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Segundo sin Kawhi

Las peores noticias para los Spurs se han confirmado. La lesión de Leonard le apartará con casi total seguridad del segundo partido de esta noche. Un partido fundamental ya que un 2-0 a favor de los Warriors sería una losa muy difícil de levantar. Tras la jugada con Pachulia en la que sólo el Georgiano sabe si puso aposta el pie para la torcedura del alero, los de Popovich perdieron a su mejor jugador y referente en un partido el el que estaban dando un repaso en el Oracle.

La historia tras la lesión fue una remontada espectacular de unos hasta entonces desdibujados Warriors y que verán como los Spurs no pueden contar por lesión ni con Parker ni con Kawhi. Sería la novena serie de las últimas once en las que los Golden State se enfrentan a un rival con mínimo un titular lesionado. Demasiada ventaja para un equipo que dos finales consecutivas de la NBA y se ha reforzado con el mejor agente libre del mercado.

De todas maneras si alguien puede levantar al equipo en esta situación ese es Popovich. El míster es capaz de dar una vuelta a su banquillo y encontrar una solución y poder llevarse un partido inesperado. Ya demostraron que pueden secar a los Warriors y sólo la sorpresa de perder a su mejor jugador despistó a un equipo que hasta entonces había sido capaz de anular al mejor ataque de la liga. Partido estratégico el que nos espera esta noche y que marcará mucho el devenir de una serie que en su primer partido ya ha estado llena de polémica.

James y Curry a lo suyo

Otra postemporada más y ya van tres los Warriors y los Cavaliers están arrasando, tras barrer a Pacers y Blazers respectivamente en primera ronda, ya han situado el 2-0 en semifinales de Conferencia, dejando claro que quieren ser por tercer año consecutivo Finalistas de la NBA, algo que no ha ocurrido nunca en la historia y que brindaría a los de la bahía una venganza por el 3-1 remontado por parte de los de Ohio.

James ha vuelto a ponerse en modo imparable, dando exhibición tras exhibición y jugando más minutos que en temporada regular. Los Cavaliers pese a las dudas de los dos últimos meses de competición llegando incluso a perder la primera plaza de la Conferencia en favor de los Celtics, han vuelto a su versión más arrolladora y no se ve ningún rival que pueda plantar cara en la Conferencia Este a estos Cavaliers a día de hoy.

Por su parte los Warriors han vuelto a conseguir el mejor récord del año, y por si fuera poco, sus máximos rivales los Spurs han perdido a Tony Parker por lesión para el resto de playoffs. La vuelta de Durant tras su lesión y una buena versión de Curry (habrá que ver si en el tercer año por fin rinde a su nivel en las Finales) les hacen máximos favoritos a todo.

Personalmente estoy deseando que este duelo se repita, y en caso de repetirse me encantaría que se llegase a otro séptimo partido, que se volvería a disputar en el Oracle Arena y si el año pasado ya fue el partido más retransmitido y con las entradas más caras de la historia, no quiero ni imaginarme lo que podría suponer otro.

“The Defeat”

Los Angeles Lakers son quizás la franquicia más glamurosa de la NBA. Siempre ha contado con grandísimos jugadores que además han explotado su imagen y la de la franquicia de sobremanera. Los éxitos casi siempre han acompañado a los de púrpura y oro, pero si hay algún momento que tienen atravesado a lo largo de su historia es quizás ese 5 de Mayo de 1969, ese día se conoce como the defeat (la derrota) por el público de la NBA en general y todavía a día de hoy sigue levantando ampollas entre los que lo vivieron.

Para ponernos en escena hay que recordar que estamos hablando del séptimo partido de la Final de la NBA, partido en el Forum y que enfrentaba a los Lakers contra los Celtics. Esos Celtics ya habían ganado hasta en cinco finales a los angelinos, la tiranía de un Bill Russell, que llevaba diez anillos en doce años de carrera, les tenía maniatados. Pero ésta era la última temporada del center como profesional, ya estaba algo más lento y no era tan determinante como antaño. Esto unido a que ese año los Lakers habían conseguido fichar a Wilt Chamberlain hicieron que las esperanzas angelinas se llenaran y más con el séptimo aprtido, el que definía el título en su casa.

Por aquel entonces el dueño laker era Jack Kent Cooke, y estaba tan seguro de la victoria que había llenado el techo del pabellón de globos con una red para soltarlos en cuanto se pitara el final del partido para celebrar, además había llenado los asientos de panfletos sobre el recorrido que iban a hacer para celebrar el título por las calles de Los Ángeles en cada asiento del Forum. Pues bien, esos panfletos llegaron a las manos de los jugadores Celtic, que se conjuraron para aguar la fiesta angelina.

