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No hay respeto

El gigante Amazon se ha hecho con los servicios de retransmisión de la NBA. La plataforma de streaming da un paso más en su oferta y se lleva uno de los productos más demandados del mundo. En nuestro país llevábamos décadas con los partidos a través de Canal +, más tarde Digital + y finalmente Movistar +. Y si había un denominador común de todo era su comentarista, el eterno Antoni Daimiel, una eminencia del baloncesto que nos acompañaba noche tras noche en las largas madrugadas de partido.

Pero con la compra de Amazon esto ha cambiado, la figura de Daimiel ha sido ninguneada (con una oferta indigna de una carrera como la suya), y han metido un equipo de comentaristas nuevo, prescindiendo quizás del mejor locutor a nivel nacional. Una falta de respeto, de galones, y sobre todo de sensibilidad por parte de la plataforma que ha hecho que entre con mal pie en los salones de casa españoles y que haya perdido cierta magia la competición sin nuestro locutor favorito. Una falta que hace que los partidos no se vean de la misma manera.

Una auténtica lástima prescindir así de una leyenda de nuestro país, de manera unilateral, y estando todavía en activo. No se entiende esta decisión que habría hecho el desembarco más suave y sobre todo más ameno para los fans del deporte de la pelota naranja. Otro nuevo paso de las nuevas modas para captar a un público joven que no tiene el seguimiento ni el fanatismo que su generación anterior. Una pena vivir en estos tiempos donde 30 años de carrera al más alto nivel no se haya respetado. Para mi siempre habrá un hueco para Antoni y sus locuciones divertidas y llenas de anécdotas y noticias de última hora. Una opinión que siempre se debe tener en cuenta a la hora de hablar de basket en este país.

Miedo a Wembanyama

Primera semana de temporada en la NBA y por muy pronto que parezca, parece que hay ya algunas certezas. Los Thunder siguen siendo el equipo a batir, con un anillo bajo el brazo y un año más de experiencia son incluso más peligrosos que antes. Los Warriors, Bucks y Lakers han dejado demostrado que dependen en exceso de sus estrellas lo que hace que en series largas lleven las de perder ante equipos con banquillo. Los Rockets están todavía encajando la pieza de Durant y los Nuggets están como siempre a medio camino de aspirante serio o simple contender, cada vez más lo segundo que lo primero. Pero si algún equipo ha sorprendido de verdad en este inicio son los Spurs. Con un Wembanyama imperial, totalmente recuperado de su trombo que le mantuvo los últimos meses de la temporada fuera, el unicornio de la NBA está dejando unos números espectaculares en pocos minutos en pista, mostrando una superioridad que solo se intuía el año pasado pero que ya se ha confirmado. Un dominio que ha llevado a la franquicia tejana a un 4-0 de inicio incontestable, y lo más peligroso, con la sensación de no haber llegado a todo su potencial.

Tras 22 años seguidos sin faltar a la cita de playoffs (récord absoluto de la NBA) los Spurs llevaban 3 años de ausencia, pero parece que tras una buena gestión en los despachos (mas la fortuna de ese pick 1 en el draft) se han rearmado y han vuelto a construir un equipo capaz de todo. Quieren ser ya aspirantes y un serio escollo para los Thunder, aún queda mucha temporada y la salud de Wembanyama no ha sido excesivamente boyante en los años que lleva en la liga, pero si se mantiene sano con una carga moderada de minutos como hasta ahora, llegado el momento pueden ser un equipo temible, con un jugador temible en ambos lados de la cancha especialmente en defensa, donde en sus tres primeros partidos registró él solo 18 tapones, más que 27 equipos de la NBA. Un dominio incontestable que está también reflejándolo en ataque con mucha superioridad, tanto en rebote ofensivo como en puntos en la pintura. Y eso que no está tirando casi de tres, otra de las amenazas que tiene este jugador del futuro que pretende dominar la mejor competición de baloncesto del mundo. Queda mucho pero estos Spurs han llegado y parece que para quedarse.

Traspaso bomba

Todavía colea el eco del traspaso del año, y veremos si de la historia. Lo nunca visto, una superestrella, en su mejor momento de edad, contento en la franquicia que lo seleccionó en el draft, reciente finalista de la NBA con el equipo, siendo la cara visible de la franquicia y de la liga por juventud y calidad, siendo traspasada sin previo aviso al límite del cierre de mercado y con una sensación de mercantilización del jugador que empaña la liga.

