a este golpe sobre la mesa, nadie confiaba en Nowitzki y sus Mavs, y más teniendo en cuenta que se enfrentaban a sus vecinos de Oklahoma con las amenazas ofensivas de Durant, Westbrook y Harden. Pero los superaron en seis partidos, con un Nowitzki imperial donde realizó en el primer partido una serie de 12 de 15 en tiros de campo y 24 de 24 en tiros libres para un total de 48 puntos, dejando claro que éste era su año y que quería volver a las Finales de nuevo.

Y así llegaron a las Finales con un viejo conocido, los Miami Heat del Big Three, con LeBron-Wade-Bosh como máximo obstáculo para su codiciado y deseado anillo que le diese la gloria que merecía. Los Heat partían como absolutos favoritos de la serie. Y con el 1-0 en el segundo llegaban al último cuarto con una ventaja de 15 puntos. Pero ahí comenzó a cambiar la historia, Nowitzki lideró una de las mayores remontadas nunca vistas en las Finales para acabar anotando sobre la bocina el tiro ganador que empataba la serie. Pese a la euforia y a que la serie viaja a Dallas, los Heat se llevaron el tercer encuentro, pero con lo que nadie contaba era con que los Mavericks se llevarían los tres siguientes duelos para consumar su venganza de hace 5 años y llevar el primer entorchado para la franquicia y convertir a Dirk Nowitzki en leyenda de la NBA y en el mejor jugador europeo de la historia.

Ahora Nowitzki vive su vigésima temporada en la NBA. Ya se ha convertido en leyenda absoluta de la liga y su lanzamiento de fade away está patentado y es imitado por las nuevas generaciones. La figura del cuatro abierto es habitual en todos los equipos y todos los nuevos europeos quieren parecerse a él. Además se convirtió en el sexto mayor anotador de la historia de la NBA lo que da medida de la excelsa carrera que ha vivido el de Wüzburg y del legado que ha dejado para el baloncesto para siempre.

Dirk Nowitzki la leyenda Europea (Parte II)

Una vez adquirida la madurez baloncestística, Nowitzki comenzó a hacer de los Mavericks un equipo asiduo a los playoffs (una racha de once participaciones consecutivas) y un contender al título. Pero parecía que nunca llegaba a la lucha por las Finales, hasta que Avery Johnson tomó las riendas del equipo. Llevó a los Mavs a las Finales ante los Heat de Wade y Shaquille y se pusieron con un 2-0 favorable. Pero en el tercer partido desperdiciaron una ventaja de 13 puntos para acabar perdiendo las Finales por 4-2 en una exhibición constante de Wade.

Así comenzaba la leyenda negra de Nowitzki, que al año que viene y sin que le influyese la derrota llevó a los Mavs a la mejor temporada de su historia y a ser el mejor equipo de la liga, un balance de 67-15 así lo atestiguaba. Se llevó el MVP de la temporada que lo atestiguaba como el mejor jugador del momento en la NBA, pero en la que podía ser su temporada fue finalmente su pesadilla. Los Mavs cayeron en primera ronda ante los Warrirors de Baron Davis y Jason Richardson, entrenados por Don Nelson, siendo así el primer equipo que siendo octavo clasificado derrotaba a un primero en una serie a siete partidos.

Esa derrota sepultó toda la carrera de Nowitzki, recibió el premio de MVP de la temporada cuando ya estaba fuera de la lucha por el título y se comenzó a dudar de su liderazgo. Los siguientes años fueron años deambulando por la liga, con buenos número del alemán pero malos en lo colectivo donde ya nadie confiaba en los Dallas Mavericks. Y así se llegó a los playoffs del 2011. Cuban había formado una escuadra con grandes jugadores veteranos pero sedientos de un anillo en sus carreras como Shawn Marion o Jason Kidd y los unió a los Jason Terry y Nowitzki para poder traer el primer anillo a la franquicia tejana. Le dio las riendas del equipo a todo un experto como Rick Carlisle y el resto fue historia.

Anillo o complicarse

Los Warriors han ido comandando las Finales con mano de hierro en su campo. Un 2-0 inapelable sin ningún atisbo de dudas y con unos Cavaliers que no tuvieron ninguna opción en ninguno de los dos partidos. Tras esto la visita a The Q fue más complicada con un primer partido resuelto por una canasta estratosférica de Durant en los últimos instantes salvando un partido que tenían perdido y una derrota abultada en el cuarto muestra del orgullo de LeBron e Irving.

Pero con estas se vuelve al Oracle Arena con la sensación de que todo lo que no sea una victoria por parte de los Warriors será complicarse sobremanera unas Finales que a día de hoy están más que encarriladas. Pero enfrente está LeBron James, ese jugador capaz de hacer de lo imposible cotidiano y de hacer temblar a todo una plantilla casi perfecta como son los Warriors, ya que de perder esta noche se jugarían el sexto partido de nuevo en The Q, y podría llegarse a un nuevo séptimo partido con los Cavaliers llenos de confianza y los Warriors con una presión mayúscula tras haber ido 3-0 arriba y con los recuerdos del séptimo del año pasado.

Pero estos Warriors no parece que vayan a dar opción a los Cavaliers en el Oracle, donde se han mostrado intratables y donde su juego se acentúa si cabe. En los dos partidos en la Bahía los de Tyrone Lue se han visto superado en todas las facetas y no han sido capaces de controlar esos contraataques vertiginosos que casi siempre acaban en un triple abierto. Tienen todo a favor para celebrar con su gente el que sería segundo anillo en tres años para una franquicia que llevaba mucho tiempo vagando por la zona baja de la NBA. Pero ojo que LeBron no está dispuesto a ceder tan fácilmente.

Los Warriors no dan opción

Los Warriors se anotaron anoche también el segundo encuentro de estas Finales de la NBA. Otra noche más no dieron opción a unos Cavaliers que aguantaron al principio pero que no pudieron con el empuje final de los de la Bahía. El encuentro además trajo consigo la buena noticia del regreso a los banquillos de Steve Kerr tras los problemas que le han tenido casi toda la temporada alejado de las canchas.

Curry y Durant volvieron a ser demasiado para un LeBron que consiguió un triple doble igualando con ocho a Magic como jugadores con más triples dobles en unas Finales. Curry con 32 y Durant con 33 se combinaron de nuevo para mantener el inmaculado 14-0 de registro de estos históricos Warriors que van lanzados hacia el anillo. Entre el año pasado y este los Warriors pueden batir los récords de mejor balance en regular season y mejor balance en unos playoffs de la historia.

Con este panorama los Cavaliers afrontan el primer partido en The Q con la única posibilidad de ganar para poder dar guerra todavía en estas Finales. Los de Ohio se aferran a que así comenzó las Finales el año pasado y pudieron remontarlas, pero está claro que estos Warriors son más poderosos si cabe que el año pasado y no están dispuestos a que se repita de nuevo la afrenta.