Y efectivamente así fue, los Celtics derrotaron a los Lakers por sexta vez, aguaron la fiesta a Jack Kent Cooke y cerraron así una hegemonía ganadora de once anillos en trece años, la dinastía más ganadora del deporte estadounidense. De nada sirvió el magnífico triple doble de Jerry West en ese partido, que además le valió para ser MVP de las Finales, la primera y única vez que un jugador del equipo perdedor se lleva el trofeo. Los Lakers tardarían mucho tiempo en cobrarse la venganza de aquella derrota, una derrota que como reconoce Jerry West a día de hoy, todavía no ha superado mentalmente.

Curiosas Finales del 1975

Los Warriors ahora mismo son el equipo más dominante de la NBA. Ya el año pasado batieron el record de victorias en regular season, cuentan con el actual MVP Curry y este año han sumado a demás al mejor agente libre del mercado, Kevin Durant. Pero no siempre fueron buenos tiempos para los de la bahía de San Francisco, hasta el anillo de 2015 sólo habían ganado otro, el de 1975 y en una de las más curiosas circunstancias posibles.

Los Warriors de 1975 no eran ni por asomo el equipo favorito al título, es más, los expertos sólo contaban con que llegarían a postemporada. Pero poco a poco fueron eliminando (con mucho sufrimiento y una pizca de suerte todo hay que decirlo) a todos sus oponentes hasta presentarse en las finales frente a los Washington Bullets de Elvin Hayes y Wes Unseld. Eran tan pocas las expectativas de que el equipo llegara a la Final, que su pabellón para aquellas fechas ya había sido reservado para otro evento, que coincidía con el cuarto partido de las Finales. Por lo que el comisionado de la NBA propuso a los Bullets cambiar el formato de la serie de un 2-2-1-1-1 a un novedoso 1-3-2-1-1, empezando los Bulets la serie fuera pero teniendo luego tres partidos consecutivos como locales, algo que el técnico capitalino K.C Jones se negó quizás por superstición, dejando finalmente el formato de la serie en 1-2-2-1-1.

La serie por tanto comenzaría en la capital americana, y los Warriors con Rick Barry a la cabeza remontaron 14 puntos de desventaja pra llevarse el primer envite de la serie. Con esto ahora la serie viajaba a San Francisco, y lo que pocos saben es que teniendo su estadio libre la plantilla decidió jugar los dos envites en el viejo Cow Palace, un estadio obsoleto pero que los jugadores locales le tenían gran cariño ya que afirmaban que sus aros eran muy agradecidos con ellos. Fantasía o realidad lo cierto es que los warriors se llevaron los dos partidos y barrieron en el cuarto a los Bullets. Nunca se sabrá que hubiese pasado de haberse jugado la Final con el formato original, pero lo ceirto es que los Warriors dieron una de las mayores sorpresas de la historia de la NBA.

Correctivo Warrior

Paliza seria la de anoche por parte de los Warriors a los Cavs. En el día de Martin Luther King los de la bahía hicieron una primera mitad prácticamente perfecta que finiquitó un partido que tuvo muy poca historia. La gira larga por el Oeste se les está atragantando a los Cavs y el de ayer fue un tropiezo más en el camino. No es de gravedad, perder frente a los Warriors en el Oracle era previsible, pero no de la manera que lo hicieron, desdibujados y con poca capacidad de reacción.

Ya no se van a volver a encontrar salvo que ambos equipos lleguen a la Final de la NBA, cosa que parece lo más probable, y las conclusiones que se puedan sacar de este partido para nada servirían en esas hipotéticas finales, pero los Warriors llegaban con sed de venganza tras su derrota en Cleveland en navidad y querían mandar un mensaje a la liga, y vaya si lo han conseguido. Entre Durant, Curry y Thomson en ataque y Green (del que ya su estilo sucio empieza a rayar lo antideportivo) en defensa se merendaron a los actuales campeones y principales rivales a batir.

Los Cavaliers saben que queda mucho trabajo por hacer todavía, la llegada de Korver que todavía no ha acabado de apdaptarse debe notarse, y sabemos que Lebron suele acabar la campaña y llegar a los playoffs como un avión, por lo que es normal que no esté en su versión más monstruosa, está controlando los tempos de la temporada y pasados los playoffs llegará su mejor versión, esa que fue capaz de levantar un 3-1 en contra ante los Warriors y dar el primer título de la historia a los Cavs. Bonitos duelos nos esperan en caso de que ambos lleguen a las Finales.