Luka Doncic llevará su talento a Los Ángeles, para jugar para los Lakers y ser la cara visible del equipo en la cada vez más cercana retirada de LeBron James. Un movimiento que hace a priori ganador del trade a los angelinos que se aseguran una superestrella con 27 años para liderar su equipo los próximos diez años al máximo nivel. Los Mavs, han intentado maximizar los dos tres años del equipo que habían conformado, yendo a por el anillo ahora, quemando cualquier nave de reconstrucción o de futuro con este intercambio. Muy arriesgado, y más en una conferencia donde los Thunder dominan con puño de hierro con uno de los núcleos más jóvenes de la liga, además de los Nuggets del mejor jugador de la liga Nikola Jokic.

La afición tejana está desolada, no entiende nada y está pidiendo explicaciones a la directiva y dueños del equipo. Una situación que no tiene buena pinta en una franquicia que se acostumbraba a hacer bien las cosas, y sobre todo a tratar bien a sus estrellas, intentando conservarlas al máximo. Los Lakers ahora por su parte, al haber perdido a Anthony Davis, deberán buscar una referencia interior con la que ayudar a James y Doncic para no malgastar los últimos coletazos de James, y tratar de luchar desde ya por el ansiado anillo que iguale a los Celtics como lo máximos ganadores. Pero están en el buen camino y tienen a la pieza ganadora quizá la más codiciada de la liga a día de hoy.

Y ya van 18

Noche histórica para los aficionados de los Celtics la de anoche, su victoria sin paliativos antes los Mavericks suben el entorchado número 18 a lo más alto del TD Garden, para situarse de nuevo como la franquicia con más trofeos de la NBA en solitario de nuevo. Un título merecido, en el que han sido intratables de principio a fin, y que la inesperada derrota de unos Nuggets que llegaron cansados, que estuvo más despejada de lo previsto. Un parcial de 16-3 en estos playoffs, perdiendo un solo partido a domicilio en todo el camino, dan buena cuenta de la superioridad que han mostrado los de Mazzula. Un equipo en toda regla donde todos han aportado, se han sobrepuesto a la falta de Porzingis durante casi toda la postemporada, y que han finiquitado todas sus series por la vía rápida.

Tatum y Brown ponen fin a varios años de morir en la orilla a punto de saborear la gloria, Al Horford, se desquita y no va a sobrepasar a Karl Malone como el jugador con más partidos en playoffs sin haber ganado un título, Joe Mazzula a sus 35 años se erige como un entrenador a tener en cuenta para sembrar una dinastía en la NBA, y sobre todo Brad Stevens, el arquitecto en los despachos que ha primero entrenó al equipo y que ahora ha construido este bloque impenetrable que ya tiene su primer anillo desde 2008 y el segundo desde 1986. Demasiado tiempo para una franquicia acostumbrada a ganar constantemente.

Jaylen Brown ha sido nombrado el MVP de las finales (ya lo fue también de la final de conferencia ante los Pacers), ratificando su mejor temporada desde que llegó a la NBA. Un salto de madurez tras haber recibido muchas críticas tras la firma del mayor contrato en la historia de la NBA (superado poco tiempo después por Anthony Davis con los Lakers), que se ha sobrepuesto a todo y que ha sellado unos playoffs y una finales perfectas. Sin alardes excesivos pero haciendo todo lo que el equipo necesitaba y apareciendo en los momentos difíciles de los partidos. Especialmente en el tercer partido en Dallas, provocando la sexta falta de Doncic sellando así prácticamente la puntilla a la serie. Tiempo de disfrutar del triunfo y apuntillar las pocas debilidades de un bloque que parece imbatible a día de hoy tras el volantazo pegado en verano.

Vivan las defensas

Si algo nos ha dejado en común las series de semifinales de Conferencia que llevan ya dos partidos es la importancia de la defensa. Tanto los Timbrewolves como los Knicks, han dado una buena muestra de ello en los dos primeros partidos, dejando la mitad del trabajo hecho de la serie. Unas exhibiciones, en especial la de los de Mineapólis, que han hecho que el actual campeón y máximo favorito al título (con permiso de los Celtics) haya recibido dos sonoros revolcones en casa y les ha dejado con un balance actual de 6-0m en estos playoffs. Una maravilla cimentada en el extraordinario rendimiento de Anthony Edwards en ambos lados de la cancha, y al trabajo de los interiores Towns y Gobert para minimizar (ya que detener no se puede) al imparable Jokic.

