Archivo de la etiqueta: Clásico

Soto Malo digo Grado

El Clásico, el partido de fútbol más importante de la temporada a nivel nacional y mundial, ha puesto de manifiesto algo que llevamos años sufriendo, el pésimo nivel del arbitraje español. El nivel es muy flojo, y lo que es más peligroso, los criterios son distintos cada fin de semana, incluso proviniendo del mismo árbitro. Las presiones a las que son sometidos por parte de los equipos grandes, en especial del Real Madrid, con una campaña implacable contra ellos, hace que el ambiente sea insostenible y los resultados sean cada vez peores.

Uno de los hechos más extraños en el arbitraje reciente se produjo este año, César Soto Grado, un árbitro de nivel muy malo pero con excelente resultados al arbitrar al Real Madrid, y con muy malos resultados para Barcelona y Atlético, fue renovado por la Real Federación Española de Fútbol para una temporada más, a pesar de haber alcanzado la edad límite para arbitrar en Primera División. Algo inaudito para un árbitro de un nivel tan tan escaso para primera división y que ni siquiera es primera espada en cuanto a internacionalidades.

Esto pone de manifiesto la nueva vertiente de Louzán en su llegada a la Federación, donde él confeso madridista, reconoció que Florentino ya le comenzó a presionar para mejorar el trato del colectivo hacia el Real Madrid, de largo el equipo más favorecido de siempre. Y esto volvió a hacerse evidente con un arbitraje que no estuvo a la altura del partido, donde el VAR intervino en 4 jugadas claves para cambiar la decisión del árbitro principal, lo que deja en evidencia que se equivocó en todas y cada una de las decisiones importantes del partido.

Amén de las que incluso el VAR no revisó y parecían claras, como el codazo a Cubarsí o el más que flagrante penalti de Carvajal a Araújo, donde cómo no de primeras el riojano hizo caso omiso una vez más. Lo peor es que como la victoria fue del Real Madrid no se va a comentar su flojísimo partido, pero no debe quedar en el olvido que falló en cada acción polémica, y siempre a favor del mismo equipo. Raro, pero para eso le renovaron pese a no tener que estar ya arbitrando.

Salió lo peor

Ridículo final de partido el de ayer en el clásico con una tangana y cruce de acusaciones y amenazas por parte de ambos equipos, en especial de Carvajal y Vinicius hacia Lamine tras sus desafortunada declaraciones del día anterior. Tuvo que intervenir la policía y quedó todo como una reyerta de instituto dejando escenas grotescas y bochornosas, indignas de un partido de este nivel en un partido de guante blanco en cuanto a faltas e intensidad.

El Madrid aprovechó la cantidad de bajas del Barcelona y fue superior, en especial en la primera parte, donde hizo gala de lo que siempre ha sido su máxima identidad, una efectividad que cuando la tiene calibrada es muy difícil de parar. Pocos ataques pero precisos, terminando un primer tiempo con dos goles anulados, un penalti anulado y dos goles a favor sin haber apretado al máximo nivel. Dando además al Barcelona en los momentos justos cuando más duele.

Mbappé volvió a demostrar que está en el mejor momento de su carrera, siendo imparable para la zaga y volviendo a marcar, Flick no obstante le hizo un favor colocando a Eric García de titular en vez de a Araújo, con el que sufrió más en la segunda parte. Bellingham aprovechó su ocasión y demostró que no se le ha olvidad la llegada en segunda línea, y en el Barcelona se confirmaron los presagios que todos se temían, el equipo anda cojo de efectivos por las bajas arriba, y sólo Fermín parece a su nivel.

Los cambios retrataron el momento culé, no hicieron ninguno antes del minuto 70, y las entradas de Araújo, Casadó, Barghji y más tarde Gerard Moreno en el último minuto así lo atestiguan, dejando claro que no había plan b, y casi ni plan a ya que no había donde elegir. Es lo que tiene configurar una plantilla corta, que te pueden pasar estas cosas. El Madrid cuajó un partido correcto y se llevó un clásico después del pleno de derrotas del año pasado. Y ya son cinco puntos de ventaja al frente de la clasificación.

¿Igualado?

Por más que se nos quiera vender como atractivo este clásico en Arabia, los dos equipos no pueden estar en situaciones más diferentes. El Real Madrid es líder sólido de la liga, habiendo ganado a todos los rivales directos este año y con media liga ya en el bolsillo en Enero (lo de meter al Sevilla como competidor es un chiste). El Barcelona está viviendo sus peores momentos desde la época de Gaspart (tras Bartomeu el peor presidente de la historia del Barcelona) y está en una temporada donde entrar entre los cuatro primeros empieza a ser un ejercicio de sufrimiento máximo.