El renacer de Wade

Dwyane Wade vuelve a sus orígenes, a su Chicago natal tras toda su carrera en la soleada Miami, donde era considerado el rey de la ciudad. Pero finalmente este verano la directiva de Miami no realizó una oferta decente por el escolta que enfadado decidió salir al mercado. Poniendo punto y final a su etapa en Florida donde llegó a ser el mejor jugador de la liga y quizás el mejor jugador de la historia de la NBA sin un MVP de la temporada.

Si las lesiones le hubieran respetado más hablaríamos de uno de los más grandes de la historia, de un jugador que prácticamente solo levantó un 2-0 desfavorable en las finales de 2006 frente a los Mavericks para acabar haciéndose con el anillo en lo que es considerada la mejor actuación individual en unas finales llegando a promediar 34,7 puntos a lo largo de los seis partidos de la serie y siendo nombrado MVP de las Finales.

En ese momento la NBA era suya, estaba en su mejor momento y se preveía que dominaría a sus anchas, pero comenzó su calvario con las lesiones  que impidiero que se viera su mejor versión con consistencia privándole de haber conseguido algún MVP de la temporada regular. Luego decidió unir a su proyecto a LeBron y Bosh para adquiriri títulos colectivos en vez de individuales demostrando su madurez. Ahora tiene un nuevo comienzo en su ciudad natal, sin su explosividad de antaño pero con una inteligencia más desarrollada y un mejor entendimiento del juego que todavía le siguen haciendo muy peligroso para el rival.

LeBron ya con los más grandes

Con su exhibición durante estas Finales a LeBron ya se le puede considerar el mejor alero de la historia de la NBA, por encima incluso de Larry Bird. Sus números a lo largo de toda su carrera no engañan, ha ido cambiando a sus detractores en admiradores (yo el primero) con un dominio de los partidos en ambos lados de la cancha difícil de ver. Se trata de un alero de 2,06 que puede jugar en las cinco posiciones y lo que es más inverosímil todavía, puede defender a las cinco posiciones también, ninguneado para el premio a mejor defensor del año en dos ocasiones ha mejorado cada campaña en algo de su juego hasta llevarlo a unos niveles insospechados.
 
Cuando se le ve jugar y comienza una penetración todo el mundo sabe que acabará en canasta y eso es algo que sólo los más grandes consiguen, ha mejorado muchísimo su tiro de larga distancia desde que entrara con 18 años en esta competición y sus números de carrera están muy cerca de ser un triple doble. Quizás el hecho de ser tan insultantemente superior físicamente al resto hace que se le resten méritos, pero su lectura del juego, y de los momentos de los partidos es casi perfecta. Domina todas las virtudes del baloncesto, pase, tapón, rebote, penetración, tiro de larga distancia, robo, quizás el único pero que pueda tener es que no sea un asesino en ataque, pero no conozco a ningún jugador de ese estilo salvo Jordan o Bryant que siendo tan letales en ataque sean fiables en defensa, incluyendo a Curry en este segundo grupo que ha dejado que Thomson defienda a Irving durante las finales y el ha sido defendido con éxito por James en muchos momentos.
 
Ha mejorado además su acierto en los minutos finales de los partidos, algo que también le achacaban, además de no perderse prácticamente ningún partido y seguir siendo de los jugadores que más minutos juegan durante cada regular seasson. Esta victoria en las finales además borra de un plumazo su 2 de 6 que llevaba hasta entonces en las Finales y firmando así la venganza de la derrota del año pasado ante los Warriors de un Curry con el que no guarda ningún tipo de buena relación. Se lo merecía un jugador que todo lo que ha hecho desde que llegó a la NBA ha sido para mejorar y alargar una carrera que a día de hoy parece muy lejos de acabar.

El Rey sigue creyendo

Lejos de venirse abajo tras la dura derrota en el cuarto partido en casa, LeBron ha realizado junto a Irving la mejor actuación de un dúo en las Finales de la NBA. Cuando todo parecía en contra, la serie 3-1 desfavorable, en un Oracle Arena a reventar para ver campeones a los Warriors, James decidió alargar la serie y llevársela a Cleveland para intentar forzar un séptimo que ya sería de infarto.
 
Es cierto que la baja desde el inicio de Green era sensible, pero los Warriors aguantaron el tipo hasta que un choque entre J.R. Smith y Bogut acabó con el australiano retirado del partido y veremos si de la serie. Esta baja en la pintura si que fue definitiva para que Irving (41) y James (41) decantaran el partido para los visitantes. Esta victoria llena de moral de nuevo a los Cavs que se veían en el abismo y ahora mismo saben que está en su mano forzar el séptimo y buscar la machada de levantar un 3-1 en contra.
 