De momento la jugada les ha salido bien, parece además que están más frescos (la batalla de los de Colorado ante los Lakers les ha podido dejar el tanque de gasolina mas vacío de lo que se pensaba) y con una inercia ganadora muy difícil de revertir ahora mismo. Llevan mucho esperando un momento así y no parece fácil hacerles bajar de ahí (aunque los Nuggets todavía pueden levantarse y decir su última palabra en esta serie). Igual que los Knicks, que tras una ajustada serie ante sus archirrivales los 76ers, llegan con el tanque justo, hay que ver como son de graves las molestias de Anoubi y de Brunson, pero que con una defensa asfixiante están 2-0 por encima de los siempre peligrosos Pacers.

Thibodeu, que ha exprimido a la plantilla durante toda la temporada, de momento está aguantando el tipo gracias en parte al nivel de Brunson, y a una defensa muy sólida que hace que rascar un partido en el Madison sea cada vez más difícil (de 5 en estos playoffs, solo han perdido uno). También con una tendencia ganadora, que ha impregnado además a todos los aficionados de un espíritu que hacía mucho que no se veía en Nueva York, cada vez más famosos están yendo al estadio, aprovechando el buen momento del equipo. Mientras sigan ganando, las piernas aguantarán en defensa, habrá que ver si en Indiana les alcanza, o el esfuerzo titánico en el segundo les sale muy caro y la serie vuelve a estar igualada.

Lo que se viene

Con el barrido que protagonizaron ayer los Timberwolves ante los Suns, el panorama de la segunda ronda en el Oeste pinta espectacular. El ganador del Nuggets-Lakers, que previsiblemente finiquitarán los de Colorado esta noche en su cancha, se enfrentará a los de Minnesota. Una serie apasionante, con para mi gusto la final anticipada del Oeste, los dos equipos más poderosos, con equipo más profundo y peligroso, pese a que los Thunder quedaron los primeros estos dos equipos en una serie a 7 partidos creo que son a día de hoy superiores a los de Oklahoma. El enfrentamiento tiene de todo, un Murray-Edwards, Towns-Jokic, el mejor equipo defensivo con Gobert de bandera, ante el equipo más coral ahora mismo de la NBA en ataque. Una serie apasionante con los Nuggets con factor cancha ganado, pese a tener el mismo récord, pero con ventaja por haber sido mejores en los duelos directos.

Además, tal como han empezado en la primera ronda, se ve que ambos equipos llegan en perfecta forma para una serie al máximo de las capacidades, con mucha confianza por parte de ambos, y con los Nuggets defendiendo su corona de campeones. El cómo están ganando a unos Lakers engañoso, un equipo que pese a pasar por el play in, es muy difícil de ganar, da buena muestra de que los de Malone han cogido velocidad de crucero para el tramo importante de la temporada, y que los secundarios, Porter Jr o Gordon, están aportando a un nivel muy alto. Pero los Wolves no se quedan atrás, han barrido a unos Suns que si bien es cierto no están para competir contra plantillas profundas y piernas jóvenes, si que pueden ganar un partido cualquiera con todo el talento que atesoran. Pero se han visto superados en todos los partidos y se han ido sin ganar ningún partido en la serie.

Es el momento perfecto para ver cómo están estos Wolves a día de hoy. Si de verdad han dado ese paso hacia adelante, especialmente un Edwards que ha tirado definitivamente la puerta abajo, y como está Towns tras algún problema físico en el tramo final de la regular season, o si no van a ser rival para un equipo más hecho y que está ya acostumbrado a competir en estos momentos. Los Nuggets además han conformado un quinteto en muy buena edad para continuar dominando y no parece que tengan muchos puntos débiles. Una serie bonita, con el gran campeón y un serio aspirante a quitarle la corona y el trono en los siguientes años. Dos proyectos distintos, pero con un mismo objetivo que todos esperemos que se resuelva en el máximo número de partidos posibles pro el bien de la serie y del espectáculo.

Otro proyecto nulo más

Kevin Durant, un jugador generacional como pocos ha habido, quizás la mejor arma ofensiva de la historia de la NBA, un hall of fame de manual, que no ha sabido gestionar una carrera que va a ser mucho menos «glamurosa» de lo que debería por un carácter indolente que siempre le ah penalizado, incluso cuando estaba en la cima llevando a los Warriors a dos anillos consecutivos siendo el MVP de ese equipazo plagado de estrellas.

Desde su llegada a la NBA se vio que era un jugador diferente, viviendo la última temporada de los Sonics en la NBA se proclamó sin discusión como Rookie del año, y forjó, merced a los espectaculares picks de la dirección de los nuevos Thunder, uno de los equipos más prometedores que se recuerdan. En ese equipo estaban a parte de KD, Westbrook, James Harden, Gerald Green y Serge Ibaka. Casi nada. Un auténtico equipazo que cambió la pieza de Green por Perkins para optar por un anillo que acariciaron ante los Heat de LeBron y Wade, pero que Harden dinamitó para mal de los Thunder al no rendir por no asumir su rol de sexto hombre y tener la mente en los Rockets donde finalmente recalaría al término de esa temporada.