Ancelotti ha declarado que en un clásico nunca se sabe lo que pueda pasar, pero sabe perfectamente que el Madrid es muy superior, por mucho que en el Barcelona se apele a la juventud del equipo y estos estén trayendo esperanza a la hinchada, el centro del campo del Madrid es infinitamente superior a día de hoy. Esta noche los Gavi y Nico van a sufrir de lo lindo ante la experiencia del tridente madridista. Modric y Kroos deberían dar una nueva lección de juego ante el equipo que presume de la posesión y el control del balón.

Y no hay que olvidad que la defensa del Barcelona en cuadro se enfrenta al mejor ataque de la liga, la pareja Benzema-Vinicius está haciendo estragos a todas las defensas, y la del Barcelona no parece que vaya a ser menos, más en la situación en la que está. Veo a un Madrid muy superior que no debe tener problemas para ganar a un Barcelona al que, aunque nadie en Can Barça quiera reconocerlo, les vale con no salir goleados de este partido y que no haya una herida muy grande. En el fútbol pude pasar de todo, pero me temo que en esta ocasión no va a ser el caso.

A la deriva sin capitán

El Barcelona perdió el sábado el clásico ante el Real Madrid con la sensación de que desde que e adelantó el Reaal Madrid con el tanto de Ramos de penalti no había capacidad de reacción. Ese es el gran mal del equipo blaugrana en los últimos años, que a parte de jugadores faltan líderes en el campo que en las malas aguanten al equipo y no permitan que se hunda. La imagen de Messi y sus sensaciones tras el gol es de resignación y abatimiento. Ese es el mensaje que el capitán transmite al resto del equipo y de que todos se contagian.

Ese carácter que tanto le hace falta a este equipo hubiera cortado las bochornosas derrotas de Roma y Liverpool, y la actitud con el resultado en contra del equipo sería siempre distinto. Messi es el mejor jugador de la historia en mi opinión, lo que le he visto hacer sólo está a su alcance, pero su implicación y carácter le han privado de entrar en ese elenco de elegidos en los que su proclamación como unánime es unánime por todos. Cuando el resultado es adverso no sabe sacar lo mejor de sí, y eso es algo muy necesario para su equipo.

Este año además se une su intento de marcha frustrada, en la que otra vez dio muestra de su flojo carácter al no hacer declaraciones abiertamente o tener charla con el presidente cara a cara, sólo a través de un burofax y luego tras una charla entre el presidente y su padre al ver que no había posibilidad alguna de su salida realizó un paripé de entrevista para calmar los ánimos de la afición. Creo que no fue el peor del partido ni mucho menos, pero estamos ante un jugador que porta el brazalete y debe ser el que cambien la dinámica de los partidos, y con su actitud está muy lejos de ello. El años es muy largo y con Messi de capitán parece que los éxitos no están asegurados.

El Bayern no ha dicho su última palabra

Frustrados. Así es como acabaron los jugadores del Bayern de Munich el pasado miércoles cuando tras hacer un gran partido y generar más de una decena de ocasiones (la gran mayoría clarísimas) se fueron con una nueva derrota ante un Real Madrid que no realizó un gran partido, que no mereció ganar, que no marcó Cristiano Ronaldo, pero que dejó la eliminatoria muy encarrilada y los ánimo de los bávaros muy tocados.

Pero este Bayern no es el de Guardiola o el de Ancelotti, es el Bayern de Heynckess, y el entrenador de Monchedgladbag ha devuelto el espíritu combativo a un grupo que parecía con un cierto estancamiento en lo competitivo. Ha devuelto la confianza a jugadores fundamentales como Müller, Ribéry o Robben que con Ancelotti o no jugaban o no rendían a su mejor nivel, ha sacado al mejor James de nuevo para beneficio del equipo y sobre todo, ha devuelto a Javi Martínez al medio del campo, lo que ha devuelto el poderío físico perdido en medio campo al equipo.

Pese a que tanto Vidal como Neuer y Robben no llegarán a este partido, los alemanes son optimistas en poder al menos igualar la gesta del año pasado en el Bernabéu (donde empataron la eliminatoria con un 1-2) donde sólo el arbitraje privó de completar la remontada al equipo alemán. Saben que lo tendrán difícil, pero saben que si marcan un gol dependen de ellos mismo para llevarse la eliminatoria y eso les hace ser muy peligrosos.