En el cuarto encuentro el equipo de Cleveland notó el cansancio al solo haber dos días de descanso, pero esta vez habrá tres de nuevo y los titulares, a los que Lue está exprimiendo al máximo, podrán llegar en plena forma. Cuando parecía sentenciado el título ya en favor de los Warriors el Rey nos brinda con una nueva muestra de que nunca se da por rendido y es el competidor más voraz a día de hoy de la NBA. Larga vida al Rey.

Así Curry no es MVP

Ya lo decía el gran Antoni Daimiel durante la retransmisión del tercer partido mientras ponían las estadísticas en las finales de Stephen Curry que con esos número era muy difícil ser nombrado MVP de las finales(en caso de que gane Warriors claro). Y es que ya el año pasado el 30 tuvo una actuación discreta en las finales que su equipo acabó ganando y fue Iguodala el que sostuvo al equipo llevándose finalmente el premio. Nadie duda de la calidad de Curry pero es cierto que todavía no ha tenido un partido extraterrestre de los suyos en las finales. Sus porcentajes son malos y se está cargando mucho de faltas en los primeros cuartos condicionando así sus minutos.
 
Y eso que en frente no tiene a un gran especialista defensivo, la defensa de Kyrie Irving no es de las más fuertes de la liga, pero a base de ayudas están consiguiendo desconectar tanto a Curry como a su pareja de baile en el perímetro Thomson. El primer partido en Cleveland fue un suplicio para los splash brothers a los que no les entró nada y se vieron superados en todo momento. Además apareció un J.R. Smith que su equipo echó mucho de menos en el Oracle para acribillar desde el perímetro.
 
También es cierto que los Warriors suelen tener un tercer partido en cada serie por los playoffs en el que dan su peor versión, y este año se ha visto ante Rockets, Blazers y Thunder, y contra Cavs no iba a ser diferente. Siguen teniendo la serie a favor y la aportación del banquillo de los de la bahía sigue siendo muy superior, pero también Daimiel comentó como llega a los playoffs en datos de minutos y rapidez de LeBron y eran datos que asustaban. No pueden estar más bonitas las finales y hoy el cuarto partido en un Quickens que de momento es un auténtico fortín en estos playoffs 8 de 8 victorias allí para sus Cavs.

Todavía hay Finales

Está claro que en las finales de la NBA llevar un balance de 2-0 a favor es una ventaja considerable. Pero al tener en frente a una bestia competitiva como LeBron James que no se va a dar por vencida puede ser un problema. Y más teniendo en cuenta que de momento nadie en los playoffs ha conseguido ganar un sólo partido en el Quicken Loans Arena (es cierto que los rivales a los que se han enfrentado los Cavs no han sido de gran entidad), pero aún así en Cleveland se aferran a su cancha.
 
Y tienen grandes motivos, saben que de ganar el primer partido el estímulo sería enorme para su equipo, podría provocar dudas en los Warriors y hay que recordar que se juegan en el nuevo formato NBA tres partidos seguidos en Cleveland, haciendo que de ganar todos se vuelvan a San Francisco a una victoria del anillo. Además cuentan con el mejor jugador del mundo, un LeBron que no para de multiplicarse en cada partido y que sigue sin contar con la ayuda de un Kevin Love que no era lo que prometía en Minnesota. James está llevando el peso de su equipo en ataque y además está defendiendo personalmente a Curry dejándolo inutilizado, otra cosa es que el resto de los Cavs no aporte y los Warriors si, que ahí James no puede hacer nada.
 
La afición de los Cavs además se va a volcar sabiendo que desde los años 60 ningún equipo de su estado (Ohio) ha ganado ninguna competición deportiva, y llenarán el pabellón y los alrededores para ayudar en lo máximo a su equipo. Saben de la importancia del partido como lo saben los jugadores, el propio LeBron lo ha calificado de vida o muerte sabedor que un 3-0 los manda a la lona prácticamente. Además se denota cierta rabia de James hacia Curry al que siempre intenta menospreciar sus logros y al que al menos a él ha sabido frenar, sólo falta que el resto del equipo haga lo mismo, y, que Lue sepa aprovechar el factor Mozgov que tanto daño hizo el año pasado y que este año ni se vislumbra. Hoy se va a disputar el partido más importante de las Finales y el que puede suponer la muerte o resurrección de los Cavaliers.