Y pretenden organizar el Mundial

La final de la Copa África se disputó anoche, entre la local Marruecos y la Senegal encabezada por Sadio Mané. El triunfo fue para los segundos en al prórroga tras otro arbitraje más que dudoso para la anfitriona Marruecos, que vio como su estrella Brahim Díaz marraba un penalti en el descuento que mandó el partido a la prórroga donde se proclamaría campeona por segunda vez consecutiva Senegal. Ya durante todo el torneo el run run en torno a los arbitrajes en los partidos de Marruecos eran más que evidentes, en la propia final, el penalti inexistente pitado en el descuento hizo que el seleccionador senegalés mandara a sus jugadores a los vestuarios y provocó la invasión de campo de los propios aficionados senegaleses. Un bochorno de 25 minutos con todo paralizado que dio la vuelta al mundo dejando en mal lugar un torneo que no tiene sentido su disputa en fechas con compromisos de clubes.

Pero lo peor no es eso, lo peor es la imagen del portero suplente senegalés, batallando durante los 90 minutos mas prorroga con infinidad de recogepelotas marroquís de avanzada edad (ninguno era menor de 16 años) por la toalla de su portero titular Mendy, para poder secarse los guantes y la cara con la lluvia incesante que estaba cayendo. Una imagen bochornosa que define bien a un país, que recordemos pretende que se dispute allí la final del mundial de 2030. Inconcebible por mucho que quieran construir un estadio ex profeso para la ocasión que luego veremos qué hacen con él. Un país que ha disputado la copa en su país y cada disputa ha dado mala imagen, malas formas, y sobre todo un aroma a corrupción que es dañino para cualquier evento, y más para el más grande del mundo. Espero que la FIFA haya tomado buena nota y no se deje llevar por las plusvalías y regalías que les pueda dar el país africano, porque sería otro desastre de talla mundial que no se podría tapar de ninguna manera y, y sobre todo no hay manera de justificar una final allí.

Funcionó la extorsión

Hace poco menos de un año que Munuera Montero arbitró el famoso Osasuna Real Madrid de la temporada pasada en la que expulsó justamente a Jude Bellingham tras un insulto directo hacia su persona. Esto provocó una avalancha de indignación por parte de la maquinaria de prensa madridista, que acabó sacando los negocios privados del árbitro, acusándolo de amaño y de doble interés en contra del club, lo que llevó a una investigación hacia él como si de un criminal se tratara (y su correspondiente exclusión durante ese tiempo para no poder designado para ningún partido). El propio árbitro denunció hasta amenazas a su propio hijo menor durante este tiempo en el que no podía ni acompañarlo al colegio si quiera.

Pues bien. casi 365 días después de aquello, Munuera fue designado para arbitrar la final de la Supercopa de España 2026, un partido que le vino grande desde el principio y donde claramente favoreció en todas las decisiones a un Madrid que estaba esperando lo que ellos consideran cualquier mínimo agravio para volver a sacar toda la campaña con todo hacia él de nuevo. No pudo ser ya que más no les pudo ayudar el árbitro, permitió de todo a Álvaro Carreras, con entradas criminales sin sanción, permitió una entrada de roja de Asencio sobre Pedri en la que no vio siquiera amarilla, y permitió que los blancos pararan constantemente el juego blaugrana en la primera parte sin sanción alguna, y si marcó como roja directa una entrada de amarilla a de Jong en los últimos instantes.

El colofón llegó con el descuento de la primera parte, donde permitió el ataque que originó un córner (que no era córner, era falta de Bellingham sobre Eric García) que a la postre sería el empate a dos de Gonzalo con el tiempo cumplido (más el añadido de un minuto más por gol blaugrana cumplido también). Un arbitraje que le deja ahora en tierra de nadie, ya que no v a recibir apoyo del Madrid tras la correcta expulsión a su 5, ni del resto de equipos que han visto que ha sucumbido a la presión madridista y se alista al grupo de Gil Manzano y Soto Grado como el jugador número 12 del club blanco, más Mateu Lahoz como comentarista de un Movistar que ha perdido el norte y la dirección en las retransmisiones. Un árbitro que ha sucumbido al sistema, y del que hoy no se le va a criticar pese a tener una actuación bochornosa, pero como es a favor no hay campaña en su contra. Lo dicho mensaje recibido por parte de Munuera.