El Madrid obligado a ganar

El ‘Clásico’ llega este sábado con urgencias máximas para el Real Madrid que ve como el Barcelona está a 11 puntos de distancia ahora mismo (con un partido más) y con la tranquilidad de que pase lo que pase seguirá siendo líder destacado del campeonato. El Madrid por su parte tendrá que hacer frente al cansancio que le ha supuesto el Mundialito de Clubes y que puede provocar bajón físico durante el trascendental partido.

El Madrid parte como favorito, tiene la necesidad de ganar, con el público a su favor, y con una plantilla bastante superior a la del Barcelona, por mucho que la clasificación diga lo contrario. Pero en el Barcelona juega Messi, que tiene tomada la medida al Madrid (es el máximo goleador de la hsitoria de los clásicos) y al Bernabéu y puede cambiar él solo el devenir del partido. Pero en condiciones normales el Madrid es favorito total para un partido que puede dejar fuera de la liga al Madrid cuando no se lleva disputado ni la primera vuelta del campeonato. Valverde es muy consciente de eso y alineará a cuatro centrocampistas para intentar hacer frente al poderío blanco en la medular y marcar con especial atención a un Isco que a día de hoy es el elemento diferencial del Madrid con diferencia.

Zidane se guardará la carta de Gareth Bale para la segunda parte para intentar aprovechar el cansancio de los titulares y aprovechar los posibles espacios que puedan aparecer. Valverde perdió a su principal revulsivo arriba que era Alcácer, y Deulofeu se lesionó esta misma semana por lo que unidos a la baja de Dembélé deja con muy pocos efectivos el frente de ataque de un Barcelona que con Messi y Suárez recuperando su mejor nivel tratarán de asaltar por segundo tercer año consecutivo el Santiago Bernabéu y dejar al Madrid fuera de la lucha por la Liga.

Cavani arregla la niñería de Neymar

Ayer se disputó el clásico francés entre PSG y Olimpique de Marsella en un Velodrome hasta la bandera que por momentos pareció intimidar a la constelación de estrellas del PSG. Los marselleses empezaron el partido muy fuertes, con un ritmo de presión altísimo y que a los veinte minutos, mereced a un zapatazo de 30 metros de Luis Gustavo vieron recompensada en ventaja. Así replegaron un poco y bajaron la línea varios metros para confort de un PSG que acechaba pero sin ocasiones claras.

Pero entonces apareció Neymar al borde del descanso para enmudecer al estadio y dejar un partido que se podía complicar mucho para los capitalinos más que abierto. Pero el Marsella aguantó muy bien toda la segunda parte, bien agazapado, y con cambios que funcionaron. Y en un error de Rabiot al intentar sacar un balón, el Marsella volvió a adelantarse cuando quedaban apenas diez minutos de partido. Entonces el show de niño malcriado al que ya nos tiene muy acostumbrados Neymar. Se autoexpulsó en menos de cinco minutos, dejando a su equipo por debajo en el marcador y con uno menos, y con una actitud muy chulesca (sonrisa y aplausos incluidos) ante el árbitro que lo expulsó de manera más que justa.

Así el PSG se disponía a sufrir su primera derrota de la temporada, en el clásico francés, y ante un rival que no había conseguido ganarle en los últimos 12 enfrentamientos directos. Pero en la última jugada apareció Cavani, él mismo sufrió la falta, y él mismo se encargó de materializarla con un golpeo excelente, en el último instante que dejó helado a todo el Velodrome. Un final muy cruel para los marselleses que se vieron con los tres puntos y que al final se fueron con un empate que sabe a derrota tras realizar todo un partidazo, merced a un planteamiento táctico de Rudy García que de nuevo se comió al plan de un Emery cuya aportación al equipo cada día es menos visible.

Klopp no gana para disgustos

Jürgen Klopp está vivendo momentos difíciles en el Liverpool. Tras una pretemporada esperanzadora y un inicio de Premier muy bueno, el partido ante el Manchester City le hizo mucho daño. Fue un partido muy parejo hasta la fatídica expulsión de Sané que decantó el partido para los de Guardiola que les terminaron haciendo una manita. Pero a partir de ahí los resultados han sido muy malos. No ha pasado del empate en ninguno de los partidos de la Champions League, y sólo ha sido capaz de ganar al Leicester desde entonces, alejándose de manera muy rápida de los cabezas de la clasificación.

Este sábado además tiene un importantísimo partido ante el Manchester United, en el clásico inglés, y junto a la mala trayectoria del equipo se le ha unido una pésima noticia. Sadhio Mané es baja para el partido y habrá que ver cuánto tiempo estará fuera de los terrenos de juego (se habla de 6 semanas) ya que estaba siendo el jugador más en forma del equipo. Así reciben a un United invicto y eufórico tras verse líder en la tabla, empatado con el City, y todavía invicto y con un Lukaku en estado de gracia.

