Una semana para el cierre de mercado y el caso de Julián Álvarez sigue candente todavía. La postura del Atlético es clara, sólo vende a equipos de fuera de la Liga, y el Barcelona sigue esperando que la situación se ponga a su favor tras haber pedido al jugador que haga lo posible por forzar su salida. El caso se ha enconado por culpa del Barcelona, su estrategia de negociación en plena campaña pasada con dos eliminatorias directas contra precisamente el Atlético, eliminatorias que por cierto ganó el Atlético, no gustaron nada, pero la estrategia final de intentar depreciar al jugador y hacer ofertar irrisorias a la baja han colmado la paciencia de un Gil Marín que ya no va a dar su brazo a torcer ante semejante calamidad.
Ahora la pelota está en el tejado de Julián, sus declaraciones durante el Mundial le han dejado en el vacío porque el Barcelona no ha cumplido su parte del trato de trasladar una oferta interesante al Atlético, y ahora el delantero argentino está en tierra de nadie, su única vía de salida posible es un Arsenal al que no quiere ir de ninguna de las maneras y que es el único club que de verdad apuesta por él. Por primera vez el Atlético se ha mostrado seguro de sí mismo y no ha cedido a la opción de malvender a su mejor jugador, y pese a que la prensa de Barcelona está intentado victimizar a Julián, no van a dar su brazo a torcer.
Ahora solo falta por ver si Julián acepta irse al Arsenal o definitivamente se queda en un club rojiblanco que ha hecho lo que tenía que hacer, contar con su mejor jugador y no malvenderlo por interés de un club que solo ha malmetido por detrás para pescar en río revuelto, una táctica por la que el club colchonero ya le ha denunciado ante la FIFA y al Liga. La propaganda de victimismo por parte del club catalán es incesante estos días, aunque saben que no tienen el presupuesto para pagar al delantero ni afrontar la operación a día de hoy.