Luego, la dinastía de los Warriors, a los que forzó a un durísimo séptimo partido que acabó perdiendo, unido a su deslealtad a Westbrook (al que llegó a confirmar su continuidad en Oklahoma en una cena íntima que no acabó cumpliendo) le hizo ser el villano de la NBA durante una época. Una fama que borró de un plumazo con su rendimiento en playoffs, siendo el factor diferencial para recuperar la corona para los de la Bahía tras su estrepitoso batacazo en las anteriores finales ante los Cavs.

Pero tras su sonada ruptura con intento de agresión por parte de Draymond Green, y su ruptura del talón de aquiles, firmó por un proyecto nuevo en los Brooklyn Nets, pero de nuevo eligió mal a sus compañeros de viaje, y junto con Kyrie Irving y con James Harden de nuevo fracasó en su asalto a un nuevo anillo. Tras el desembarco de todos se marchó a unos Phoenix Suns al alza, finalistas el año anterior de la NBA y nada está saliendo como se esperaba. Ni siquiera un verano movido, con movimientos arriesgados como fichar a Bradley Beal para forjar un nuevo big three. Pero las lesiones y la 0 cohesión de un equipo que no ha jugado nunca como equipo con el potencial que tiene, ha dejado de momento un bagaje de 2-0 a favor de los Timberwolves en la primera serie de playoffs, al borde de la eliminación, con muy malas sensaciones para los de Arizona en ambos partidos. Y todo esto con un Kevin Durant camino de los 36 años ya.

Movimientos extraños

La NBA ya ha coronado los Nuggets como campeones del 2023 y se ha abierto el mercado de traspasos de nuevo de cara al siguiente curso. Ya ha tenido lugar la ceremonia del draft, sin sorpresas con Wenbayama como número 1 por parte de los Spurs, y los equipos ya han realizado los primeros traspaso. Y no por ser los primeros son poco interesantes o trascendentes. Los Phoneix Suns se hacen con Bradley Beal en lo que les convierte en el frontcourt más anotador y más acaparador de balón posible con todas las ventajas y desventajas que ello conlleva. Mucho desequilibrio para una plantilla que ya evidenció problemas de cohesión y de jugadores de banquillo en la eliminatoria definitiva ante los a la postre campeones Nuggets.

Los Warriors se hacen con Chris Paul en sus filas, un jugador cuyos mejores años ya han pasado y que su velocidad ha bajado dos revoluciones, provocando que los Suns no quisieran contar con él mas debido a que ralentizaba demasiado el juego. El problema en los Warriors es que va a tener que imprimir incluso más velocidad que en Arizona, y sus posibilidades de dar minutos de calidad el poco tiempo que Curry pase en el banquillo determinará si se ha sabido acoplar a su nuevo rol. Este supone el enésimo intento de Paul de conseguir el primer anillo de su carrera después de haber jugado ya en hasta 5 franquicias sin éxito quedándose siempre sin el premio final.

Y por último y quizás el más sorprendente de todos ha sido la llegada de Porzingis a los Celtics, a priori buen refuerzo, pero a costa de Marcus Smart. El base/escolta de 29 años deja toda una carrera en los Celtics, siendo el verdadero corazón y bastión defensivo del equipo (hace un año fue el mejor defensor de la NBA). Acabará jugando en los crecientes Grizzlies que dependen todavía de las posibles sanciones a Ja Morant para ver si van a poder competir este año. Porzingis refuerza el juego ofensivo interior de los Celtics e intentará abrir el campo para las penetraciones de Brown y Tatum y ser un arma ofensiva poderosa para los verdes. Mucho movimiento a priori dudoso que tendrá que demostrar que las franquicias que apostaron por ellos no se equivocaron, y dejar un recado a sus anteriores equipo dejando claro el error que cometieron.

Gloria para Denver

43 años después de expansión de la NBA con los equipos provenientes de la ABA (al intuir la adhesión los Denver cambiaron el nombre de Rockets por Nuggets para no tener problemas con el equipo de Houston) los Nuggets se han proclamado campeones de la NBA. Un premio justo y merecido ya que han sido el mejor equipo de la temporada regular y el mejor equipo de los playoffs sin discusión ninguna. Han cosechado un balance final de 16-4 que es el mejor balance desde los Lakers de Shaq y Kobe y han dejado por el camino a los alicaídos Timberwolves, a la conjunción de estrellas de los Suns, barrido sin discusión a los renacidos Lakers y finiquitado sin miramientos a los pujantes y sorprendentes Heat. No han dado opción a ningún contendiente, no han estado por detrás en ninguna serie y sólo han cedido un partido en su estadio en todas las series. Una muestra de la solidez y de la seriedad que han mostrado en su camino al primer anillo de la franquicia.