Lo único bueno de este periodo ha sido la recuperación de la mejor forma de un Coutinho que había vuelto muy flojo tras su frustado fichaje por el Barcelona. Es lo único a lo que se aferra la afición de Anfield que el año pasado no perdió un solo partido ante los seis primeros y que este año ya ha ganado uno y perdido otro. Y qué mejor partido para cambiar la tendencia del equipo que el clásico inglés.

19 años depués

Han pasado ya 19 años desde aquella final de Ámsterdam donde el Real Madrid se alzó con la séptima copa de Europa frente a una Juventus que disputaba su tercera final consecutiva y que partía como clara favorita ante el Madrid que buscaba la Copa de Europa tras casi 30 años sin ganarla. La temporada liguera del Madrid en aquella temporada fue desastrosa y apostaron todo a la Copa de Europa y finalmente les salió bien la jugada.

Pero la historia ahora es completamente diferente, el Madrid es el vigente campeón de Europa, llega tras alzarse con el título doméstico y es el claro favorito para llevarse el partido. Llega además en un estado de forma óptimo y con quizás la plantilla más profunda y de más calidad que se le recuerda. Su camino a la Final este año sí ha sido un auténtico campo de minas, Nápoles, Bayern y Atlético le han hecho sudar la gota gorda para llegar a la ansiada final de Cardiff y poder convertirse así en el primer equipo que repite título en el formato Champions de la competición.

Pero esta Juventus que llega como tapada está en la posición que más la gusta, sin presión pero con una plantilla y un entrenador que son capaces de todo como ya han demostrado en la competición. El resurgir en su nueva posición de Dani Alves, los goles en semifinales de Higuaín y el peligro constante de Dybala unidos a ese muro defensivo que sólo ha permitido tres goles en toda la competición hacen de la Juventus uno de los rivales más difíciles de superar ahora mismo en el continente.

Pero también es cierto que la Juventus, pese a ser el gran dominador de títulos a nivel doméstico, nunca ha sabido trasladar sus éxitos a la máxima competición, ha llegado ocho veces a las finales y sólo ha ganado dos, la última hace dos años ante el Barcelona. Pero el equipo ha madurado y está ante la última gran oportunidad de que su eterno capitán Buffon, leyenda viva del club y aspirante a balón de Oro, levante el único título que se le resiste y que ya le ha esquivado en hasta dos ocasiones. Veremos si a la tercera va la vencida.

Enfadar a Messi no es buena idea

Llegaba el Barcelona herido a un Santiago Bernabéu abarrotado y engalanado como merecía la cita. Dejar finiquitada la liga estaba en la mano de los madridistas y el público olía la sangre de su enemigo. La baja de Neymar además animaba a confiar plenamente en los suyos, que llegaban con la moral por las nubes tras la eliminatoria ante el Bayern. Y comenzó el partido como un tiro el equipo de Zidane, con un posible penalti sobre Cristiano en el minuto 2 y con un Barcelona encerrado y sin oler siquiera la pelota.

Pero en esas Marcelo soltó el codo en una jugada con Messi que mereció la roja, y lo dejó en el suelo sangrando por la boca. Esto cambió el semblante y la actitud de un Messi que no llegaba a la cita con las mejores sensaciones. Este incidente provocó que Messi afrontara el partido de otra manera, en modo agresivo, cosa que hacía tiempo que no se le veía. Y vaya si se notó, primero provocando la que debería haber sido segunda amarilla a Casemiro (es inexplicable que este jugador haya acabado tantos partidos librándose de tarjetas más que evidentes) y para hacer el empate a uno en una maravillosa maniobra dentro del área que dejó a todo el Bernabéu en silencio.

Pero ahí no acabó todo, cada vez que cogió la pelota el público notaba el peligro y enmudecía de manera evidente consciente de lo que se le venía encima, en ese momento ya no había quien lo parara y fruto de esa frustración y tras el golazo de Rakitic Sergio Ramos hizo una entrada criminal al argentino. La justificación de algunos es que no le toca pero para mí la roja no tiene discusión, es entrada temeraria a una altura que nos busca la pelota y que por poca parte en dos la pierna del argentino. Pero lejos de acabar ahí tras el gol de James que parecía definitivo apareció en el minuto preferido de los madridistas para aguarles la fiesta y celebrar el gol con una dedicatoria bastante chulesca hacia la grada blanca fruto de la rabia acumulada de los palos y entradas de todo el partido. Lo dicho mala idea despertar a la bestia.