Si hay que destacar a alguien en este camino es a Nikola Jokic. El pívot serbio ha demostrado todos los fundamentos que hay que dominar en el baloncesto. Ha dado un clínic en cada partido de cada serie, promediando casi un triple doble en todas las series disputadas. Su superioridad ha sido abismal respecto a cualquier rival y ha puesto en entredicho la elección de MVP de la temporada regular de Embiid, no se lo dieron a él ya que sería el tercero seguido (hecho que sólo han conseguido Bill Russel, Wilt Chamberlain y Larry Bird) pero fue merecedor absoluto. Quién lo iba a decir cuando los Nuggets en el lejano 26 de Junio de 2014 le seleccionaron en la posición 41 del draft (elección que ni se televisó ya que en ese momento pusieron un anuncio de Taco Bell mientras era seleccionado) la carrera que iba a tener un jugador atípico en todos los sentidos en la NBA. Su cuerpo nada musculado, su físico lento y torpe en principio, pero que ha dado una nueva lección y ha llevado a una franquicia perdedora como Denver al olimpo de la NBA.

Mención especial a todo el trabajo del equipo también, con un Jamal Murray excepcional tras un año lesionado de gravedad, un Aaron Gordon que ha encajado y ha sabido aprovechar la facilidad de visión y pase de Jokic para anotar canastas fáciles bajo el aro con simples cortes en la zona que daban mucha vida al equipo, un Porter Jr que también volvió tras varios problemas musculares la temporada pasada y que han hecho que sea un equipo sin fisuras, muy difícil de meter mano y que ya ha entrado en la historia tras 43 largos años, el equipo que más ha tardado en ganar un anillo por primera vez hasta hoy (hay muchos equipos que si algún día lo ganan le superarán como Clippers, Magic o Suns). Jokic habrá sido el MVP de la final, pero todos y cada uno de los miembros del roster han sido partícipes activos de este anillo que da fuerza a franquicias outsiders de que si hacen las cosas bien se puede tocar la gloria.

Séptimo en el Garden

Esta madrugada en Boston se juega el determinante game 7 en la NBA para acceder a la gran Final. Los Denver Nuggets esperan al vencedor de la serie entre Miami Heat y Boston Celtics que hace unos días parecía decidida con el sorprendente 3-0 a favor de los de Florida, pero que Boston, con una canasta de White mediante salvadora, han sabido igualar para decidir el último en un TD Garden que estará a reventar para rematar una machada nunca vista, remontar un 3-0. Nunca en la historia se ha levantado una serie así, y los Boston sobrevivieron en el sexto con una jugada milagrosa tras haber dominado cómodamente todo el partido. Los Jays están dando su mejor versión en los últimos tres partidos, tras haber sufrido un bajón muy fuerte en números y rendimientos al comienzo de la serie, especialmente Tatum, metrónomo de estos Celtics que ya se están acostumbrando a jugar siempre al filo de la navaja. Ya superaron a Philadelphia en el séptimo tras ir perdiendo la serie 3-2, y e año pasado ganaron los dos séptimos que tuvieron que jugar ante Milwaukee y Miami otra vez.

Por su parte los Heat, con los que nadie contaba al quedar octavos y jugar play in, han sido la gran sorpresa de esta postemporada. El nivel de Jimmy Buttler ha sido excepcional dejando a los favoritos Bucks (con lesión de Antetoukompo mediante) en la estacada. Spoelstra dio con la tecla los tres primeros partidos, pero está viendo como los Celtics le están devolviendo todo con su misma fórmula, mucha defensa, juego colectivo e intensidad. Su postemporada ha sido maravillosa, por mucho que la remontada afee y mucho el resultado final. Nadie contaba con ellos, y por momentos han estado pisando las finales que ya visitaron en la famosa temporada de la burbuja de 2020 donde cayeron ante los Lakers. La presión por perder es muy grande, la sombra de la remontada final puede ser demasiado pesada para un equipo que se crece también en lo adverso, que en los momentos calientes juega mejor y que ha demostrado que no le teme a nadie y que puede dar el susto final a unos Celtics que se quedaron el año pasado a las puertas de la gloria en la Final y que parece que tras casi estar eliminados han olido sangre y van a por todas. Que nadie se pierda el partido porque promete ser apasionante.